ATTAC España https://www.attac.es Justicia económica global Tue, 23 Oct 2018 12:49:28 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.7.1 La inflación describe quien tiene poder https://www.attac.es/2018/10/23/la-inflacion-describe-quien-tiene-poder/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-inflacion-describe-quien-tiene-poder https://www.attac.es/2018/10/23/la-inflacion-describe-quien-tiene-poder/#comments Tue, 23 Oct 2018 12:49:28 +0000 https://www.attac.es/?p=49862 Julio C. Gambina – Consejo Científico de ATTAC España

¿Pueden los trabajadores o las trabajadoras aumentar el precio de la Fuerza de Trabajo, o lo que es lo mismo el salario?
Solo pueden si acumulan suficiente poder para enfrentar a las patronales, sean del sector público o del privado.
Algo similar ocurre con las jubiladas o los jubilados, tanto como las o los perceptores de planes sociales, o aquellos empresarios cuyo destino se liga al consumo de éstos.

Los que sí tienen poder para aumentar son las petroleras, los especuladores, los grandes exportadores, las privatizadas de servicios públicos.
Es así desde que las petroleras dolarizaron sus precios y acordaron con el Gobierno la actualización recurrente de sus precios. Contra una inflación de 32,4% acumulada desde enero a septiembre, los combustibles subieron cerca del doble.

No hay duda que es una de las partes que se reconocen entre los ganadores de la política económica del Gobierno Macri. Resulta la misma consideración para las privatizadas de servicios públicos, con actualizaciones tarifarias en el último año por encima del 50%, contra una inflación anual del 40,5%.

Los especuladores cuentan en su haber un cambio en la cotización del dólar del orden del 130% en lo que va del año; una tasa de referencia del BCRA por encima de la inflación acumulada (40,50%) e incluso de la esperada (48/50%). El BCRA estableció una tasa no menor a 60% hasta diciembre próximo y paga por las colocaciones bancarias vía LELIQ, Letras de Liquidez que solo pueden adquirir los bancos, casi el 74%.

El incremento en la cotización de las divisas, 1 dólar a 37,50 pesos,  mejora la rentabilidad de los grandes exportadores del campo, la minería, la industria o los servicios.

También vale registrar el beneficio para los acreedores de la deuda pública, beneficiados con elevadas tasas de interés y riguroso cumplimiento de pagos, ya que el ajuste fiscal no incluye al gasto financiero.

El déficit cero remite al gasto fiscal primario, o sea, antes de pagar intereses. Estos están a la cabeza del compromiso de pago, por lo que el resto de los gastos se someten al ajuste, que ahora ya no es gradual, sino de shock y se manifiesta en la ley de Presupuesto.

La inflación es una cuestión de poder

Están los que pueden imponer precios y los que no, lo que supone una disputa por el Ingreso.
El Ingreso es un espejo del Producto por lo que:
a/ Ingreso=Producto, parte esencial de las cuentas macroeconómicas; donde,
b/ Ingreso=Consumo más Ahorro más/menos Saldo Comercial; y
c/ Producto=Consumo más Inversión más/menos Saldo Comercial)
Si consideramos el contexto de recesión, caída del Producto, inducida por la política monetaria del BCRA y del Gobierno Macri, ocurre una merma en simultáneo de los recursos (Ingreso) a distribuir en el conjunto de la población.

La caída prevista por el Gobierno es de -2,4% del Producto para el 2018 y del -0,5 para el 2019.
Para el FMI es -2,6% para 2018 y -1,6% para 2019. La CEPAL señala en una evaluación más pesimista que será del -2,8% y del -1,8% para el presente y siguiente año.
Sea una u otra cifra, ninguna augura una mejora de los Ingresos y con ello la aceleración de la disputa por el mismo y el conflicto social desplegado.

Ocurren dos fenómenos en simultáneo. Uno se procesa entre los sectores empresarios, incluso entre aquellos que son parte la cúpula empresarial, y en otro plano, entre aquellos y el conjunto de la sociedad de ingresos fijos y reducidos.
Los primeros disputan entre sí, vía cambios en los precios relativos (unos aumentan más que otros), y en conjunto subordinan a la mayoría social al poder de la concentración y centralización de la economía.

En el 2001 se manifestaba entre quienes pretendían avanzar hacia la dolarización, caso de las privatizadas de servicios públicos, o quienes pugnaban por la devaluación para hacer competitiva la producción local.
Hoy pretenden recomponer precios aceleradamente, caso de las privatizadas es evidente, tanto como de los exportadores.
Se trata de la disputa recurrente por la hegemonía del orden económico en la Argentina, como disputa de largo aliento que no termina de consolidarse.
Al poder oligárquico asociado al capital externo se le disputó  la hegemonía en la cúpula en tiempos de industrialización sustitutiva desde las primeras décadas del Siglo XX.

Con la crisis de los 70 y la solución aperturista derivada de las políticas hegemónicas en tiempos de dictadura genocida y luego en los 90, se habilitó la revancha neo-conservadora para restaurar posiciones perdidas en el poder.

Se trata de un fenómeno local en el marco de la evolución del sistema mundial en tiempos de globalización, los 80/90 del Siglo pasado, por lo que se destaca el papel del capital externo, que actuó en todos los ámbitos de la actividad económica, primaria, secundaria, terciaria, para subordinar el orden socioeconómico a la lógica de la transnacionalización.

La deuda externa y especialmente pública, creciente desde los tiempos de la dictadura, constituyó un mecanismo privilegiado para asegurar la profundización de la dependencia al capital foráneo.

Nuevo orden y disputa hegemónica

El tema en cuestión es gravísimo, ya que el “macrismo” es un nuevo intento político por resolver la cuestión del poder a favor de las fracciones de la burguesía transnacional que actúa en el país.
Para triunfar necesitan disciplinar la capacidad de lucha, resistencia y organización de los sectores populares, con larga tradición y fortaleza en el logro de derechos sociales, sindicales y laborales, colectivos e individuales.

La capacidad de disciplinar a las trabajadoras y a los trabajadores se puede lograr con la eliminación de derechos y por eso resulta estratégica en la lógica del poder la reforma regresiva de la legislación laboral y previsional, generando en simultáneo la posibilidad de recomponer la tasa de ganancia.
Es por eso que se proponen derrotar estratégicamente a los trabajadores, a las trabajadoras y sus organizaciones para desde allí estabilizar el poder en la cúpula.

Asistimos a un nuevo tiempo histórico, donde se procesan reestructuraciones de las relaciones sociales capitalistas, especialmente entre el Capital y el Trabajo, contra los derechos laborales.
Es una tarea que también potencia y profundiza una reforma reaccionaria del Estado para sostener la demanda de mayor ganancias del capital concentrado y promoviendo la especificidad subordinada de la Argentina al sistema mundial, atrayendo inversiones y facilitando la movilidad y libertad de circulación del capital.
Se presenta el problema como una cuestión económica, aunque también es política, tal como se evidencia en la realidad del avance de las derechas en variados territorios, casos actuales del Brasil y la enorme votación del fascista Bolsonaro, o el impredecible Trump.

Pretendemos señalar que no es cuestión de errores en la formulación de las políticas económicas, sino que el trasfondo es una reestructuración integral de la economía, de la política y de la cultura, con impacto regresivo para la mayoría empobrecida.

Todo ello impone un pormenorizado análisis del presente para intervenir críticamente a favor de los más desprotegidos, quienes solo podrán superar la situación si logran constituirse como sujeto colectivo e instalar nuevas culturas e ideas que expresen formas de organización económica a contramano de la lógica de la ganancia y el capital.

 

Buenos Aires, 21 de octubre de 2018

Publicado por

]]>
https://www.attac.es/2018/10/23/la-inflacion-describe-quien-tiene-poder/feed/ 0
ATTAC ESPAÑA ANTE EL IMPUESTO A LAS TRANSACCIONES FINANCIERAS https://www.attac.es/2018/10/22/attac-espana-ante-el-impuesto-a-las-transacciones-financieras/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=attac-espana-ante-el-impuesto-a-las-transacciones-financieras https://www.attac.es/2018/10/22/attac-espana-ante-el-impuesto-a-las-transacciones-financieras/#comments Mon, 22 Oct 2018 15:31:11 +0000 https://www.attac.es/?p=49874 Ante el “Acuerdo de presupuestos generales del estado 2019″ firmado por los grupos PSOE y Unidos Podemos que incluye entre otras muchas medidas la introducción de un ITF, Attac España, defensores desde el primer momento del impuesto, emitimos el siguiente comunicado.

El ITF saca la patita (¡y no está descalzo!)

Attac España ante el Impuesto a las Transacciones Financieras.

El pasado 11 de octubre se produjo un hecho que supone un paso adelante en la implantación del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) en España. Se ha conocido el “Acuerdo de Presupuestos Generales del Estado 2019”; documento firmado por el Presidente de Gobierno y por el líder del Grupo Parlamentario de Unidos Podemos.

El ITF se dirige exclusivamente a las transacciones financieras, aquellas que suponen la compraventa de activos financieros.  No es un impuesto a la banca sino a las operaciones financieras y que afecta más a quienes realizan más operaciones en el corto plazo y a quienes mueven enormes volúmenes de operaciones. No es un impuesto al patrimonio financiero ni tampoco es un impuesto a los beneficios ya que no grava los rendimientos del capital financiero. Es, en suma, un impuesto indirecto que pretende penalizar las operaciones especulativas.

Aunque debemos ser cautelosos porque la actual aritmética parlamentaria necesita sumar a otras fuerzas políticas para sacar adelante el Presupuesto, la propuesta actual incluye en su punto 14.2, crear un impuesto a las transacciones financieras, que permitiría recaudar más de 800 millones para mejorar la financiación del Estado del Bienestar.

De aprobarse, demostrará  a los que se oponen a su aplicación que el ITF es un impuesto técnicamente posible, útil económica y socialmente, y que sólo depende para su implantación de voluntad política. En 2020 podremos evaluar su incidencia y confrontar con datos, que son decisivos cuando se habla de impuestos, a quienes amenazan que su aplicación conlleva grandes desastres financieros.

Aunque cabe decir, que esta propuesta de ITF es de mínimos, ya que sólo se aplica, con fuertes restricciones, a un 0,2% a la compra-venta de acciones; su inclusión como figura impositiva abrirá, sin duda, la posibilidad de ajustar su eficacia en años sucesivos. En definitiva, nuestra valoración es positiva: ¡por fin hay un compromiso público presupuestario de iniciar ese camino!

Esta propuesta de ITF se inscribe en el compromiso europeo, del 25 de Diciembre de 2011, cuando el Parlamento Europeo aprobó una Directiva relativa a un sistema común de ITF que desmonta los argumentos sobre su dificultad técnica y posteriormente, con el compromiso de introducirlo en sus legislaciones firmado por 11 países de la Unión Europea. España, uno de los firmantes, hoy da un paso en el cumplimiento del compromiso adquirido.

