ATTAC España https://www.attac.es Justicia económica global Fri, 22 Mar 2019 16:42:29 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.7.1 EL ICO COMO BASE DE UN BANCO DE INVERSIÓN PÚBLICO. https://www.attac.es/2019/03/22/el-ico-como-base-de-un-banco-de-inversion-publico/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-ico-como-base-de-un-banco-de-inversion-publico https://www.attac.es/2019/03/22/el-ico-como-base-de-un-banco-de-inversion-publico/#comments Fri, 22 Mar 2019 16:42:29 +0000 https://www.attac.es/?p=50470 Hay que decir en primer lugar que la solución propuesta en esta ponencia confronta directamente con los planteamientos de la Plataforma para una Banca Pública en la que, como ya ha dicho la moderadora, me incluyo, que propone un banco de depósitos . No obstante, resulta que todos los partidos políticos, salvo Unidos Podemos, rechazan la idea de una banca pública de depósitos y se decantan por una banca pública de inversión, es decir limitada a la financiación de proyectos, y en muchos casos actuando a través de las entidades financieras privadas.

Se aprecia un claro ejemplo de lo anterior en el programa electoral de +Madrid cuando propone “la existencia de un banco público autonómico de inversión”. También el Ayuntamiento de Madrid ha anunciado la creación de un fondo de 50 millones de euros para financiar inversiones en sostenibilidad, pero aportando fondos a los bancos privados. De esto se derivaría que la Plataforma debe acometer un gran esfuerzo didáctico cara a los partidos políticos para llevarlos al redil de la banca de depósitos.

Centrándonos en el Instituto de Crédito Oficial (ICO) se debe decir que este Organismo es un banco público cuya forma jurídica es de entidad pública empresarial, que está adscrita al Ministerio de Economía y Empresa. Según su última auditoría presentada, su activo a 31/12/2017 ascendía a 42.208 millones de euros y de ese importe el 65 % se correspondía con préstamos, de los cuales un 60 % han sido concedidos a entidades de crédito. Se financiaba un 87 % mediante recursos ajenos y un 13 % por su propio patrimonio, resultando ser una entidad mucho menos apalancada que el sector bancario privado. Sus resultados en el ejercicio 2017 supusieron 103 millones de euros, lo que representa un rendimiento del 1,9 % de los recursos propios, aunque esa cifra debe matizarse por el hecho de que en el ejercicio 2016 los resultados supusieron el 5,6 %.

Pero para entender mejor las cifras citadas antes parece oportuno compararlas con las de Bankia, que es otra entidad también participada por el Estado en un 61 %. El total balance de Bankia ascendía al 31/12/2017 a 213.932 millones de euros,  suponiendo los préstamos el 59 % del mismo. En cuanto al pasivo el 93 % se correspondían con recursos ajenos, por lo que el patrimonio neto representaba solo el 7%, siendo su rentabilidad en 2017 del 3,6 %.

Es evidente que el apoyo que en la actualidad está prestando Bankia a empresas y particulares es, en términos relativos y absolutos, mayor que el que presta el ICO, además Bankia está casi el doble de apalancada y su rentabilidad también es casi el doble que aquél. De estas cifras se desprende que el Estado no tiene ningún empacho en mantener una importante inversión, con una rentabilidad mínima, sin que nadie , al menos hasta donde yo sé, se rasgue las vestiduras.  Por lo tanto, si esto es bueno para el ICO, ¿por qué no va a serlo para una Bankia totalmente pública, al menos a medio plazo, que haga mucho más de lo que hace el ICO, ya que sus recursos son mucho mayores y de mucho menor coste?

Pero volviendo al tema del título, parece oportuno reflexionar acerca de las modificaciones de su estructura que tendría llevar a cabo en el ICO para acometer sus nuevas funciones, y que concretamos en cuatro.

Primeramente, dejar de financiar a su competencia, es decir a los bancos privados, derivando a su clientela, en la medida de lo posible, los 16.077 millones de euros que tiene prestados a aquellos. Lo segundo crear una red de sucursales al menos a nivel provincial, de acuerdo con las Comunidades autonómicas correspondientes, ya que podría darse el caso que algunas no quisieran que funcionara en su territorio una entidad de carácter estatal.

Tercero, lo que sería una consecuencia inmediata de lo segundo, un aumento substancial de su plantilla. Y cuarto definir lo que podría ser la política comercial de la entidad, distinguiendo claramente entre la actividad que ahora ejerce como Agencia Financiera del Estado, de la financiación de personas físicas y pymes.

He dejado para el final, dos aspectos que algunos estarán echando de menos. ¿Dependería en nuevo ICO del Ministerio de Economía y Empresa como en la actualidad o sería un organismo con mucha mayor autonomía? Y en cualquier caso ¿habría que arbitrar algún procedimiento de control ciudadano en sentido amplio, al margen de los establecido para otros Organismos públicos, como el Tribunas de Cuentas por ejemplo? La respuesta a esas dos cuestiones es claramente política y debe ser contestada por los partidos políticos, interpretando la voluntad ciudadana, y aprobarse por al Parlamento Español.

Ahora bien, mi opinión particular es que se debería mantener una dependencia la adscripción a un Departamento Ministerial, aunque no necesariamente al Ministerio de Economía. No obstante, parecería oportuno establecer determinadas cautelas para evitar que los intereses a corto plazo influyeran en la actividad del nuevo ICO. Tampoco me parecería mal la creación de un Consejo ciudadano a nivel autonómico para controlar el Organismo en la misma línea citada antes.

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¿Poder emprender? Sí, pero tod@s, sin condiciones https://www.attac.es/2019/03/19/poder-emprender-si-pero-tods-sin-condiciones/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=poder-emprender-si-pero-tods-sin-condiciones https://www.attac.es/2019/03/19/poder-emprender-si-pero-tods-sin-condiciones/#comments Tue, 19 Mar 2019 12:08:49 +0000 https://www.attac.es/?p=50466 David Casassas - Sin Permiso

“Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”: en esto establece la RAE que consiste la acción de “emprender”. Al fin y al cabo, se trata de algo tan sencillo como “hacer algo” -“acometer y comenzar una obra”- que reporte algún tipo de sentido -de ahí que lo hagamos con “empeño”- y, por ello, asumiendo los riesgos y obstáculos -“dificultades” y “peligros”- que el camino pueda entrañar.

En los últimos años, sin embargo, el discurso y la práctica del “emprendimiento” han hecho que saltaran todas las alarmas: con la excepción de quienes emprenden con posibles -recursos materiales y relacionales-sociales heredados- y de quienes logran verdaderos milagros -nacer pobre y morir rico no es un imposible, pero sí es algo estadísticamente poco significativo-, las exhortaciones a “emprender” han ido de la mano de procesos de individualización, disciplinamiento y culpabilización de población trabajadora precarizada y sin oportunidades objetivas: “búsquese la vida, esfuércese usted, que el mundo es de quienes lo luchan, nunca de los perdedores”. No es de extrañar, pues, que muchos hayan reaccionado con la mayor de las cautelas, si no con abierta disconformidad, ante los intentos, por parte de patronales, instituciones públicas y a veces hasta de sindicatos, de convertirnos en “individuos-empresa”, en “individuos-currículo”, en individuos orientados a rentabilizarlo absolutamente todo en los mercados, empezando por el laboral. Ningún proceso de “blaming the victim”, de “acusación de la víctima”, es aceptable.

Pero no tiremos al bebé con el agua del barreño: “acometer y comenzar una obra”, y también sostenerla y conducirla a lo largo del tiempo, constituye, junto con el goce de una vida afectiva rica, aquello que puede dotar una vida humana de algo de sentido. Por ello, urge que encontremos mecanismos institucionales que conviertan el acto de “emprender”, sea cual sea el ámbito y las formas de ese “emprendimiento”, en un derecho al alcance del conjunto de la población, no un privilegio en manos de unos pocos -que es lo que tenemos hoy-. Sea en el mundo empresarial tal y como lo entendemos comúnmente; sea en el ámbito de la autogestión y del cooperativismo; sea en las esferas donde se realiza el trabajo de cuidados -dicho sea de paso: el único tipo de trabajo que posibilita la realización de cualquier otro tipo de trabajo-; sea en los espacios para la ayuda mutua y la participación política y socio-comunitaria; sea donde sea, se precisan dispositivos que nos empoderen para levantar la cabeza del ras del suelo y acometer libremente aquello que, individual y/o colectivamente, podamos desear acometer.

Recursos incondicionales para una interdependencia sin pistolas

Levantar la cabeza, sí. Una vida en condiciones de libertad (de emprender) exige poder levantar la cabeza, requiere poder aguantar la mirada de todos aquellos con quienes interactuamos en todas las esferas de la vida social. Atrapados en vínculos de dependencia, atados de pies y manos por relaciones de poder, terminamos viviendo bajo arbitrio ajeno, es decir, sin capacidad de decidir por nuestra cuenta qué queremos para nuestras vidas y cómo queremos que ello se concrete. Pensemos en la relación laboral. Ya Aristóteles equiparó el trabajo asalariado a la “esclavitud a tiempo parcial”: en condiciones de desposesión -y sobra decir que el grueso de la población trabajadora acude a la firma de los contratos de trabajo desposeída de recursos de partida-, entregamos a quien nos contrata toda o buena parte de nuestra capacidad de co-determinar qué hacemos, de qué modo, con quiénes, dónde, cuándo, a qué ritmos, etc. El mundo es esencialmente interdependiente. También el mundo del trabajo y de la actividad económica en general. La ficción del Robinson Crusoe aislado y autosuficiente no es más que eso: una ficción. Así pues, pensemos las maneras de erigir y sostener toda una interdependencia social y económica que no sea lesiva de la autonomía de ninguna de las partes, en la que no se nos trate a punta de pistola, en la que todos y todas tengamos algo que decir y la capacidad de hacer que nuestra voz sea escuchada y tomada en cuenta. Si no, vivimos instalados en la súplica constante. Y eso no es vida. O, mejor, eso no es vida en condiciones de dignidad.

De ahí la renta básica, un ingreso equivalente, por lo menos, al umbral de la pobreza y pagado por las instituciones públicas con arreglo a los siguientes tres principios: individualidad -los perceptores son las personas, no los hogares-, universalidad -los destinatarios son el conjunto de los ciudadanos o residentes acreditados, sin excepciones- e incondicionalidad -los beneficiarios contarían con ella al margen de cualquier circunstancia que pueda acompañar su existencia, como otras fuentes de ingresos, participación o no en el mercado laboral, formas de convivencia, etc.-. Asimismo, dicha prestación monetaria, cuya financiación vendría dada por una adecuada integración con el sistema impositivo -al fin y al cabo, nos encontramos ante un sistema de impuestos y transferencias que se concretaría en una distribución de la riqueza de quienes más tienen entre todo el mundo, incluidos ellos mismos-, no debería sustituir las prestaciones en especie en las que se concretan los derechos sociales que asociamos al Estado social y democrático de derecho que la Europa occidental de la segunda mitad del siglo XX ha conocido: sobra decir que, en caso de que hubiera que buscar en el mercado recursos básicos como la vivienda o una sanidad y una educación de calidad, la renta básica se evaporaría en un abrir y cerrar de ojos -en el caso de la sanidad, por ejemplo, sabemos que, por pura lógica actuarial, el precio de los seguros privados crece con el riesgo de precisar atención médica, razón por la cual amplias capas de la población tendrían que terminar dedicando buena parte de su renta básica, si no toda, a sufragar esos imprescindibles gastos-.

¿Por qué la renta básica?