Attac lleva 19 años defendiendo la implantación de un ITF global que cumpla la doble función de regular las finanzas desbocadas y de recaudar dinero proveniente de la especulación financiera para fines sociales. Por lo que seguiremos exigiendo junto al movimiento social europeo  otra fiscalidad en Europa, que incluya la aplicación de un ITF global como el que proponemos desde 1999.

Por otra parte, la propuesta de implantar este embrionario ITF va acompañada de otras medidas por una ”Nueva Fiscalidad” en España. Aunque insuficientes, todas ellas apuntan en la dirección correcta: imposición a las grandes fortunas acrecentadas durante la crisis y a los rendimientos del capital beneficiados por las reformas regresivas de los últimos años, apoyo a las pymes y autónomos y defensa de la clase media y trabajadora. Sin olvidar la intensificación de la lucha contra el fraude fiscal.

Lo dijimos en 2014 y lo ratificamos hoy: “las ideas producen consecuencias cuando van acompañadas de la acción institucional y empujadas por la movilización social”.

]]>
https://www.attac.es/2018/10/22/attac-espana-ante-el-impuesto-a-las-transacciones-financieras/feed/ 0
¿Es el Tribunal Supremo el vasallo de la Gran Banca en España? https://www.attac.es/2018/10/21/es-el-tribunal-supremo-el-vasallo-de-la-gran-banca-en-espana/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=es-el-tribunal-supremo-el-vasallo-de-la-gran-banca-en-espana https://www.attac.es/2018/10/21/es-el-tribunal-supremo-el-vasallo-de-la-gran-banca-en-espana/#comments Sun, 21 Oct 2018 11:30:54 +0000 https://www.attac.es/?p=49859 Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra- Nafarroa

El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial, política, militar, jerarquía católica, universitaria y mass media que serían los herederos naturales del legado del General Franco y que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet), iniciando asimismo una deriva autoritaria que habría ya convertido a la pseudodemocracia española en rehén del establishment y que tendría como objetivo último la implementación del Estado Tardofranquista.

El Tardofranquismo sería hijo del Tejerazo o golpe blando de 1.981 en el que los líderes políticos confinados en el Congreso fueron “invitados” a aceptar un acuerdo tácito por el que se declaraban intocables el establishment asociado al sistema monárquico, al sistema político bipartidista y a la “unidad indisoluble de la nación española” y estaría plasmado en la todavía vigente Constitución de 1.978, Carta Magna que estaría blindada ante cualquier cambio institucional que se pueda producir en el Estado español con lo que se cumpliría una vez más la profecía:“Todo está atado y bien atado”.
La Gran Banca devenida en líder del establishment

Tradicionalmente, la finalidad de la banca era canalizar el ahorro privado hacia la inversión, pero dada la ausencia de cultura de ahorro doméstico y público, ha originado que el proveedor de recursos para dinamizar la economía en forma de inversiones se haya trasmutado en un parásito hematófago que succiona todas las ubres del Estado para saciar el apetito insaciable de sus accionistas y altos cargos directivos. La casta dirigente bancaria se habría transmutado así en una camarilla de poder (equivalente a un miniestado dentro del Estado), que utilizaría el nepotismo para perpetuarse en el poder con carácter vitalicio, recurriendo a los llamados “contratos blindados” para asegurarse un retiro dorado.

Así, la cartografía de la corrupción abarcaría a todas las Comunidades Autónomas estando los políticos presuntamente implicados en casos de corrupción, nepotismo y tráfico de influencias protegidos en un primer estadio por el status de “aforado” y en segunda estancia por la benignidad de los magistrados del Supremo a la hora dictar sentencias condenatorias, de lo que sería paradigma el llamado “Master Casado” o el reciente esperpento jurídico en el que el TS anula su propia sentencia que obligaba a la Banca a pagar los impuestos de las Hipotecas y que hubiera supuesto para la Gran Banca una sangría estimada por Moddy´s en 4.000 millones €. Asistiríamos pues a la escenificación de una lucha enconada entre un Tribunal Supremo, devenido en garante y tabla de salvación de las élites político-financieras del establishment inmersas en el top-ten de la corrupción, el nepotismo y el tráfico de influencias y el Tribunal Constitucional convertido en la única salvaguarda de los valores primigenios de la democracias formales.

 

]]>
https://www.attac.es/2018/10/21/es-el-tribunal-supremo-el-vasallo-de-la-gran-banca-en-espana/feed/ 0
Gobierno, se amontonan los problemas en el cajón. Resolver o fenecer https://www.attac.es/2018/10/20/gobierno-se-amontonan-los-problemas-en-el-cajon-resolver-o-fenecer/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=gobierno-se-amontonan-los-problemas-en-el-cajon-resolver-o-fenecer https://www.attac.es/2018/10/20/gobierno-se-amontonan-los-problemas-en-el-cajon-resolver-o-fenecer/#comments Sat, 20 Oct 2018 05:00:13 +0000 https://www.attac.es/?p=49854 Carlos Martínez – Consejo Científico de ATTAC España

Sé que gobernar es difícil y que poner en practica decretos, leyes y reformas legales es más lento de lo que nos gustaría debido a controles, burocracia y obstáculos legales de una alta administración del estado, concebida tan solo para defender los intereses de la propiedad privada y el “orden” publico o constitucional, con el prisma obsoleto de los señores conservadores y reaccionarios que controlan todas las altas magistraturas del estado, valga la redundancia.

Pero las y los ciudadanos no esperan, no pueden esperar pues sus problemas para llegar a fin de mes, pagar su escandaloso alquiler o que les renueven el contrato les absorbe. Les quita el sueño y por tanto que no les vengan con milongas pues quieren soluciones.

Sabemos que un gobierno debe hacer numerosos equilibrios de poder. Pero el bien común de la señora Botín, de una gran multinacional, de ENDESA o del BBV no coinciden en absoluto con el del hipotecado endeudado, la mujer maltratada que se siente indefensa ante su maltratador, una jueza que no la trata como víctima o la policía que la interroga con frialdad. Tampoco coinciden con las y los trabajadores con salarios cada vez más bajos o los cientos de miles de personas amenazadas con despidos en varios sectores que van desde la banca a la metalurgia, pasando por la minería o la hostelería. No hay bien común. No hay confluencia de intereses, no hay pueblo español, hay clases y clases, clases dominantes y propietarias y clases populares y trabajadoras.

Por eso cuando se hacen equilibrios imposibles, siempre acaban ganando los ricos y la banca nunca pierde.

O se gobierna para unos o para otros y para ello se cambian las leyes. Porque leyes y Constituciones, si son democráticas, están para ser cambiadas, siempre que la soberanía popular sea favorable a las clases subalternas.

El precio de la electricidad, la luz, sigue siendo un dogal y un atraco para millones de personas. Encima cuando el gobierno toma medidas, estas son para rebajar un impuesto, es decir el estado cubre como puede las escandalosas subidas, pero el latrocino eléctrico continúa y el invento del bono social, lo pagamos entre todas y todos, no las eléctricas a las que ministra “verde” tan bien trata.

Ahora una multinacional se aprovecha del precio abusivo y estafador del oligopolio eléctrico para intentar despedir a centenares de trabajadores. Dicen que hubiera invertido en mejoras y ahorro, claro. Pero también el precio de la electricidad debiera estar controlado. Las energías son algo demasiado serio como para dejarlo en manos privadas.

Pues bien la electricidad no puede estar en el cajón, ni los precios de los combustibles tampoco, ni la reforma laboral, ni las medidas de urgencia en favor de las víctimas del terrorismo machista y sobre todo acabar con ese terrorismo. Tampoco la ley mordaza ni la angustiosa falta de policías y guardias civiles mientras ricos y grandes empresas se pagan su propia seguridad privada.

No somos todos iguales. Claro que no. Hay clases y hay dominados y dominadores.

Por eso el cajón solo favorece a los que hacen el mal, extorsionan a clientes cautivos, violentan o se sirven siempre del estado para defender sus privilegios.

Carlos Martínez es politólogo

]]>
https://www.attac.es/2018/10/20/gobierno-se-amontonan-los-problemas-en-el-cajon-resolver-o-fenecer/feed/ 0
¿Una renta básica incondicional o los subsidios de siempre condicionados para pobres? Algo de filosofía política republicana https://www.attac.es/2018/10/18/una-renta-basica-incondicional-o-los-subsidios-de-siempre-condicionados-para-pobres-algo-de-filosofia-politica-republicana/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=una-renta-basica-incondicional-o-los-subsidios-de-siempre-condicionados-para-pobres-algo-de-filosofia-politica-republicana https://www.attac.es/2018/10/18/una-renta-basica-incondicional-o-los-subsidios-de-siempre-condicionados-para-pobres-algo-de-filosofia-politica-republicana/#comments Thu, 18 Oct 2018 11:40:59 +0000 https://www.attac.es/?p=49850 Daniel Raventós – Consejo Científico de ATTAC España

Para evitar el menor asomo de ambigüedad, empezaré definiendo lo que habitualmente se entiende por renta básica (RB). En todo caso, será este definición a la que me ceñiré en todo el texto. La RB es una asignación monetaria a toda la población sin ningún tipo de condición. O, por utilizar una definición habitual: “un pago monetario regular a toda la población, de forma individual, sin comprobación de recursos económicos ni de su situación laboral”.[1] O, una aún más clara: “una cantidad modesta de dinero pagado incondicionalmente a los individuos de forma regular (por ejemplo, mensualmente)”.[2]Se percibiría independientemente del sexo al que se pertenezca, del nivel de ingresos que se posea, de la religión que se profese (si alguna) y de la orientación sexual que se tenga. Palabra clave: incondicional. Idealmente, el espacio geográfico debería ser todo el planeta, pero es obvio que hay lugares en donde la RB ha sido motivo de debate público y otros en los que esta propuesta ni siquiera ha llegado a oídos de la población. Las propuestas de financiación que se han realizado suelen contemplar el ámbito de los Estados, puesto que son las administraciones que disponen de los recursos fiscales necesarios para financiar una RB. A ello cabe añadir que, dependiendo del alcance geográfico en donde estuviera vigente, sería aconsejable que fuera más de una la administración pública que otorgara la RB.

¿Quién recibiría la RB? La respuesta es sencilla según las definiciones apuntadas: todas las personas adultas del territorio en donde se implantase. Es decir, absolutamente toda la ciudadanía y residentes acreditados. Además de las personas adultas, ¿deben los menores recibir también la RB? Desde diferentes ámbitos, se han aportado criterios para defender tres posibles respuestas: “sí”, “no” y “sí, pero una cantidad menor que la de los adultos”. La primera respuesta equipararía a los menores de edad con los adultos y, en consecuencia, no se establecería diferencia alguna en la percepción de la RB: ni por edad, ni por cuantía. La segunda respuesta simplemente excluye de la percepción de la RB a la población menor de edad. Quizá la más extendida entre los estudiosos y defensores de la RB sea la tercera respuesta, según la cual la RB la percibirían los menores, pero con una cantidad inferior a la población adulta. El porcentaje de la RB que debería corresponder a los menores puede variar también según los autores y autoras.