Pero ¿por qué exactamente una renta básica, junto con el paquete de prestaciones en especie que la ha de acompañar? En primer lugar, porque la consolidación del paro estructural es ya un hecho inapelable -desde 1978, en España ha habido ni más ni menos que 28 años en los que el paro registrado ha superado el 15%-, razón por la que conviene ir asumiendo que el viejo pacto según el cual los ingresos procedían del empleo ha quedado hecho añicos. En segundo lugar, porque participar en el mercado de trabajo tampoco es garantía de obtener ingresos suficientes para evitar la pobreza -en España, el porcentaje de “trabajadores pobres”, con ingresos inferiores al umbral de la pobreza, se ha estabilizado alrededor del 15%-. En tercer lugar, porque parece fuera de duda que los procesos de automatización de la producción van a saldarse en altos niveles de destrucción de ocupación, especialmente en los sectores productivos con mano de obra de bajo valor añadido -los estudios disponibles ofrecen resultados poco concluyentes, pero se ha llegado a estimar que el porcentaje de tareas en alto riesgo de automatización podría rozar el 50%- En cuarto lugar, porque los subsidios condicionados que hemos conocido hasta la fecha conducen indefectiblemente a la estigmatización social de sus perceptores -éstos han de mostrarse y ser señalados como “incapaces” (de algo) para obtener la ayuda en cuestión- y a la famosa “trampa de la pobreza” -cuando somos perceptores de un subsidio condicionado, nos hallamos ante un fuerte desincentivo a buscar y realizar trabajo remunerado, pues ello implicaría la pérdida del subsidio: ni que decir tiene, sustituir una prestación monetaria por un salario bajo resultante de una ocupación precaria y alienante no parece la más sensata de las opciones, razón por la cual no pocas personas prefieren dejar de buscar o de aceptar esos empleos o hacerlo en la esfera de la economía sumergida-.

Pero si el debate sobre la renta básica ha llegado para quedarse es porque empiezan a ser muchos, y bien diversos, los actores sociales y políticos que entienden que una vida social y económica libre -trabajos de cuidados incluidos, claro está- no es posible sin el goce de recursos incondicionales, empezando por los monetarios. Veámoslo con algo de atención. ¿Por qué precisamos recursos conferidos de manera incondicional? La implicación más poderosa de la incondicionalidad es el incremento de la libertad derivado del robustecimiento del poder de negociación de individuos y grupos. Tener la existencia material garantizada ex-ante, incondicionalmente -en suma: como un derecho-, nos permite oponernos a formas de trabajo y de vida que no nos satisfacen, que poco o nada tienen que ver con aquello que somos o queremos ser y que hoy nos vemos obligados a “aceptar” -¡e incluso a celebrar!- por carecer de un colchón en el que caer: en la actualidad, los subsidios condicionados entran en acción ex-post, por lo que, lejos de otorgarnos capacidades para dibujar un itinerario propio, se limitan a tomar el statu quo como un hecho consumado, como una realidad inevitable, y a asistirnos una vez que, dentro del perímetro de ese campo de acción rígidamente delimitado, nos hemos partido la crisma y podemos demostrarlo ante las instancias competentes.

En cambio, tener la existencia material garantizada incondicionalmente nos permite alzar nuestra voz y lograr participar de forma efectiva en los procesos de toma de decisiones relativos a todo tipo de contratos y relaciones sociales que podamos estar construyendo. En otros términos, tener la existencia material garantizada incondicionalmente nos habilita para (poder) decir que no queremos vivir como algunos pretenden que vivamos, todo ello para (poder) decir que sí queremos vivir de otros modos, con arreglo a otros criterios, quizás con otras personas, quizás orientados a arreglos productivos y reproductivos que alumbren mundos distintos, más nuestros. En efecto, cuando tenemos un conjunto de recursos que garantizan incondicionalmente nuestra existencia material, adquirimos mayores cuotas de poder de negociación, pues contamos con mayor fuerza para aguantar pulsos a lo largo del tiempo y mayor capacidad de emprender -“emprender”, sí-, corriendo los riesgos que haya que correr y explorando las opciones alternativas que haya que explorar.

Poder esforzarnos, poder huir del miedo

A menudo se apela a la cultura del esfuerzo. A menudo se insiste en el peligro de que terminemos alimentando a vagos y parásitos. Pero ¿qué significa esforzarse? Volvamos a la RAE. Según la Academia, “esforzarse” equivale a “hacer esfuerzos física o moralmente con algún fin”. ¿Podemos realmente afirmar que el grueso de la población trabajadora percibe que su “esfuerzo físico y moral” está orientado a “un fin” con sentido para sus vidas? ¿Un fin que vaya más allá de la obtención de unos (tantas veces) exiguos ingresos? La cultura del esfuerzo puede generar verdadera afición, pero sin tomaduras de pelo. Porque dignifica el trabajo que dignifica, y el que no dignifica, sencillamente, no dignifica. ¿Desde qué lugar y con qué dosis de (des)vergüenza podemos atrevernos a exigir “esfuerzo” a quienes no pueden sino afanarse por deambulan entre cuatro o cinco “trabajos de mierda” -utilizo aquí la expresión de David Graeber- antes de caer rendidos, noche tras noche, en el sofá de casa? Lisa y llanamente: en la actualidad, el mayor desincentivo al empleo es, para demasiada gente, el propio empleo, que en tan pocas ocasiones ofrece razones de peso para actuar con verdadera ilusión y deseo.

La renta básica ofrece tiempo y seguridad no para languidecer en el tedio, sino para activarnos alrededor de trabajo verdaderamente “consentido” y “con sentido” real -ambas cosas se encuentran estrechamente vinculadas-. ¿Podemos entender la renta básica, pues, como uno de los instrumentos necesarios para universalizar una cultura del esfuerzo -y del deseo- llena de contenido substantivo? Permitiendo abandonar lo que no deseamos, la presencia de recursos incondicionales ha de permitirnos negociar y proceder a repartos de trabajos, remunerados o no, que realmente vayan con nosotros, con las dosis y las formas de actividades remuneradas, de cuidados y voluntarias que realmente queramos todos y todas para nuestras vidas. Un estudio reciente de Sorenson y Garman para Gallup estimaba que, en Estados Unidos, la productividad perdida como consecuencia del déficit de motivación en empleos impuestos por la necesidad de sobrevivir se traduce, año tras año, en cerca de 500.000 millones de dólares. ¿Hasta cuándo estamos dispuestos a consentir la ineficiencia de un sistema que, forzando a trabajar en aquello que no se desea, bloquea y sepulta dosis ingentes de talento y creatividad?