Los defensores de la RB situados a la izquierda del espectro político acostumbran a defender la compatibilidad de la RB con los servicios públicos universales, mientras que los de ideología más conservadora proponen la RB como substituto parcial o total de los mencionados servicios públicos universales en especie. Más concretamente, la cada vez más extensa bibliografía que hay en multitud de idiomas sobre el tema, puede constatar que hay partidarios de la RB de derechas, de centro y de izquierdas. El criterio infalible para saber la orientación política de cualquier defensor de la RB es conocer la propuesta de financiación que la hará posible. Es decir, qué parte de la población gana y qué parte pierde. Y también es de mucha información conocer las medidas de acompañamiento de política económica que se defienden. Los defensores de derechas pretenden desmantelar el Estado de Bienestar (o lo que queda en algunos lugares de él) “a cambio” de la RB (sería el caso por ejemplo de Charles Murray, el economista que defiende la RB en las páginas del Wall Street Journal [3]), persiguiendo sus clásicos objetivos de “adelgazamiento” del Estado (excepto la policía, el ejército y los tribunales de justicia) y de reducción de la presión fiscal. Los defensores de izquierdas, por el contrario, pretenden una redistribución de la renta de los más ricos al resto de la población y el fortalecimiento del resto de prestaciones del Estado de Bienestar.[4] Es decir, para la concepción de izquierdas, en claro contraste con la de derechas, su implantación no debe suponer merma alguna de los servicios públicos ni de los derechos sociales (educación, sanidad, dependencia, vivienda, etc.).

Todo los subsidios condicionados como los de insuficiencia de rentas, garantizadas, mínimas o para pobres que conocemos de los Estados de bienestar, por ejemplo, no son una RB. Por grandes que puedan ser las diferencias entre sí de estos subsidios tienen una característica en común: son condicionados. La RB es, como queda dicho, incondicional.

Los subsidios condicionados, aunque la variedad es muy grande, han mostrado sus limitaciones después de muchos años de experiencia. ¿Qué limitaciones? Muchas, solamente apuntaré cuatro, por otra parte muy conocidas.

1. La trampa de la pobreza. Cuando se es perceptor de un subsidio condicionado, existe un fuerte desincentivo a buscar y realizar trabajo remunerado, pues ello implica la pérdida total o parcial del subsidio. En claro contrate, la RB funciona como una base o un suelo, no como un techo: la realización de trabajo remunerado no implica la pérdida de la RB con lo que el desincentivo a la actividad desaparece.[5] Por cierto, se observará que indirectamente relacionado con este problema está el del pequeño fraude fiscal cuyo incentivo desaparece con una RB. La no acumulabilidad de los subsidios condicionados  a otras rentas motiva el mencionado pequeño fraude fiscal. Los beneficios a corto plazo que la posibilidad de obtener dos rentas (la de la prestación y la de una actividad desarrollada en el ámbito del llamado trabajo sumergido) estimulan la materialización de este fraude. Aunque los perjuicios a largo plazo (trabajo sumergido que no constará nunca como merecedor de ser tenido en cuenta a la hora del cálculo futuro de posibles derechos de pensiones de jubilación) y a no tan largo plazo (la imposibilidad de acceder al seguro de desempleo) son muy grandes, las necesidades del corto plazo pesan más.

2. Costes administrativos inmensos de los subsidios condicionados. Esto es un viejo problema conocido. La condicionalidad implica control, el control implica gastos de gestión y administración.

3. La estigmatización asociada a los subsidios condicionados: la obligación a la que se enfrentan los candidatos a perceptores de tener que significarse, en las ventanillas de la administración, como “pobres” o como “enfermos” para no decir como directamente “culpables” de ser unos “fracasados”.

4. La cobertura insuficiente de los programas de rentas mínimas de inserción es otro de los problemas que presentan tales programas. Efectivamente, se trata de programas que no llegan a alcanzar la totalidad de la población que potencialmente podría ser beneficiaria de ellos.

Una consideración general sobre los subsidios condicionados. La lógica de los subsidios condicionados no es otra que la ayuda ex-post a quienes han “fracasado”, después de haber caído. Han “fracasado” debido a la permanencia en el desempleo durante cierto tiempo, o porque incluso disponiendo de empleo se está comprendido en este 15% de trabajadores asalariados que son pobres, los working poor, o por alguna otra razón. Innecesario es añadir que es mejor una situación con subsidios condicionados ex-post que sin ellos a cambio de nada, claro. Pero atiéndase a esta importante realidad: cuando se cae, se “fracasa”, los subsidios condicionados se ofrecen como tabla de salvación (tabla de salvación que, como se ha apuntado, tan solo llega a una parte muy pequeña de la población que realmente la necesita: esta es otra cuestión de la ineficiencia, la insuficiencia y la pobreza de los subsidios dedicados supuestamente a combatir la pobreza). Cuando se cae (y aún antes de la caída, en el propio mercado laboral, pero eso ahora nos apartaría del hilo argumental) se debe actuar “como sumisos suplicantes.” Suplicantes de un subsidio condicionado.

En un texto[6] dedicado a la “gestión neoliberal de la pobreza” explicaba un buen conocedor de los servicios sociales de Pamplona, uno de los lugares, junto con la Comunidad Autónoma Vasca, con un subsidio condicionado más generoso del Reino de España[7] (fácil es imaginar cómo debe ser  de más grave esta situación en otras comunidades) que los pobres están sujetos a “una especie de culpabilización colectiva [que] les obliga a rendir cuentas por su propia pobreza. A ser investigados por cobrar –los que cobran–, por percibir las ayudas que reciben: paro, subsidios de todo tipo y rentas garantizadas o rentas de inserción. A decir donde están, donde viven, con quién, donde están empadronados, si viajan o no, si salen del país o no, si se casan, se juntan o si les toca la lotería.” Aún así hay quien se empecina en la condicionalidad porque cree que con imaginación se puede mejorar. A pesar de toda la evidencia acumulada de decenas de años.

Para las personas partidarias de la libertad republicana que se explicará a continuación, la RB tiene unos interesantes aspectos que no tiene los subsidios condicionados. Al ser incondicional se establece ex-ante, como derecho de ciudadanía (y residencia acreditada, como defiende la Red Renta Básica[8]). De manera que se garantiza la existencia material de entrada, “por el mero hecho de ser moradores de un mundo cuya riqueza ha sido producida socialmente y conviene repartir sin exclusiones”.[9] El carácter incondicional de la Renta Básica supone otorgar un poder de negociación que implica aumentar la libertad efectiva para la inmensa mayoría de la población no rica. Una característica muy apreciada por sus defensores republicanos.

Llegados aquí, es el momento de introducir la justificación republicana de la RB. Primero, ¿qué es el republicanismo? Existen tres variantes republicanas: la gran tradición histórica de más de 2000 años de la libertad republicana que a su vez se divide entre el republicanismo democrático y el oligárquico o antidemocrático, y el neorrepublicanismo académico. La tradición republicana asocia la libertad a la independencia material y esta característica es común tanto a la variante democrática como a la oligárquica. La concepción de la libertad es la misma en las dos grandes variantes, la democrática y la oligárquica, lo que las diferencia (y no es poca cosa) es a la población que debe llegar: a los ricos para los oligárquicos, a toda la población para los democráticos. La diferencia entre el republicanismo no democrático (por ejemplo de Kant) y el democrático (por ejemplo, de Marat y Robespierre) reside en la convicción de los segundos en una sociedad en donde la existencia material abarque a toda la población; en la duda o convicción contraria en el caso de Kant. Y ello aunque Kant fuese un admirador de Robespierre.

Pero hay, como queda apuntado, otra tercera variante: el neorrepublicanismo académico. Además de otros elementos diferenciadores (la apelación más frecuente del neorrepublicanismo a Roma más que a Atenas, por ejemplo), la principal diferencia radica en que para el neorrepublicanismo, “la conexión, esencial para el republicanismo histórico, entre propiedad y libertad republicana –y así, la tensión fundamental entre democracia y propiedad— parece haberse eclipsado.”[10]

Más resumidamente aún, la libertad republicana consiste en no verse obligado a tener que pedir permiso a nadie para vivir, para existir socialmente. El libre no puede ser arbitrariamente interferido por nadie. El pobre no puede ser libre para la concepción republicana, no así para la liberal.

Una RB de una cantidad al menos igual al umbral de pobreza es la mejor forma, en las sociedades contemporáneas, de garantizar la existencia material al conjunto de la población, de acuerdo con el ideario del republicanismo democrático. La independencia, la existencia material, la base autónoma (son expresiones aquí perfectamente permutables) que confiere la propiedad es condición indispensable para el ejercicio de la libertad. De ahí la idea sugerida por parte de los defensores republicanos de la RB: “universalizar la propiedad”. Universalizar la propiedad debe entenderse de forma metafórica. O reconvertir la propiedad de la concepción blackstoniana a la robespierrista (no como “dominio exclusivo y despótico”[11] sino de manera que “no pueda perjudicar ni la seguridad, ni la libertad, ni la existencia, ni la propiedad de nuestros semejantes”[12]). Con otras palabras: universalizar la propiedad debe ser entendido aquí de forma equivalente a garantizar a toda la población la existencia material. El republicanismo democrático se halla fuertemente comprometido con la causa de la independencia socioeconómica de todas las personas. Su objetivo principal es la garantía de que toda la ciudadanía sea independiente tanto de la caridad[13] –pública y privada- como de la posible arbitrariedad de los llamados “empleadores”, es decir, de los propietarios.

¿Cuáles son las esferas de libertad (republicana) que una RB podría abrir? Sólo la independencia material que se lograría a través de una RB daría a las mujeres mayores posibilidades reales para liberarse de no ser dominadas. La independencia económica que se alcanza con una RB puede actuar como una suerte de “contra-poder” doméstico capaz de modificar las relaciones de dominación y subordinación entre sexos e incrementar el poder de negociación de las mujeres en el hogar, especialmente el de aquellas que dependen de sus compañeros o amantes o que perciben rentas muy bajas provenientes de empleos discontinuos o a tiempo parcial. Sólo la independencia material que se lograría a través de una RB permitiría a los jóvenes elegir rechazar un salario bajo o un empleo precario. Sólo la independencia material que se lograría a través de una RB permitiría a la persona sin empleo optar por cierto trabajo no remunerado que pudiera aportar beneficios a la sociedad y, así, evitar el estigma social que conlleva el estar percibiendo el subsidio de desempleo –cuando lo hay-. Sólo la independencia material que se lograría a través de una RB permitiría a un trabajador asalariado elegir entre un abanico más amplio de empleos. La independencia material, pues, incrementa la libertad, lo que sugiere que una RB suficientemente generosa, al universalizar un grado de independencia significativo, ensancharía el espacio para el goce de relaciones sociales en un contexto de ausencia de dominación.