La alternativa al esfuerzo y el deseo es el miedo: el miedo a la precariedad, el miedo a la disciplina laboral arbitrariamente impuesta desde arriba, el miedo a la posible discrecionalidad de la burocracia estatal, el miedo al prójimo, el miedo al recién llegado. El mundo al que ha conducido el rentismo de las élites capitalistas se halla abierto en canal, y no son pocas las señales que alertan ante el peligro de la disgregación social y del auge de la cultura del odio. Frente a ello, dispositivos incondicionales como la renta básica pueden alimentar toda una cultura -y una praxis- de las oportunidades reales al alcance de todos y todas, para que seamos todos y todas, sin exclusiones, quienes tomemos las riendas de nuestras vidas y decidamos en qué tipo de mundo deseamos vivir. ¿Hasta cuándo nos atreveremos a posponer este giro civilizatorio?

David Casassas es miembro del Comité de Redacción de SinPermiso, vicepresidente de la Red Renta Básica y profesor de la Facultad de Economía y empresa de la Universidad de Barcelona. Forma parte de la Junta Directiva del Observatorio de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC). Su último libro es “Libertad incondicional. La renta básica en la revolución democrática” (Paidós, 2018).

Fuente: Cataluña Económica

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El discurso del capital https://www.attac.es/2019/03/18/el-discurso-del-capital/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-discurso-del-capital https://www.attac.es/2019/03/18/el-discurso-del-capital/#comments Mon, 18 Mar 2019 15:41:18 +0000 https://www.attac.es/?p=50459 Alejandro Nadal - Consejo Científico de ATTAC España

Hace muchos años la economista Joan Robinson señaló que tan pronto alguien cuestiona la idea de equilibrio, los economistas acuden presurosos a defender el concepto, como enjambre de abejas dispuestas a reparar el daño sufrido por su panal. Ese comportamiento propio de un insecto social es algo extraño y abre la puerta a una pregunta importante.

¿Quién toma la palabra cuando habla la teoría económica? Es una pregunta que puede parecer algo extraña. Alguien podría apresurarse a responder en primera aproximación que son los economistas los que toman la palabra. Pero esa respuesta superficial no es a lo que se refiere la pregunta. La interrogante es más rica e implica que mediante este discurso, que ya tiene unos 250 años de edad, está hablando un sujeto histórico. ¿Quién podría ser ese sujeto?

La pregunta necesariamente conduce a una visión histórica. Ese discurso tan peculiar que es la teoría económica no siempre existió como rama independiente de las ahora llamadas ciencias sociales. Es a partir de cierto momento en la historia que nace esta visión del mundo en la que la esfera de lo económico se percibe como objeto de estudio autónomo. Eso significa que estas relaciones sociales económicas pueden ser analizadas independientemente de consideraciones sobre lo jurídico, la política y la ética.

Es aquí donde encontramos el primer gran rompimiento en la historia del pensamiento social. Resulta que la teoría económica es el primer gran cuerpo del pensamiento sobre la sociedad que se independiza de la ética y echa por la borda el tema de la justicia. Ni el discurso sobre la política, ni el jurídico, habían dado ese gran salto. De verdad que es extraño este discurso de la teoría económica.

Sin embargo, estas consideraciones preliminares todavía no permiten contestar nuestra pregunta inicial. Para avanzar en la reflexión sobre esa interrogante hay que examinar la evolución de la teoría económica. Si nos remontamos a lo que se considera el texto fundador de este corpus analítico, el Ensayo sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, de Adam Smith (1776), encontramos dos vertientes distintas para el análisis económico. Por un lado, en los primeros capítulos de ese libro se nos ofrece una teoría de precios: es la teoría de la gravitación de los precios de mercado alrededor del eje de los precios naturales. Por otro, en su debate sobre sistemas económicos Smith nos presenta su metáfora de la mano invisible.

En Smith la teoría de la gravitación de los precios de mercado alrededor de los precios naturales es una teoría vinculada con la distribución del ingreso. Y en ese vínculo asoma su cabeza el espectro de la contraposición de intereses entre las distintas clases sociales. Smith reconoce de manera explícita esta oposición de intereses. En cambio, en su metáfora de la mano invisible nos describe un mundo de armonía social en el que los planes de los agentes egoístas son hechos compatibles al alcanzarse en el libre mercado un punto de equilibrio. Es esta segunda vertiente la que terminó por dominar la evolución de la teoría económica.

Desde 1830 el proyecto analítico de la teoría económica se enfocó en demostrar que el mercado era capaz de encontrar un punto de equilibrio si se le dejaba en libertad y se eliminaban los obstáculos a su desarrollo. Hacia 1870 el advenimiento de la teoría marginalista consolidaría ese proyecto con la ayuda de modelos matemáticos. La culminación se daría con la teoría de equilibrio general originalmente propuesta por Walras y continuada posteriormente por Hicks, Samuelson, Arrow y Debreu.

En lugar de preguntar ¿cómo funciona el mercado y qué consecuencias tiene?, la teoría económica se fue trazando la misión de demostrar que el mercado es socialmente benéfico. Para avanzar en este sesgo apologético del mercado buscó demostrar que las fuerzas del mercado son capaces de conducir a la sociedad a una asignación de equilibrio. Hoy sabemos que en esa tarea la teoría económica fracasó. Ese punto de vulnerabilidad es lo que provoca que, como bien observó Joan Robinson, los economistas acudan como enjambre de abejas a reparar el panal cada vez que el concepto de equilibrio es objeto de crítica.