En relación a la población trabajadora, la RB, al conferir a los trabajadores un mayor poder de negociación –o, dicho en términos más drásticos pero quizás más precisos, un mayor poder de resistencia frente a las repetidas agresiones por parte de los “empleadores”-, permitiría a aquéllos enfrentarse a los procesos de negociación laboral con mayores posibilidades de lograr sus objetivos, o una parte de los mismos. En efecto, parece evidente que a los trabajadores les resultaría más fácil –y más seguro- amenazar con abandonar la negociación si tuvieran unos recursos económicos a su disposición. Es sabido: la capacidad para realizar amenazas creíbles presenta una alta correlación positiva con el poder de negociación de las partes. En suma, parece razonable pensar que la seguridad en los ingresos monetarios lograda a través de una RB permitiría que los trabajadores no se viesen forzados a aceptar cualquier tipo de oferta de empleo. Michal Kalecki, que realizó importantes contribuciones a la teoría del ciclo económico, se refirió al “efecto disciplinador” del desempleo. Este autor aseguraba que cuanto más nos apartamos del pleno empleo más aumenta el efecto disciplinador de la fuerza de trabajo. A mayor vulnerabilidad en las posibilidades de perder el puesto de trabajo, mayor es la disposición a aceptar el empeoramiento en las condiciones laborales, no sólo salariales. Una situación como la que podemos constatar a principios de 2018 con una experiencia de varios años de deterioro de las condiciones de vida y trabajo de gran parte de la población. Se dispara este efecto disciplinador al que se refería Kalecki: la alternativa de quedarse sin empleo siempre es peor a la de aceptar condiciones de trabajo cada vez peores. Incluso algunos economistas han llegado a justificar esta situación afirmando tan pimpantemente que “peor que tener un mal trabajo es no tener ninguno”. Con una RB, el efecto disciplinador al que se refería Kalecki quedaría enormemente debilitado cuando no cortado de raíz. Efectivamente, el poder de negociación de la clase trabajadora aumentaría con una RB.[14] Muchos trabajadores se sentirían más protegidos que ahora para negarse a aceptar condiciones de trabajo que se han llegado a calificar de semiesclavas.

La RB, pues, podría actuar como una suerte de caja de resistencia sindical. De este modo, desde el momento en que la salida del mercado de trabajo –la fallback position- resultara practicable, las relaciones laborales se mostrarían menos coercitivas. Así, la seguridad en los recursos económicos capacitaría a los individuos, primero, para rechazar de forma convincente y efectiva situaciones alienantes, lo que implicaría un descenso de los niveles de dominación; y, segundo, para planificar y llevar a la práctica formas de organización del trabajo alternativas, lo que, a la postre, se traduciría en mayores grados de autorrealización.

En otras palabras, la seguridad de los recursos económicos capacitaría a los individuos para rechazar, en determinadas circunstancias –y de acuerdo con los propios deseos-, lo que el derecho civil romano dio en llamar locatio conductio operarum. El derecho civil romano hacía una clara distinción entre dos tipo de contratos de trabajo: la locatio conductio opera y la locatio conductio operarum. El primero era un “contrato de obra” por el que un particular contrataba a otro particular –un orfebre, por ejemplo- para que realizara una labor que se especificaba en el contrato. El segundo era un “contrato de servicios” por el que un particular contrataba a otro particular para que, durante un indeterminado período tiempo, el segundo realizara las actividades indeterminadas que el primero quisiera encomendarle. La locatio conductio opera se veía como un contrato que republicanamente en ningún caso ponía en peligro la dignidad del trabajador, porque establecía que éste se limitaría a realizar el servicio que razonablemente podía ofrecer de acuerdo con las particulares calificaciones que poseía –las propias de un orfebre o de un tintorero o de un curtidor-: el contrato se realizaba, pues, entre hombres libres. En cambio, la locatio conductio operarum ponía en cuestión la idea misma de libertad. En efecto, este segundo tipo de contrato se consideraba indigno de hombres libres –y se veía como el signo de la pérdida de su libertad- porque conllevaba que un particular se hiciera dependiente de otro particular durante cierto período de tiempo. De ahí que Aristóteles considerara que el “obrero manual” estaba bajo una “servidumbre limitada”.[15] Así, el que un individuo pusiera a disposición de otro individuo su fuerza de trabajo para lo que el segundo quisiera disponer significaba incurrir en una relación de dependencia que la tradición republicana no podía sino condenar.

Resulta interesante observar en este punto que fue el propio Cicerón, un republicano oligárquico sin fisuras, quien, en su De Officiis, aseguró que la disponibilidad general, por parte de un individuo, de la fuerza de trabajo de otro, unida al salario por ello satisfecho, constituye un auténtico título de servidumbre. Y resulta también altamente reveladora la similitud del enfoque (republicano, no liberal como se acostumbra a afirmar) del John Locke del Second Treatise on Government, de 1690, con respecto al de Aristóteles y Cicerón: “Un hombre libre se hace siervo de otro vendiéndole, por un cierto tiempo, el servicio que se compromete a hacer a cambio del salario que va a recibir”.[16]

El auténtico sentido político de una medida como la RB radica, pues, en el reconocimiento de la existencia de relaciones de poder que siembran toda la vida social –las relaciones de poder que explican la “decisión” por parte de los trabajadores de firmar “contratos de servicios”, aunque actualmente diríamos con más propiedad cualquier tipo de contrato de mierda- y en la concesión a la parte más débil de dichas relaciones de los recursos necesarios para poder hacer frente con solvencia y en condiciones de (mayor) igualdad el proceso de toma de decisiones con respecto a los planes de vida propios.

En resumen: la RB es mucho mejor en la lucha contra la pobreza precisamente por no ser un pobre subsidio condicionado dirigido a paliar la pobreza como las rentas mínimas, garantizadas, de inserción o de cualquier otro nombre. La RB al ser incondicional se establece ex-ante, como derecho de ciudadanía, como medio de existencia material, no después de “caer” como los subsidios condicionados, que actúan cuando ya se ha “caído”. Y a quien valora la libertad, eso importa.

 


[1] Philippe Van Parijs y Yannick Vanderborght (2017): Basic Income. A Radical Proposal for a Free Society and a Sane Economy. Cambridge, Mass: Harvard University Press.

[2] Guy Standing (2018): La renta básica. Un derecho para todos y para siempre. Barcelona: Pasado y Presente.

[3] El título de uno de sus últimos libros, de 2016, es suficientemente explícito In Our Hands: A Plan to Replace Welfare State.

[4] Por ejemplo, Jordi Arcarons, Daniel Raventós y Lluís Torrens (2017): Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa, Barcelona: Serbal; y los dos últimos capítulos de Daniel Raventós y Julie Wark (2018): Against Charity, Petrolia, CA: Counterpunch-AK Press. En esta propuesta el 20% más rico de la población, aunque claro está recibe también la RB, pierde. El 80% de la población restante gana.

[5] Pondré solamente tres claros ejemplos de trampa de la pobreza de la Renta Garantizada de Ciudadanía catalana y de la vasca (extraídos de Jordi Arcarons, Daniel Raventós y Lluís Torrens (2018): “La Renta Básica, ¿da igual?”, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/la-renta-basica-da-igual(último acceso, 15 de julio de 2018):

Caso 1.  Familia que cobra 1.200 euros mensuales de la RGC catalana porque todos sus miembros en edad de trabajar están en paro. Uno de los hijos recibe una oferta de empleo de 900 euros mensuales para la campaña turística. La familia le prohíbe al miembro aceptar la oferta puesto que esto implicaría la suspensión del cobro de la RGC y tendrían que esperar 6 meses para volver a cobrarla. Claro, la ley dice que no se pueden rechazar ofertas laborales adecuadas so pena de que te quiten las ayudas, pero como los servicios públicos de intermediación prácticamente no intermedian (menos del 4% de los empleos se consiguen mediante las oficinas de empleo) al final se acaban rechazando ofertas temporales de empleo porque la racionalidad de una familia bajo ingresos mínimos les dice que más vale pájaro en mano (o pajarito equivalente a la renta garantizada que ya están cobrando) que no salirse de la ayuda temporalmente y luego encomendarse a los astros o los dioses para recuperarla.

Caso 2.  Persona que una vez agotada la prestación por desempleo pasa a cobrar la RGI vasca (644 euros mensuales) y al cabo de un tiempo le ofrecen un trabajo a tiempo parcial de 650 euros netos en 12 pagas: su RGI se reduce a 358 euros y sus ingresos pasan a 1.008 euros. A su vez una persona que nunca ha cobrado la RGI, cobra 650 euros netos haciendo un trabajo similar (con el agravio comparativo que supone). Este estímulo al empleo dura 3 años como máximo y luego pasará a cobrar los 644 euros, y cualquier trabajo que le ofrezcan por debajo de esta cifra le supondrá menores ingresos. La combinación de ambas genera inequidad entre individuos y a la larga trampa de la pobreza o abocar al trabajo irregular.

Caso 3. Persona en paro que cobra 600 euros de la renta garantizada de Navarra. Encuentra trabajo a tiempo parcial de 400 euros netos y pasa a cobrar 520 euros de renta garantizada, total 920 euros. Al cabo de un tiempo le ofrecen pasar a jornada completa y cobrar 800 euros netos, la renta garantizada se reduciría a 160 euros y en total cobraría 960 euros, 40 euros más al mes netos por trabajar 20 horas más a la semana.

[6] Paco Roda (2018): “La gestión neoliberal de la pobreza”, disponible en http://ctxt.es/es/20180620/Politica/20278/paco-roda-neoliberalismo-pobreza-politicas-sociales-solidaridad-deficit-igualdad.htm (ultimo acceso, 10 de julio de 2018).

[7] Para un análisis demoledor de la mejor renta para pobres del Reino de España y una de las mejores de Europa, véase Iñaki Uribarri (2017): “El fracaso de las rentas mínimas condicionadas del País Vasco”, disponible en http://www.redrentabasica.org/rb/el-fracaso-del-modelo-de-rentas-minimas-condicionadas-del-pais-vasco/ (último acceso, 12 de julio de 2018).

[8] Sección oficial de la Basic Income Earth Network. www.redrentabasica.org.

[9] David Casassas y Daniel Raventós (2018): “La viabilidad de la renta básica en el Reino de España” (Epílogo del libro de Guy Standing (2018): La renta básica. Un derecho para todos y para siempre. Barcelona: Pasado y Presente). Disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/la-viabilidad-de-la-renta-basica-en-el-reino-de-espana (último acceso, 12 de julio de 2018).

[10] Antoni Domènech y Daniel Raventós (2008): “Republicanismo y Renta Básica”, Sin Permiso, núm. 4, p. 195.

[11] William Blackstone definió la propiedad de la siguiente forma, y es importante constatar que el liberalismo posterior (el liberalismo nace a principios del siglo XIX, antes no existe) la hizo suya hasta hoy: “el exclusivo y despótico dominio que un hombre exige sobre las cosas externas del mundo, con total exclusión del derecho de cualquier otro individuo”. William Blackstone, Commentaries on the Laws of England, Book II, ch. 1. Accesible en la edición electrónica de la Yale Law School: http://avalon.law.yale.edu/18th_century/blackstone_bk2ch1.asp

[12] Robespierre: “no es verdad que la propiedad pueda jamás estar en oposición con la subsistencia de los hombres”.

[13] Para un análisis histórico, filosófico y político de la caridad, Daniel Raventós y Julie Wark óp. cit., primera parte.

[14] Algo que cada vez más sindicalistas están viendo claramente. No los sindicatos, salvo honrosas excepciones. La conflictiva relación, hasta ahora, entre la mayoría de los sindicatos y la RB, con especial insistencia en los puntos de debate, está tratada en Daniel Raventós (2016): “Los sindicatos y la RB”, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/los-sindicatos-y-la-renta-basica (último acceso, 15 de julio de 2018). Menos entienden aún el incremento del poder de negociación de los trabajadores que supondría una RB algunos partidarios del llamado trabajo garantizado. Al respecto, véase Arcarons, Raventós, Torrens (2015): “El ‘trabajo garantizado’ de Izquierda Unida y el ‘plan de garantía de rentas’ de Podemos contra la pobreza: unas propuestas muy pobres”, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/el-trabajo-garantizado-de-izquierda-unida-y-el-plan-de-garantia-de-rentas-de-podemos-contra-la (último acceso, 15 de julio de 2018).

[15] Pol., 1260b.

[16] Para un análisis de la concepción republicana de Locke véase Jordi Mundó (2005): “Autopropiedad y RB”, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/autopropiedad-y-renta-bsica (último acceso, 15 de julio de 2018) y Jordi Mundó (2017): “La constitución fiduciaria de la libertad política. (Por qué son importantes las coyunturas interpretativas en la filosofía política)”, Isegoría,  núm 57.

sinpermiso

]]>
https://www.attac.es/2018/10/18/una-renta-basica-incondicional-o-los-subsidios-de-siempre-condicionados-para-pobres-algo-de-filosofia-politica-republicana/feed/ 0
” Caos climático, capitalismo y geoingeniería” https://www.attac.es/2018/10/16/caos-climatico-capitalismo-y-geoingenieria/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=caos-climatico-capitalismo-y-geoingenieria https://www.attac.es/2018/10/16/caos-climatico-capitalismo-y-geoingenieria/#comments Tue, 16 Oct 2018 05:00:41 +0000 https://www.attac.es/?p=49845 Silvia Ribeiro - La Jornada

Se acaba de hacer público un nuevo informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, referencia científica de Naciones Unidas en el tema) que alerta sobre la necesidad urgente de cambios y reducciones drásticas de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para detener el calentamiento global y que no sobrepase 1.5º C respecto de niveles preindustriales.

El informe es una advertencia importante e insoslayable en cuanto a la gravedad del cambio climático y las reducciones que son necesarias. Ya con el aumento de 1º C sufrimos extremos climáticos devastadores en muchas regiones del mundo. Cada décima de grado implica nuevos riesgos, amenazando de extinción ecosistemas enteros. El IPCC señala claramente las causas del cambio climático a escala global: la emisión de GEI debido principalmente a que energía, industria y agricultura industrial se basan en combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón.

Sin embargo, el informe falla en las propuestas sobre los caminos a tomar, ya que no cuestiona el statu quo económico ni la inequidad global sobre quienes han provocado y deben hacer inmediatamente una fuerte reducción de emisiones. Por evitar cuestionar los temas de fondo, incluye en sus propuestas tecnologías de alto riesgo, como las de geoingeniería, que no son ninguna solución e incluso podrían empeorar el desequilibrio climático. Se evidencia así la relación entre la geoingeniería y la preservación del capitalismo: para poder seguir con el modelo de desarrollo y producción industrial que ha provocado el desastre climático, se plantea usar tecnologías de alto riesgo para que algunos puedan sobrevivir conservando sus privilegios, aunque implique toda una serie de nuevas amenazas ambientales y sociales para millones de otras personas.

Por ello y coincidiendo con el informe del IPCC, 110 organizaciones internacionales y nacionales y seis premios nobel alternativos publicaron un Manifiesto contra la geoingeniería, en el que grandes redes, como Amigos de la Tierra Internacional, Vía Campesina, Red Indígena Ambiental, Alianza de Justicia Climática y Marcha Mundial de Mujeres, exigen un alto a la geoingeniería y a los experimentos propuestos, varios de ellos sobre territorios indígenas, tanto por los impactos en la biodiversidad, las comunidades y pueblos, como por la desviación que significa de la atención hacia soluciones verdaderas. (https://tinyurl.com/yakb6ghb)

Pese a que hay tecnologías de geoingeniería contempladas en tres de los cuatro escenarios planteados por el IPCC, el panel también reconoce en su primer escenario que es posible limitar la temperatura sin usar esas tecnologías, que existen otras vías, como proteger y restaurar ecosistemas naturales y realizar cambios en la agricultura y otros sectores, que evitan emisiones y pueden absorber y retener los gases de efecto invernadero. En ese escenario ­­–el único justo– el IPCC plantea la necesidad de reducir las emisiones de Co2 en 45 por ciento hasta 2030. Esta cifra parece alta, pero hay que recordar que solamente 10 países, con Estados Unidos a la cabeza, son los responsables históricos de dos tercios de los gases emitidos y que actualmente 10 naciones son responsables de más de 70 por ciento de las emisiones, entre las cuales se mantienen Estados Unidos y las que integran la Unión Europea. Esos 10 países emiten dos veces más GEI que la totalidad de los otros 175. Es una imagen clara de injusticia climática global, pero es preciso agregar también la inequidad dentro de los países.

Según Kevin Anderson, experto en cambio climático de la Universidad de Manchester, 50 por ciento de las emisiones de carbono provienen de las actividades del 10 por ciento más rico de la población mundial, y si consideramos el 70 por ciento de las emisiones son provocadas por solamente 20 por ciento de la población. Anderson explica que si se estableciera un límite a la “huella de carbono” (consumo y producción) de 10 por ciento de los individuos que son los mayores emisores, para que ésta sea equivalente a la huella de carbono de un ciudadano europeo medio (considerablemente alta para la gran mayoría de países), las emisiones globales de carbono se reducirían en un tercio en uno o dos años. (https://tinyurl.com/yalat5wg)

En lugar de analizar ese tipo de propuestas, el IPCC plantea el concepto falto de lógica de “emisiones negativas”. Significa que se pueden seguir emitiendo gases si se contrarrestan con tecnologías de geoingeniería, entre las que incluye bioenergía con captura y almacenamiento de carbono, captura directa de aire, cambio de la química de los oceános y otras, aunque reconoce que no está probada su viabilidad económica, técnica ni ecológica y que tendrían fuertes impactos negativos sobre la biodiversidad y seguridad alimentaria, entre otros. Varios factores, como el hecho de que el IPCC tiene representantes de empresas petroleras entre los autores del informe, explican esta enorme contradicción entre alertar sobre la realidad climática e incluir propuestas que la empeorarán. Las organizaciones que firman el Manifiesto contra la geoingeniería seguirán en el camino de la resistencia y las alternativas reales.

Investigadora del Grupo ETC

]]>
https://www.attac.es/2018/10/16/caos-climatico-capitalismo-y-geoingenieria/feed/ 0
Pensiones: ¿cañones o mantequilla? https://www.attac.es/2018/10/15/pensiones-canones-o-mantequilla/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=pensiones-canones-o-mantequilla https://www.attac.es/2018/10/15/pensiones-canones-o-mantequilla/#comments Mon, 15 Oct 2018 05:00:32 +0000 https://www.attac.es/?p=49840 Cive Pérez – ATTAC Madrid

En contraste con la fuerte subida del 22,3% aplicada al SMI, el Acuerdo Presupuestario entre el Gobierno y Podemos sigue manteniendo en niveles de pobreza a un gran número de pensionistas. Las pensiones más bajas —las mínimas y las no contributivas— crecerán tan sólo el 3%. El monto total de las mejoras adicionales de este capítulo (1.088 millones) es inferior al sobrecoste del 83% que pagará Defensa a Navantia (1.772 millones) por un error de diseño del nuevo submarino S-80.

El acuerdo presupuestario del Gobierno de Pedro Sánchez y Unidos Podemos contempla una fuerte subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) —hasta 900 euros al mes en 14 pagas— en 2019. Una medida digna de aplauso, pese a los funestos augurios de los voceros de turno, que escriben a sueldo de los grandes poderes económicos, pronosticando una gran debacle nacional sólo por el hecho de que los trabajadores más pobres vean disminuida su pobreza en algunos puntos.

Por lo que a pensiones respecta, el alcance del acuerdo es mucho más modesto. De entrada, se contempla una revalorización inicial de las mismas, en 2019, conforme a la previsión de IPC, con una garantía de paga compensatoria en caso de desviación a final de año. Incluye, además, dos medidas adicionales de las que algún medio se hace eco con un titular algo triunfalista: Podemos arranca una nueva mejora de pensiones por valor de 1.088 millones como mínimo.

En concreto, esta mejora adicional supone, por un lado, garantizar que los pensionistas reciban una paga compensatoria “si el IPC de diciembre de 2018 supera el 1,6% de revalorización inicial”.  Con un coste estimado de 704 millones de euros. Por otro lado, las pensiones mínimas y no contributivas subirán un 3%, “dada la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los perceptores de las mismas”, según indica textualmente el acuerdo. Con un impacto presupuestario de 384 millones de euros.

‘Arrancar’ es un verbo que utilizado en una negociación adquiere tintes épicos. Parece evocar el resultado de una gran batalla, pero la realidad es que al Gobierno no le habrá supuesto un gran esfuerzo realizar esta ‘concesión’, teniendo en cuenta que esos 1.088 millones de euros suponen un esfuerzo inferior al que ha tenido que realizar para pagar a Navantia el resultado de un error garrafal.

Navantia es la empresa encargada de construir los cuatro nuevos submarinos S-80 destinados a la Armada española. Tras sucesivos retrasos, en diciembre de 2012 se constató un fallo en el diseño: un desvío de 125 toneladas en el peso del submarino, lo que comprometía su flotabilidad; es decir, que no estaba garantizado que saliera a flote tras sumergirse. Este fallo obligó a un nuevo diseño que alarga la eslora en más de 10 metros para compensar el exceso de peso, con un incremento del techo de gasto de 1.772 millones de euros. Pasando de 2.132 millones de presupuesto inicial a 3.907. El pasado mes de julio, el consejo de Ministras/os aprobó asumir este sobrecoste del 83% sobre lo previsto.