Cabe señalar que existen varias corrientes que se consideran heterodoxas por no ajustarse a los cánones de la teoría dominante. La teoría poskeynesiana y el análisis de inspiración sraffiana son buenos ejemplos de lo anterior y no hacen la apología del capital. Al análisis de inspiración marxista la teoría dominante lo ha satanizado, porque es Marx el primero en haber hecho la crítica del capital y su discurso.

El sesgo apologético de la teoría económica respecto de la sociedad capitalista de mercado es lo que hoy permite contestar la pregunta inicial. Es el capital el que toma la palabra cuando habla la teoría económica. Marx es el primero en responder correctamente a la pregunta que planteamos al principio: la teoría económica es el discurso del capital.

La Jornada ( México )

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Jóvenes, conciencia planetaria https://www.attac.es/2019/03/17/jovenes-conciencia-planetaria/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=jovenes-conciencia-planetaria https://www.attac.es/2019/03/17/jovenes-conciencia-planetaria/#comments Sun, 17 Mar 2019 12:30:19 +0000 https://www.attac.es/?p=50452 La Jornada (México)

Un año después de que los jóvenes estadounidenses detonaran un movimiento nacional para exigir a los políticos de su país poner fin al descontrol absoluto en la tenencia de armas de fuego que casi cada semana son usadas en tiroteos masivos, la estudiante sueca Greta Thunberg ha logrado despertar entre las juventudes un movimiento global de alerta ante el cambio climático y llama a la acción urgente para encarar este desafío. Aunque pudieran parecer hechos inconexos, además de la edad de sus protagonistas, a estas manifestaciones las hermana un detonante: la constatación de que las personas en posiciones de poder, en su mayoría adultos, tienen nulo interés por el futuro del planeta y de las siguientes generaciones de seres humanos.

Esta conciencia queda plasmada en los lemas adoptados por quienes se han sumado a la huelga estudiantil contra el cambio climático, cuya consigna más repetida fue “si ustedes no actúan como adultos, nosotros lo haremos”.

El estado de emergencia que trasmiten lemas como están destruyendo nuestro futuroactúa ahora o nadano hay un planeta B distan de ser exageraciones: la temperatura global promedio es un grado más alta que antes de la era industrial y se estima que de continuar la tendencia de calentamiento, para finales de siglo el nivel medio del mar aumentará más de 60 centímetros, con catastróficos efectos para las poblaciones costeras del orbe.

Las consecuencias ya son palpables con fenómenos meteorológicos año con año más devastadores en términos de pérdidas humanas y materiales, así como en el daño probablemente irreversible a las criaturas con las que compartimos la Tierra: en menos de 50 años las actividades humanas han provocado la desaparición de 60 por ciento de las poblaciones de especies de aves, peces, mamíferos, anfibios y reptiles.

Por ello resultan incomprensiblemente mezquinas las reacciones como la del presidente de la Asociación de Directores de Secundaria de Nueva Zelanda, Michael William, quien descalificó el esfuerzo de los jóvenes y advirtió acerca de consecuencias por la pérdida de clases. En cambio, debe saludarse que estudiantes de todo el mundo demuestren una gigantesca visión y madurez –en lo que claramente rebasan a muchos adultos– para dimensionar la gravedad de un fenómeno que pone en jaque su futuro, así como para tomar en sus manos la tarea de crear conciencia en sus conciudadanos.

En suma, cabe hacer votos porque este nueva sacudida a la complacencia de los líderes mundiales y a la indolencia de la mayor parte de las sociedades logre trascender su momento mediático y sea un poderoso actor político que empuje la impostergable agenda en pro de la cordura en el uso de los recursos naturales; tarea de la que pende, de manera cada día más inocultable, la propia supervivencia humana.

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Comunicado aniversario asesinato Maireille Franco https://www.attac.es/2019/03/15/comunicado-aniversario-asesinato-mareille-franco/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=comunicado-aniversario-asesinato-mareille-franco https://www.attac.es/2019/03/15/comunicado-aniversario-asesinato-mareille-franco/#comments Fri, 15 Mar 2019 06:00:22 +0000 https://www.attac.es/?p=50446 Solidaridad con las personas activistas y demócratas brasileñas

Marielle FrancoUn año después del asesinato de Marielle Franco en Río de Janeiro, el 14 de marzo de 2018.

ATTAC Europa se solidariza con todas las personas activistas y demócratas brasileñas en su lucha por los derechos sociales y políticos y por la democracia, y en contra el gobierno violento y autoritario de Brasil.

Marielle Franco y muchos otros activistas han sido víctimas de una respuesta asesina a su lucha contra la pobreza, el neoliberalismo y la corrupción. Como concejala, Marielle Franco defendía los derechos de las personas que habitan las favelas, oponiéndose a la violencia estatal contra las gente ignorada y oprimida que dejan atrás una sociedad dominada por los intereses de las transnacionales y por el 1% más rico.

Como activista feminista prominente, fue un símbolo de una lucha que integra el género y la igualdad racial y los derechos sociales y políticos, y alentó a la gente a comprometerse en la solidaridad. Por eso, así como la repercusión de su lucha contra las fuerzas económicas y políticas corruptas a nivel local, lo que llevó a su asesinato y al de su chófer en lo que fue una ejecución extrajudicial, en la que participaron oficiales del ejército cercanos al entonces presidente Michel Temer. Este asesinato, hace un año, mostró la violencia de las crecientes fuerzas políticas de la extrema derecha.

Apoyaremos su lucha exponiendo y combatiendo la complicidad económica y política entre el régimen actual de Brasil y las empresas y los políticos de nuestros propios países.

Este es nuestro deber común en honor de Marielle Franco y de todos los activistas asesinados en Brasil.

Red Europea de ATTAC, 14 de marzo de 2019

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La vida en el centro https://www.attac.es/2019/03/14/la-vida-en-el-centro/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-vida-en-el-centro https://www.attac.es/2019/03/14/la-vida-en-el-centro/#comments Thu, 14 Mar 2019 12:15:24 +0000 https://www.attac.es/?p=50435 Gustavo Duch – Consejo Científico de ATTAC España

Las generaciones que ahora tienen 15 años o menos, cuando alcancen su madurez tendrán muchas dificultades para sobrevivir. Como si fuera una epidemia incontrolable, cada individuo sufrirá pequeñas hemorragias internas que progresivamente disminuirán su torrente sanguíneo. Con menos sangre circulando por sus venas, poco a poco sus músculos se irán atrofiando de forma que tendrán reducida su capacidad para moverse y su capacidad para inspirar oxígeno.

Por la misma razón, los huesos enfermos de osteoporosis padecerán fracturas espontáneas. Sus bocas, sin poder abrirse y cerrarse, estarán impedidas para pronunciar vocales y consonantes. Completamente mudas, no podrán ni pedir socorro. Esto es lo que está padeciendo el cuerpo vivo del que todas somos parte, la Tierra.

Como ya lo saben, como ya lo tienen claro, han decidido que es urgente hacerse oír. Con toda la contundencia posible, interpelando a las actuales generaciones adultas responsables del calentamiento global, pero no solo. La enfermedad es más grave y afecta a la perdida de fertilidad de la tierra, a una colosal extinción de la biodiversidad del Planeta, al aire contaminado de tóxicos o a un mar envenenado de plásticos. Todo aquello que es fundamental para la vida.

Cuando los viernes ‘black’ se han convertido en emblemas del consumismo desmedido, estas chicas y chicos han empezado a manifestarse cada viernes por todo el mundo. Es el movimiento conocido como Fridays for Future y frente a parlamentos o ayuntamientos exigen a las clases políticas que se adopten medidas medioambientales eficaces que frenen el calentamiento global.

En paralelo, también en los últimos meses, ha surgido otro movimiento global llamado Extinction Rebellion, que aquí se está desplegando con el nombre de Rebelión o Extinción. Y ojalá surjan más y más iniciativas pues según el último informe del IPCC de Naciones Unidas solo nos quedan 12 años para reducir de forma drástica las emisiones contaminantes si no queremos que la dinámica sea irreversible.

Pero, como algunas voces ya advierten, estas movilizaciones y su ‘sorprendente’ éxito en las redes deben de afinar con sus discursos si no queremos que se conviertan en una fenomenal propaganda para una industria emergente que, vestida de verde, ofrece bonitas soluciones tecnológicas a unos pocos privilegiados. Al más puro estilo Al Gore. En la alimentación ya lo hemos visto. Si las personas piden productos más saludables, las mismas transnacionales de la perniciosa agricultura industrial se encargan de producir de forma masiva productos ecológicos que recorriendo miles de kilómetros, llegan exclusivos a las bocas más sofisticadas, contaminando, explotando y expoliando igual que antes. ‘Desarrollo sostenible’ o ‘crecimiento verde’ son un oxímoron.

La rebelión para evitar la extinción y asegurar un futuro debe asumir que una civilización dominada por la idea del crecimiento y acumulación continua (capitalismo) nunca se salvará. Que nos inspiren también luchas como la de Berta Cáceres, campesina, feminista, indígena, asesinada ahora hace tres años. Su lucha era anticapitalista, la defensa de una cultura, poner la vida en el centro. Berta, como dijo el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal ante la muerte del guerrillero revolucionario Adolfo Báez, nosotras te decimos: “creyeron que te enterraban y lo que hacían era enterrar una semilla”. baixa

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Bankia, nuestra banca pública de depósitos https://www.attac.es/2019/03/13/bankia-nuestra-banca-publica-de-depositos/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=bankia-nuestra-banca-publica-de-depositos https://www.attac.es/2019/03/13/bankia-nuestra-banca-publica-de-depositos/#comments Wed, 13 Mar 2019 14:16:43 +0000 https://www.attac.es/?p=50433 Aurora Martínez Hernández - ATTAC Madrid

La “Campaña Parar la Venta de Bankia” sigue, pues aunque el MOU no fuerza a la privatización, las leyes españolas sí. Y la presión desde Europa, continúa. Por eso nuestro, primer paso es conseguir el apoyo popular para parar la venta de Bankia. Para esto debemos insistir en tres ideas poco utilizadas: una, que lo que asegura que un banco o una empresa funcione bien, no es que sea pública o privada: ¡Es que tenga un órgano efectivo de control! Control que no tenían ni los presidentes de las Cajas ni los Alcaldes. De ahí la corrupción y su deficiente gestión. Ahora con auditorias, muchos ayuntamientos ya tienen superávit. Nuestro banco público tendría un órgano de control o vigilancia similar al que tiene La Caisse des Dépôts francesa, formado por parlamentarios, altos funcionarios y personalidades ciudadanas, y daría cuenta en el Parlamento.

La segunda idea es que en nuestra banca pública los ahorros de los ciudadanos estarán más seguros, porque no financiarán actividades especulativas, que son más arriesgadas. Los primeros bancos más solventes del mundo son públicos.
Y la tercera idea es que se necesita que Bankia funcione como pública, no como ahora, y pueda invertir en un nuevo modelo productivo. Actualmente Bankia destina unos 120.000 millones de euros a prestar a sus clientes, unas 8 veces los préstamos del ICO. , que se podrían destinar a inversiones de utilidad públicas, según se fueran liberando. El problema, la cada vez menor presencia de la banca en el sistema financiero.

El segundo paso sería dilucidar si queremos que Bankia funcione ya como pública: financiando algún proyecto público, o que el FROB entre en su Consejo (cambiando el artículo 54.7 de la Ley 9/2012) o que Bankia sea totalmente pública, comprando el 38% de su capital privado, unos 3000 millones de Euros, que se podría financiar con sus beneficios, si no se reparten. Esta decisión permitiría que Bankia dejara la bolsa, y así evitar que la compren.  Estos temas nos obligan a estar en contacto con las organizaciones europeas que defienden casos similares a los de Bankia, como el de Royal Bank of Scotland en el Reino Unido o el de Belfius, en Bélgica.