El Nobel de economía Paul Samuelson acuñó el ya proverbial ejemplo de la elección entre cañones y mantequilla(*). Parece que a la hora de acordar el presupuesto, el coste de oportunidad elegido por Gobierno y Podemos se inclina más bien por el lado de las cañoneras y no por el de la mantequilla para el desayuno de los jubilados. Pese a que la pension más habitual, 645 euros mensuales, se sitúa en el umbral de pobreza y por debajo del mismo la mitad de las pensiones. Con tan parco ingreso, no podrán permitirse ni la mantequilla ni el aceite de oliva virgen, que dicen es mejor para el colesterol.

Dentro del movimiento de protesta de los pensionistas hay un clamor creciente a favor de que las pensiones mínimas sean equiparadas al Salario Mínimo interprofesional, dado que en ambos casos se trata de un ingreso vital de subsistencia. Un objetivo que difícilmente podrá alcanzarse con subidas meramente testimoniales como la del 3%. Un porcentaje que hasta la derecha de Rajoy y Rivera estuvo dispuesta a conceder tras las sonadas protestas de los pensionistas. Ha llovido mucho desde la última subida apreciable de las pensiones mínimas, que fue aplicada durante el primer mandato del Gobierno de Rodríguez Zapatero. En aquella ocasión, la subida fue del orden del 30% en cuatro años. Una mejora mucho más consistente que esta limosna, hablemos claro, del 3%.

Por otra parte, el acuerdo presupuestario firmado entre Gobierno y Podemos añade que ”Hay que sentar las bases para avanzar en la senda que pueda llevar a que la pensión mínima alcance con el tiempo el 60 % del salario medio y las no contributivas el 60 % de la renta mediana, como indica la Carta Social Europea”.

¿Y por qué no caminan aquí y ahora por esa senda? ¿De qué tiempo hablan? ¿Cuál es el tiempo del pensionista? ¿Cuánto tiempo le queda para ver hecho realidad el más elemental principio de justicia social? Ese cuasi infinitesimal 3% es la herida en el talón por la que Aquiles jamás alcanzará a la tortuga.

________________
(*) En su famoso libro de introducción a la economía (Economics: An Introductory Analysis (1948), el Nobel en esta materia Paul Samuelson utiliza el ejemplo de los cañones y la mantequilla, para explicar la idea del costo de oportunidad, la piedra angular de la teoría económica neoclásica. Samuelson presenta una economía que sólo puede producir dos bienes: cañones y mantequilla. En esa economía, existe un máximo de producción y se puede escoger entre producir sólo uno de los bienes, o una combinación entre ellos.

Carnet de paro

Read in my feedly.com

]]>
https://www.attac.es/2018/10/15/pensiones-canones-o-mantequilla/feed/ 0
Raventós y Wark: “Los obstáculos a la renta básica no son económicos, sino políticos” https://www.attac.es/2018/10/13/raventos-y-wark-los-obstaculos-a-la-renta-basica-no-son-economicos-sino-politicos/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=raventos-y-wark-los-obstaculos-a-la-renta-basica-no-son-economicos-sino-politicos https://www.attac.es/2018/10/13/raventos-y-wark-los-obstaculos-a-la-renta-basica-no-son-economicos-sino-politicos/#comments Sat, 13 Oct 2018 05:00:15 +0000 https://www.attac.es/?p=49833 Daniel Raventós / Julie Wark
Sin Permiso 

renta basica
Imagen de archivo de una marcha por la Renta Básica. / CP

 

Compartir

Contenido ofrecido por Sin Permiso, reproduce la entrevista realizada para el Foro de Libros de Black Agenda Report a Daniel Raventós y Julie Wark

Raventós es autor de Basic Income: The Material Conditions of Freedom. Es miembro del comité de redacción de la revista política internacional Sin Permiso. Julie Wark, autora de The Human Rights Manifiesto, forma parte del consejo editorial de Sin Permiso y vive en Barcelona. El libro de ambos es Against Charity. La entrevista la realizó Roberto Sirvent, profesor de Ética política y social en la Hope International University en Fullerton, California. También trabaja como coordinador en Political Theology Network.

— ¿Como puede vuestro libro ayudar a los lectores de BAR a entender el actual clima político y social?

“Los inmensamente ricos pueden extorsionar a quien toma las decisiones políticas”

Entre las características más destructivas de la vida política y social de hoy se encuentra una escandalosa concentración de riqueza en pocas manos y, con ello, una pérdida terrible de libertad de la gran mayoría de la población no rica. Los inmensamente ricos pueden impresionar, comprar y extorsionar a gente en los lugares donde se toman las decisiones políticas: Davos, por ejemplo, donde famosos como Sharon Stone y, peor, Bill Gates, presionan por agendas económicas y políticas, especialmente en los países pobres cuyas poblaciones son vistas como problemas (básicamente, una amenaza a la seguridad y zonas de confort de los ricos) antes que en términos humanos.

La situación es evidentemente antidemocrática y una de las maneras mediante las que se oculta es la caridad ostentosa, la cual, tal y como hemos mostrado a través de la historia, es una manera de hacer parecer respetable e incluso benditas a las grandes fortunas. Criticamos las versiones modernas de la caridad como parte de la política económica, haciendo que los famosos superricos (que roban la libertad de los demás) parezcan buenas personas en su fachada altruista; criticamos su actividad institucional altamente corrupta, y cuando es practicada como humanitarismo y filantrocapitalismo. Criticamos el hecho de que estamos en un sistema que fabrica una necesidad de caridad. Pero Against Charity no es solo una crítica de regímenes sociales políticos inhumanos y deshumanizantes. También sugerimos un antídoto, una política que puede combatir la desigualdad intolerable de hoy en muchas áreas, a saber, una renta básica incondicional que, para empezar, pueda garantizar, a escala universal, el derecho humano básico sin el cual ningún otro derecho humano podría existir: el derecho a la existencia material.

— ¿Qué esperáis lectura esperáis que saquen de vuestro libro los activistas y los líderes de comunidades?

“Esperamos que el libro anime a la gente a reclamar derechos”

— Desenmascaramos el hecho de que la caridad institucionalizada en todas sus formas –organizaciones de beneficencia, oenegés, humanitarismo y filantropía, etc.– respalda peligrosas concentraciones de riqueza y promueve intereses económico-militares cuando se disfraza de humanitarismo. Al distinguir entre generosidad y caridad, mostramos que la caridad no es un regalo y que pertenece al dominio de la economía política. La caridad es, por definición, una relación arbitraria altamente desigual en la cual los destinatarios, incapaces de ejercer sus derechos de ciudadanía, son impotentes y así han de seguir. Cuando esto se convierte en la norma, poblaciones enteras carentes de derechos –por ejemplo, inmigrantes y refugiados, o poblaciones civiles bombardeadas en peligrosos juegos entre superpotencias– entran en los cálculos del poder soberano como “redundantes”, desechables. Esperamos que el libro enfurezca a la gente y les anime a reclamar derechos humanos universales. Si los derechos no son universales, son privilegios de unos pocos (normalmente aquellos que reparten caridad).

Ofrecemos argumentos normativos a favor de la renta básica. Es una cuestión de justicia. Mostramos que puede ser financiada mediante impuestos progresivos a los ricos, es decir, que los obstáculos no son económicos sino políticos. Hoy día hay un interés creciente por la medida entre políticos, activistas, académicos y periodistas y, como siempre, la derecha trata de apropiársela, por ejemplo, como forma de acabar con medidas del Estado del bienestar. Pero la renta básica debería implicar más, no menos políticas sociales robustas, como sería lógico si la gente tuviera los medios para poner en práctica sus derechos y reclamarlos. Los subsidios condicionales ofrecidos hasta ahora son insuficientes y un ataque a la dignidad de sus destinatarios. Tener un trabajo remunerado no garantiza la existencia social y material, como muestran las crecientes cifras de trabajadores pobres. Millones de trabajadores están siendo reemplazados por la robotización. Las cosas se están poniendo peor. Pero esta es una medida relativamente simple y puede ser conseguida. No nos será dada por los políticos de derecha y los ricos. ¡Tendremos que luchar por ella!

— Sabemos que los lectores aprenderán mucho de vuestro libro, ¿pero qué esperáis que los lectores desaprendan? En otras palabras, ¿hay alguna ideología particular que esperáis desmantelar?

“Debemos desaprender esta fascinación servil por los bellos”

 — Que un reciente artículo en The Daily Mail nos informe de que Bill Gates y Angelina Jolie son las personas más admiradas del mundo trae el agua a nuestro molino cuando recordamos lo que hace mucho tiempo Adam Smith llamó “la disposición a admirar a los ricos y poderosos (…) la más grande y universal causa de la corrupción de nuestros sentimientos morales”. Debemos desaprender esta fascinación servil por los “bellos”, estas celebridades y millonarios, y entender que su riqueza representa el empobrecimiento y desposesión de millones de personas. Debemos reaprender “sentimientos morales”.

Artículos relacionados
Temporada de setas

Un negro, un moro y un judío entran a un bar… Lo que oculta

Generalmente usadas como justificación, las ideologías ocultan y deforman la realidad y son fáciles de combatir sólo con ideas. Discutir con ideologías rivales es un ejercicio estéril. El mejor modo de desmantelar falsas historias es explicando por qué son falsas y proveyendo datos para probarlo. La ciencia y la tecnología nos dicen qué se puede y qué no se puede hacer, pero lo que debemos y no podemos tener o hacer son decisiones políticas, y las dos esferas están convenientemente confundidas. La verdad existe. Puede ser manipulada u ocultada, pero el honor intelectual requiere que la busquemos. Los ricos invaden e influyen en centros de poder. ¿Verdadero o falso? La desigualdad está creciendo en todos los lugares. ¿Verdadero o falso? La renta básica puede ser financiada mediante una gran redistribución de la riqueza. ¿Verdadero o falso?

Si la verdad es “relativa” puede que también nos olvidemos de investigar y denunciar las injusticias en el mundo que todos los días vemos en la tele. La repulsa, si es mera grandilocuencia, no ayuda a nadie y cambia como una veleta porque no está a atada a hechos. Hemos intentado demostrar, con todos los argumentos y datos a nuestro alcance, por qué nos oponemos a la degradante institución de la caridad y a la sociedad injusta que esta apuntala, y por qué una renta básica incondicional sería un modo justo y viable de hacer frente a situaciones graves de abuso contra los miembros menos privilegiados de la sociedad.

— ¿Quiénes son los héroes intelectuales que inspiran vuestro trabajo?

— Julie: Admiro de veras a la nueva plataforma IndigenousX en Australia y a escritores aborígenes como Anita Heiss, Luke Pearson, Alexis Wright, Bruce Pascoe, Amy McQuire o Larissa Behrendt, entre otros. Se esfuerzan por la excelencia (de ahí la X) en su trabajo. James Baldwin es una referencia constante. Muchos de mis héroes son rebeldes olvidados que nunca recibieron mucha atención. Mi bagaje académico es la antropología, la sociología y la política, principalmente política indonesia, lo cual me llevó hasta el fondo de las luchas por los derechos humanos contra espantosos abusos. Los activistas de derechos humanos hacen grandes esfuerzos y no consiguen publicar mucho. El “derrotado” líder guerrillero Jakob Prai, quien encabezó la resistencia del oeste de Papua contra Indonesia en condiciones penosas, nunca publicó un libro. Ahora está olvidado… Él es mi héroe “intelectual” porque en su práctica epitomiza el valor filosófico de la integridad moral. Y estoy con Daniel en las referencias que da, especialmente en lo que principalmente nos une, la vieja tradición de la libertad republicana.