Hablar de la organización territorial de la banca pública nos lleva a la urgente necesidad de iniciar un gran debate sobre el nuevo modelo productivo, donde se decidan prioridades nacionales y autonómicas a las que financiar. Pues las sucursales autonómicas tendrán que adaptar sus inversiones a los planes de desarrollo de sus comunidades y también dar cuenta en su Parlamento. El problema surge para las Comunidades Autónomas donde no llega Bankia. Para este caso habrá que manejar soluciones como comprar sucursales de los bancos medianos, utilizar las oficinas de correos, convenios con las cooperativas de crédito o la banca ética, o promover fintechs públicas.

Nuestra referencia es la banca pública alemana que financia la industria local por todo su territorio. ¡Y no la dejaremos que dé pérdidas, porque la Ley General Presupuestaria contempla consignaciones para las inversiones públicas y el artículo 106 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea lo permite!

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La economía mundial en su menor nivel de crecimiento desde la crisis 2008-2009 https://www.attac.es/2019/03/12/la-economia-mundial-en-su-menor-nivel-de-crecimiento-desde-la-crisis-2008-2009/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-economia-mundial-en-su-menor-nivel-de-crecimiento-desde-la-crisis-2008-2009 https://www.attac.es/2019/03/12/la-economia-mundial-en-su-menor-nivel-de-crecimiento-desde-la-crisis-2008-2009/#comments Tue, 12 Mar 2019 11:56:43 +0000 https://www.attac.es/?p=50429 Marco Antonio Moreno - Consejo Científico de ATTAC España

La economía mundial se está debilitando ante el incremento de las incertidumbres, las tensiones comerciales y la madurez de un ciclo expansivo que podría estar llegando a su recta final. Las consecuencias de todos estos eventos comenzaron a evidenciarse durante 2018, año que ha dejado como resultado el ritmo de expansión más débil desde la crisis financiera global de hace una década. El crecimiento del PIB mundial en el cuarto trimestre de 2018 fue del 2,1% sobre una base anualizada, bastante por debajo del casi 4% que registró a mediados del año pasado. Si bien existe la posibilidad de que la economía encuentre un punto de apoyo y se detenga la desaceleración, el riesgo es que esta pérdida de impulso profundice más el deterioro. Los principales indicadores publicados por la OCDE muestran un desplome de la actividad en EEUU, Reino Unido, Canadá y la Eurozona en su conjunto, incluidos Alemania e Italia.

La OCDE advirtió este lunes los preocupantes signos de ralentización de la actividad económica en la mayor parte de sus países miembros, y que dentro de la zona euro esos signos son particularmente marcados en Alemania y en Italia. Para estos dos países, los indicadores compuestos avanzados que señalan por anticipado inflexiones en el ciclo económico cayeron en enero de forma significativa, 19 centésimas para Alemania y 9 para Italia, de forma que quedaron respectivamente en 99,38 puntos y 99,18 puntos, por debajo del nivel 100 que marca la media de largo plazo. Las señales de ralentización se continúan repitiendo en otros de los grandes países de la organización como Estados Unidos (su indicador cayó 23 centésimas a 99,05 puntos), Canadá (-15 centésimas a 98,85 puntos), Reino Unido (-17 centésimas a 98,41 puntos)

La semana pasada, la Oficina de Empleo de EEUU informó de que el empleo creció a su menor ritmo en más de dos años. Es posible que haya factores únicos a los cuales apuntar, pero la magnitud del resultado pone en el tapete la idea de que la economía pierde fuerza relativamente rápido. Esta semana, China estará en el centro de atención con la publicación de sus ventas minoristas, datos de inversión, crédito y producción industrial. Ayer también se confirmó que Turquía entró en recesión durante el último trimestre de 2018, la primera caída del PIB durante dos trimestres consecutivos en una década.

En Alemania, la producción industrial cayó inesperadamente en enero, aunque la revisión al alza del mes anterior anuló parte del pesimismo. Aún así, un índice de manufactura apunta a una caída prolongada y la producción ha registrado disminuciones interanuales durante tres meses consecutivos.

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¿Está naciendo la Mujer Multidimensional? https://www.attac.es/2019/03/10/esta-naciendo-la-mujer-multidimensional/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=esta-naciendo-la-mujer-multidimensional https://www.attac.es/2019/03/10/esta-naciendo-la-mujer-multidimensional/#comments Sun, 10 Mar 2019 11:01:18 +0000 https://www.attac.es/?p=50427 Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra- Nafarroa

El término utopía (lo que no está en ningún lugar) fue empleado por Thomas More en el siglo XVI y sería “la búsqueda incansable de la Humanidad desde el comienzo de los tiempos de un lugar o sociedad ideal” y a pesar de su carácter no real, permite reconocer los ideales de una sociedad o comunidad en un momento concreto de su singladura histórica así como los obstáculos que impiden cristalizar su sueño idílico. La utopía así concebida sería el camino para alcanzar un sueño que llevaría implícito en su potencia la facultad de devenir en acto concreto (en el camino está la meta), siendo preciso transitar por la senda marcada por il poverello d´Assisi: “Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible”, lo que implica una catarsis y posterior metanoia.

Metanoia (del griego μετανοῖεν, metanoien), sería “un enunciado retórico utilizado para retractarse de alguna afirmación realizada y corregirla para enfocarla de la manera adecuada a un nuevo contexto “,lo que traducido a la actual coyuntura socio-económica, se traduciría como “transformar la mente para adoptar una nueva forma de pensar, con ideas nuevas, nuevos conocimientos y una actitud enteramente nueva ante la irrupción del nuevo escenario sociológico”.Ello implicaría la doble connotación de movimiento físico (desandar el camino andado) y psicológico (cambio de mentalidad tras desechar los viejos estereotipos vigentes ) y que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita de una mujer que ha permanecido sedada y oprimida por la tiranía de la actual sociedad paternalista, en la que todo se supedita al mantenimiento del rol dominante del hombre.