— Daniel: Tanto republicanos oligárquicos como democráticos (los nuestros) entienden que, sin la existencia material garantizada, no puede haber libertad. La libertad y la igualdad no son “objetivos” independientes. En la tradición republicana democrática hay líderes de los pobres como Efialtes, Pericles y Aspasia, el gran filósofo Aristóteles, el muy denigrado Robespierre, Thomas Paine y Marx (quien pensamos que es difícil de entender si no es a través de la tradición republicana), por citar solo algunos. También tenemos a Manuel Sacristán (uno de los marxistas más originales del siglo XX en el mundo hispanohablante) y, en particular, Antoni Domènech, que murió en septiembre de 2017 y es a quien dedicamos el libro. Prodigio intelectual, es una referencia esencial para entender la tradición republicana. Desafortunadamente, publicó muy poco en inglés porque no estuvo muy interesado en las convenciones académicas. Especial atención merece su extraordinario libro El eclipse de la fraternidad (2004).

— ¿De qué modo vuestro libro nos ayuda a imaginar nuevos mundos?

“Conocemos estudios sobre efectos positivos de programas piloto de renta básica”

— Hemos tratado de imaginar nuevos mundos cuando hablamos de algunos aspectos básicos y horribles del mundo real en la actualidad y, con nuestros argumentos por la renta básica, ofrecemos fundamentos normativos (¿es justa?) y técnicos (¿puede ser financiada?). Esta es verdaderamente una propuesta innovadora porque aboliría, al menos estadísticamente, la pobreza, ya que se situaría por encima del umbral de la pobreza (en cualquiera de las regiones que fuera introducida) y es universal, por lo que cualquier persona, absolutamente cualquiera, tendría su derecho humano básico a una existencia material garantizada.

Sobre esta base podemos empezar a pensar en otros derechos. Una renta básica significaría, para empezar, mayor libertad, mejor poder de negociación para los trabajadores y las mujeres. Hemos evitado especular, pero conocemos convincentes estudios sobre los efectos positivos de programas piloto de renta básica en lugares como Namibia, Kenia, India, Barcelona y Finlandia, y que tiene efectos positivos en la autonomía de las mujeres, escolarización, niveles de criminalidad y salud mental, por ejemplo. Estos estudios son sugerentes y fáciles de encontrar. Entonces de nuevo, debe decirse que la renta básica no es la panacea universal para las enfermedades de la sociedad, y tampoco una propuesta anticapitalista. Es reformista, no revolucionaria per se, pero con sus efectos podría traer cambios que puedan empezar a parecer revolucionarios cuando se otorga a la gente los medios esenciales para expresarse y ejercer sus derechos.

Daniel Raventós  es editor de Sin Permiso, presidente de la Red Renta Básica y profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es miembro del Comité Científico de ATTAC. Sus últimos libros son, en colaboración con Jordi Arcarons y Lluís Torrens, “Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa” (Serbal, 2017) y, en colaboración con Julie Wark, “Against Charity” (Counterpunch, 2018).

Julie Wark es autora del “Manifiesto de derechos humanos” (Barataria, 2011) y miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso. En enero de 2018 se publicó su último libro, “Against Charity” (Counterpunch, 2018), en colaboración con Daniel Raventós.

Fuente: https://www.blackagendareport.com/bar-book-forum-daniel-raventos-and-julie-warks-against-charity

Traducción: Iovana Naddim

Foro de libros de Black Agenda Report: “Against Charity” de Daniel Raventós y Julie Wark

]]>
https://www.attac.es/2018/10/13/raventos-y-wark-los-obstaculos-a-la-renta-basica-no-son-economicos-sino-politicos/feed/ 0
“Nosotros, los pueblos…” https://www.attac.es/2018/10/10/nosotros-los-pueblos/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=nosotros-los-pueblos https://www.attac.es/2018/10/10/nosotros-los-pueblos/#comments Wed, 10 Oct 2018 05:00:37 +0000 https://www.attac.es/?p=49830 Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España

Adopción de una declaración universal de la democracia para entrar adecuadamente en la nueva era

En San Francisco, en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, se fundaron, con el liderazgo norteamericano del Presidente Roosevelt, las Naciones Unidas, cuya Carta comienza así: “Nosotros, los pueblos, hemos decidido evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra”. Hoy más que nunca es importante recordar que es a la humanidad en su conjunto a quien se debe tener en cuenta… Por encima de los gobiernos, el pueblo…

Los principios y valores universales no se observan con frecuencia en la vida cotidiana de la “aldea global”. Se tolera el comportamiento perverso de líderes que vulneran permanentemente las normas básicas de convivencia, sin que las Naciones Unidas puedan intervenir de inmediato; se transfieren responsabilidades de gobierno a los designios del mercado; se permiten, con toda impunidad, tráficos de capitales, de armas, de drogas, de personas, porque no existen los mecanismos reguladores y punitivos propios del único marco ético-jurídico que existe: las Naciones Unidas, integradas por “nosotros” es decir, todos los pueblos del mundo.

Todos unidos, sin fisuras. Todos juntos para defender cada día unos valores que eviten los desgarros sociales, la marginación y la exclusión. Todos juntos para dar el imprescindible vigor a las medidas que se adopten para paliar rápidamente la “vulnerabilidad física” que padecemos. También debemos, todos juntos, aplicar medidas correctoras de la “vulnerabilidad moral” de nuestros tiempos, como preconizaba ya en un artículo del mismo título publicado hace 17 años. Debemos situarnos todos del lado de la vida. Y prevenir.

Se atenta contra la vida de muchas maneras… En actos terroristas, tolerando el tráfico de personas y, sobre todo,  con actitudes insolidarias ante los cientos de emigrantes que llegan a las playas europeas (si es que logran llegar…) en busca de un “futuro mejor” y no encuentran la acogida que esperaban… Atentar contra una sola vida es un acto asesino injustificable. Hacerlo contra miles de ciudadanos indefensos es atroz y nos impulsa, consternados e indignados, a contribuir cada uno, con mayor determinación que nunca, a fortalecer la solidaridad con todos los habitantes de la Tierra.

Debemos mantenernos despiertos y vigías. En los momentos de gran tensión humana, si se piensa grande, si se piensa en todos, se acierta. Si se piensa pequeño, en unos cuantos, se yerra. La legitimidad moral implica que la libertad, la igualdad y la justicia se apliquen a escala global.

Es muy difícil combatir desde la luz a quienes se mueven en la oscuridad. Es imprescindible que se refuerce sin demora el Sistema de las Naciones Unidas, dotándolo de los recursos personales, financieros, técnicos y de defensa que le permita actuar con diligencia y con la capacidad de anticipación y de prevención que le es propia. Al final de la II Gran Guerra -guerra de las prácticas más abominables, del genocidio, del holocausto- los pueblos del mundo carecían de la posibilidad de acción, porque en su inmensa mayoría nacían, vivían y morían en unos cuantos kilómetros cuadrados, desconocían lo que acontecía más allá de su entorno, obedecían al poder absoluto indefectiblemente masculino, y permanecían silenciosos y atemorizados. Desde hace tres décadas, progresivamente y gracias en buena medida a la tecnología digital, saben lo que sucede en todo el mundo, pueden expresarse libremente y, sobre todo, son hombre y mujer. Todos iguales en dignidad. ¡Todos con la facultad distintiva de crear! Todos deben unirse  ahora para enderezar muchos rumbos actuales y hacer frente común contra los que, con su comportamiento mezquino y cortoplacista, atentan contra la paz y la convivencia.

Son precisas  unas Naciones Unidas fuertes, que cuenten con el apoyo de todos los países de la Tierra y, en primer lugar, de los más poderosos, para “evitar a las generaciones venideras el horror…”. Unas  Naciones Unidas plenamente facultadas para la puesta en práctica de la Agenda 2030 “para transformar el mundo”, asegurando que el desarrollo es integral, endógeno, duradero, humano, y que los recursos de toda índole -el conocimiento muy en primer término- se distribuyen adecuadamente, al tiempo que se preserva la diversidad sin fin de la especie humana -diversidad que es su mayor riqueza- con la fuerza que le confiere su unión alrededor de unos valores básicos aceptados por todas las creencias e ideales.

Debemos recuperar a esas Naciones Unidas que permitieron al mundo remontar el vuelo desde las cenizas de la Segunda Guerra Mundial; las que aprobaron el 10 de diciembre de 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que constituye una pauta de hondo calado -cuya imperiosa necesidad se agiganta en estos momentos- para orientar la gobernación del mundo. Corresponde hoy a “Nosotros, los pueblos”, reclamar, a los 70 años de ese gran referente ético a escala planetaria, la adopción de una Declaración sobre la Democracia, único contexto en el que puede asegurarse el pleno ejercicio de los derechos humanos y cumplir las responsabilidades intergeneracionales.

Ya tenemos voz y debemos alzarla. No podemos continuar permitiendo, con nuestro silencio,  la explotación de los recursos naturales de los países menos avanzados por aquellos que debieran haberles ayudado a su desarrollo endógeno, el éxodo de los mejores talentos y un progresivo abismo entre las condiciones de vida de los prósperos y los menesterosos. Grandes masas excluidas y hambrientas -miles de seres humanos mueren cada día de inanición- proclaman la urgente necesidad de corregir los actuales modelos de desarrollo, ya que no es sólo la presente inestabilidad lo que está en juego sino las propias condiciones de vida sobre la Tierra  para nuestros descendientes.

Poco a poco, las funciones de las Naciones Unidas para la construcción de la paz (peace building), esenciales y propias de su misión, se han sustituido por funciones de mantenimiento de la paz (peace keeping) y de ayuda humanitaria, al tiempo que en el escenario global los “pueblos” se han ido  difuminando…  Grandes conglomerados públicos y privados actúan sin “códigos de conducta” que, a escala supranacional, sólo las Naciones Unidas podrían establecer.

Hoy está claro que no se puede dejar en manos de unos cuantos -y mucho menos sólo en las del “mercado”- la gobernación del mundo, sino que debe hacerse sobre la base de unos principios generalmente reconocidos. Bien entendido, la paz y la justicia no dependen sólo de los gobernantes. Dependen sobre todo de cada uno de nosotros, que debemos saber construirla en nosotros mismos, en nuestras casas, evitando la violencia en y con nuestro entorno.