Sin embargo, gracias a la interactividad que proporcionan las redes sociales de Internet (el llamado Quinto Poder que enlaza y ayuda a la formación de las identidades modernas), se estaría rompiendo el endémico aislamiento y pasividad de la mujer sumisa y acrítica (Mujer unidimensional) y estaría ya surgiendo una nueva Mujer (Mujer Multidimensional) reafirmada en una sólida conciencia crítica y sustentada en valores caídos en desuso como la solidaridad y la indignación colectiva ante la corrupción e injusticia imperantes. Asimismo, bajo el lema “Igualdad real” generará un tsunami popular de denuncia del déficit democrático, social y de valores de la actual élite paternalista dominante pues la nueva Mujer que está naciendo estará dispuesta a quebrantar las normas y leyes impuestas por la “monarquía de las tinieblas paternalista ”, lo que obligará a una profunda catarsis y metanoia de la sociedad en su conjunto que hará revisar los fundamentos que han posibilitado que “la mujer sea el negro del mundo” en acertada expresión de John Lennon y plasmada en su icónica canción “Woman Is The Nigger of the World”.

Analista internacional

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Neoliberalismo y estado de excepción https://www.attac.es/2019/03/09/neoliberalismo-y-estado-de-excepcion/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=neoliberalismo-y-estado-de-excepcion https://www.attac.es/2019/03/09/neoliberalismo-y-estado-de-excepcion/#comments Sat, 09 Mar 2019 14:26:26 +0000 https://www.attac.es/?p=50422

Emir SaderPúblico.es

Cuando la derecha latinoamericana volvió al gobierno en algunos de nuestros países –Argentina, Brasil, Ecuador—, se podría imaginar que habría aprendido de sus derrotas y del éxito de los gobiernos que los precedieron. La prioridad de las políticas sociales en el continente más desigual del mundo le propinó sucesivas derrotas. A tal punto que sus mismos candidatos han pasado a alabar las políticas sociales, pero sin cambiar su propuesta económica, en la que éstas no caben. Pero aun así admitían que esas políticas tenían la simpatía del pueblo y debían reconocerlas.

Pero no bien volvieron a gobernar, han mostrado cuan demagógico era ese reconocimiento. Han demostrado que no ha aprendido nada de la realidad, aun con las duras derrotas que les fueron propinadas. Podrían, a lo mejor, apelar a la vieja idea de la “tercera vía”, diciendo que “no tanto mercado, no tanto Estado”, al viejo estilo de Tony Blair.

Pero no, no han revelado ningún tipo de imaginación, ni siquiera al nivel del discurso. Se han puesto, de inmediato, a imponer la prioridad del ajuste fiscal. Porque a esto se reduce su fórmula, de nuevo y siempre: recorte de gastos públicos, prioritariamente de las políticas sociales, de los sueldos de los empleados públicos, privatización de patrimonio público, desregulación de la economía, apertura hacia el mercado externo. Ni más ni menos de lo que había tenido tanto éxito, a sus comienzos, en los años 1990.

La vieja cantilena de que los problemas de nuestras economías vienen de los gastos excesivos del Estado y que, por lo tanto, su solución requiere  del achicamiento de éste. Que los derechos sociales están de más, que se ha vivido por encima de las posibilidades (esto es, los pobres habrían dilapidado el crecimiento económico y ahora tienen que ser puestos de nuevo en su debido lugar de mano de obra barata y disciplinada). Para que los ricos puedan seguir viviendo por encima de nuestras posibilidades.

Como resultado, las economías han vuelto a ser recesivas, los déficit públicos han aumentado más todavía, la inflación no ha sido controlada. Total, el peor de los mundos para la gran mayoría. Pero, como lo decía Shakespeare, hay una lógica en esa locura. Hay quien gana, para que la gran mayoría pierda.

Son los bancos, el capital financiero, la especulación financiera. Una ínfima minoría, que atesora ganancias gigantescas, como los balances de los bancos lo demuestran, sin pudor, todos los meses. Total, plata sí hay, pero está en manos de los que no tienen interés en hacer inversiones productivas, menos todavía en general empleos. En manos de los que viven del endeudamiento de gobiernos, de empresas, de familias. Y que, cuanto más endeudados, más propician ganancias a los bancos. Es la lógica de la locura de nuestras economías.

Y los gobiernos neoliberales actúan en función de maximizar esas ganancias parasitarias, están ya directamente en manos de ejecutivos de los bancos privados, sin más intermediaciones. Son gobiernos así condenados a la falta de apoyo popular, porque su eje es básicamente concentrador de la renta, de exclusión social, de producción de recesión y de desempleo. Incluso sus bases de capas intermedias tienden a manifestar descontento creciente, dejando el gobierno aislado de la sociedad.

La forma de sobrevivir es el conocido esquema: menos pan, más palos. Sea por la represión directa, que tiene límites, sea por la reformulación del sistema político y jurídico, para tratar de impedir que ese descontento creciente alimente alternativas antineoliberales, que afectarían al corazón mismo de los intereses del gran capital. Y con el Poder Judicial y la policía desempeñando un rol fundamental para buscar evitar que el descontento social se traduzca en fuerzas políticas fuertes de oposición.

Un modelo como el neoliberal, hoy día, no tiene ninguna capacidad hegemónica. Por ello requiere un estado de excepción para instalarse y para mantenerse en el gobierno. Necesita perseguir e intentar impedir que los liderazgos que representan visiones radicalmente antagónicas, puedan ser candidatos. Son los casos de Lula, Cristina, Rafael Correa.

No es posible un gobierno neoliberal que no sea blindado por estructuras de excepción. El neoliberalismo solo puede sobrevivir protegido por un estado de excepción. La lucha antineoliberal es así indisociable de la lucha democrática, de resistencia a la instalación de estados de excepción.

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