Hay que destacar la dramática diferencia entre los medios dedicados a potenciales enfrentamientos y los disponibles para hacer frente a recurrentes catástrofes naturales (incendios, inundaciones, terremotos, tsunamis,…),  para comprobar, con consternación, que el concepto de “seguridad” que siguen promoviendo los grandes productores de armamento es no sólo anacrónico sino altamente perjudicial para la humanidad en su conjunto, y que se precisa, sin demora, la adopción de un nuevo concepto de “seguridad”, bajo la vigilancia atenta e implicación directa de las Naciones Unidas.  Se impone ahora con urgencia una nueva estrategia en la que nadie que atente contra el derecho fundamental a la vida quede impune. Y para reducir a la mínima expresión a los fanáticos extremistas y deshumanizados es necesario que se tenga presente lo que significa la seguridad en estos albores de siglo y de milenio…

Los grandes poderes actuales siguen pensando que la fuerza militar es la única expresión y referencia de “seguridad”. Gravísimo error, costosísimo error que se ocupa exclusivamente de los aspectos bélicos y deja totalmente desasistidos otros múltiples aspectos de la seguridad “humana”, que es, en cualquier caso, lo que realmente interesa.

Cuando observamos los arsenales colmados de cohetes, bombas, aviones y barcos de guerra, submarinos… y volvemos la vista hacia los miles de seres humanos que mueren de hambre cada día, y hacia los que viven en condiciones de extrema pobreza sin acceso a los servicios de salud adecuados… es insoslayable constatar y alertar sobre el deterioro progresivo de las condiciones de habitabilidad de la Tierra, conscientes de que debemos actuar sin dilación porque se está llegando a puntos de no retorno en cuestiones esenciales del legado a nuestros descendientes.

La seguridad alimentaria, acceso al agua potable, servicios de salud, rápida, coordinada y eficaz acción frente a las situaciones de emergencia… es -ésta y no otra- la seguridad que “Nosotros, los pueblos…” anhelamos y merecemos.

Insisto y subrayo que la solución es la democracia a escala local y mundial: la voz de los pueblos, de todos los pueblos. Con ellos alcanzaríamos la “solidaridad intelectual y moral de la humanidad” que proclama la constitución de la UNESCO, uno de los documentos más luminosos del siglo XX, que comienza así: “Puesto que las guerras nacen en las mentes de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Construir la paz a través de la educación de todos durante toda la vida.

Desde siempre vivimos en el contexto de la ley del más fuerte. “Si quieres la paz, prepara la guerra”, proclama un adagio especialmente perverso. Tendremos ahora que pasar de una cultura de enfrentamiento a una cultura de conversación, de una cultura de imposición a una de relaciones “fraternales”, como reza el artículo primero de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Me gusta repetir que el pasado ya está escrito. Sólo podemos describirlo, y debemos hacerlo fidedignamente. Recordar para no repetir los errores sino aprender de ellos. Sólo podemos escribir el por-venir que está por-hacer.  El futuro podemos y debemos escribirlo todos juntos, inspirados en los grandes valores universales, en favor de la dignidad de toda la especie humana y, recordando siempre que somos “Nos-otros” y que somos en la medida  que hay otros y  no al margen de los otros…

Nos-otros. Distintos, pero unidos por unos principios universales que guían nuestro destino inexorablemente común.  Como en el barco leonardino que, cuando se abate la tormenta y se encrespan las aguas, súbitamente no hay a bordo mujeres y hombres, pobres y ricos, negros y blancos, jóvenes y adultos… sino únicamente pasajeros que deben colaborar afanosamente para mantener el buque a flote…  Encuentro y debate, para presentar nuestras propuestas y conocer las de los otros.  Para inventar conjuntamente un porvenir con faz humana…

¿Qué mejor celebración del 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que adoptar en las Naciones Unidas una Declaración sobre la Democracia? Ya disponemos de un borrador bastante elaborado sobre las dimensiones ética, social, política, económica, cultural e  internacional de la democracia (https://declaraciondemocracia.wordpress.com/ ). Faltan el conocimiento y la voluntad política. “Nosotros, los pueblos”, nunca más espectadores impasibles sino actores implicados, nos comprometemos a reclamar su adopción. Sólo una democracia genuina a todos los niveles podría reconducir y esclarecer  las sombrías tendencias actuales.

 

Publicado en Público, el 9 de octubre de 2018

Publicado por Federico Mayor Zaragoza

 

]]>
https://www.attac.es/2018/10/10/nosotros-los-pueblos/feed/ 0
Macri: ¿fracaso de la política económica? https://www.attac.es/2018/10/08/macri-fracaso-de-la-politica-economica/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=macri-fracaso-de-la-politica-economica https://www.attac.es/2018/10/08/macri-fracaso-de-la-politica-economica/#comments Mon, 08 Oct 2018 12:20:45 +0000 https://www.attac.es/?p=49828 Julio C. Gambina – Consejo Científico de ATTAC España

En variadas ocasiones escucho decir que el gobierno fracasó en su política económica, o incluso que cometió y comete muchos errores.
Confieso que la formulación me hace ruido, más allá de reales problemas en las idas y vueltas relativas a la implementación de medidas (retenciones, precios y tarifas, etc.) y/o cambios de funcionarios y reestructuraciones del Gabinete para llevar adelante los objetivos explícitos e implícitos.

Pobreza cero se sostuvo, pero no era creíble y los datos afianzan el empobrecimiento, con lo cual, allí no hay fracaso ni error, sino resultado lógico de una política de concentración del ingreso y la riqueza.
Se sostuvo la reducción y/o eliminación del impuesto a las ganancias para las trabajadoras y los trabajadores y la base social sujeto del tributo viene creciendo y no por mejora de ingresos salariales sino por el impacto de la inflación.

No es un error o un fracaso de la política fiscal, sino lógica de una orientación regresiva de la política de ingresos.

Con las retenciones el tema es claro, incluso su reinstalación es transitoria y solo ante la necesidad de cumplir el ajuste acordado con el FMI.

¿Hay fracaso?

La mención al fracaso remite a la situación de creciente inflación acompañada del inicio de un ciclo recesivo, que combinados ambos, concluyen en un complejo cuadro de agravamiento de los indicadores económicos y sociales que afectan a la mayoría empobrecida de la población.

El tema se agiganta con la reproducción de mensajes preelectorales relativos a lo sencillo que sería bajar la inflación, ya que Argentina es uno de los poquísimos casos donde el alza tan elevada de los precios aparece como una cuestión de ineficacia de las políticas de Estado. Es el diagnóstico errado de la crítica por derecha al gobierno.

Más que errores de la política oficial, o fracaso de la misma, el fenómeno inflacionario remite a problemas inconclusos y arrastrados durante años en la disputa por la hegemonía económica en el capitalismo local.

Con Macri se recrea otro capítulo para avanzar en el intento de reestructurar regresivamente la dominación capitalista en la Argentina, en un recorrido que incluye a la dictadura genocida y a la década del 90.
Parte de ello que incluye por derivación en la actual exposición judicial por corrupción de sectores muy concentrados de la burguesía local. Todo puede terminar en mayor extranjerización y transnacionalización de la economía.

Más que fracaso, lo que existe es un nuevo intento por consolidar una fracción hegemónica de la burguesía que actúa en la Argentina y mientras eso no ocurra no hay posibilidad de frenar la disputa, vía aumento de precios, por la apropiación de la renta nacional en la cúpula del empresariado.
El camino actualmente en curso recrea y acrecienta el proceso de dependencia y extranjerización de la economía local, aun a costa de sectores asociados ideológica y políticamente a los propósitos esenciales del PRO y Cambiemos

La apuesta es con Trump y su política exterior, las petroleras, el sistema financiero, la especulación, el gran “campo”, la actividad extractiva y las privatizadas, mucho más que con tradicionales sectores concentrados de la burguesía local.

Dolarización, devaluación e intereses en pugna de la cúpula empresarial

Todo ello supone confrontaciones por arriba para redefinir el sector hegemónico de la economía local, tal como ocurría en el 2001 entre quienes demandaban la dolarización y aquellos que pregonaban la salida devaluatoria.

Estos últimos fueron los ganadores, con la devaluación operada por Duhalde en enero del 2002, con el respiro adicional que supuso la cesación parcial de pagos (a los organismos internacionales se les siguió pagando) a fines del 2001.

Con la cesación de pagos y la devaluación se habilitó la condición de posibilidad para recuperar el nivel de actividad económica luego de una larga recesión entre 1998 y 2002, al tiempo que se restringió la apropiación de riqueza de algunos grupos beneficiados en tiempos de convertibilidad, especialmente privatizadas de servicios públicos.

No solo se retomó la senda del crecimiento y la posibilidad de la puja distributiva, sino que se optó por el privilegio a una fracción de la burguesía actuante en la Argentina.

La puja por el poder no quedó resuelta y por eso la disputa por la renta que se manifiesta como inflación, es decir, guerra de precios para dirimir quienes monopolizan la mayor parte del excedente y se constituyen en la hegemonía de la cúpula empresarial en el país.

Más allá de quien resulte ganador, la batalla por el poder incluye sustancialmente una disputa de todos ellos contra el conjunto de los sectores social y económicamente subordinados, especialmente los trabajadores y trabajadoras, en actividad o jubilados.

Se trata de una pelea cuyos antecedentes remiten al abandono del modelo productivo de industrialización por sustitución de importaciones a mediados de los 70.

Desde entonces, la especulación, la banca, los acreedores externos, junto a empresas privatizadas de servicios públicos en manos de capital externo y sectores gran-exportadores pujan por la dolarización.

Lo hacen contra otros asentados en la producción industrial, especialmente orientados al mercado interno, quienes demandan devaluación para lograr mayor competitividad y proteccionismo para hacer funcionar al capitalismo local, reduciendo el déficit comercial.

En contadas ocasiones se satisfacen ambas necesidades, por lo que la normalización supone un nivel de acuerdo que estabiliza la macroeconomía y favorece momentos virtuosos de crecimiento económico, incluso relativa distribución del ingreso, lo que abona consensos políticos.

Mientras la disputa se procesa en el interior del poder y se manifiesta con alzas de precios que escala a niveles de hiper-inflación en el último medio siglo, lo que se confirma es una tendencia al deterioro de los indicadores sociales y económicos de la mayoría de la población, con relativos momentos históricos de recomposición producto de la manifestación social y política crítica al rumbo estructural tendencial.

Ganadores y perdedores

Queda claro en la coyuntura el beneficio para especuladores, acreedores externos, la banca, empresas privatizadas extranjerizadas de servicios públicos, las petroleras, el gran “campo” y los grandes exportadores.

Es algo que se expresa en el 74% de interés que aprovechan los bancos por la política de restricción monetaria del BCRA, afectando cualquier propósito de financiamiento productivo.

Del mismo modo operan petroleras y privatizadas que dolarizaron sus precios a costa del conjunto social, o aquellos tributarios del alza del tipo de cambio, para especulación o exportación.
Todos son tributarios de la corrida cambiaria desde abril y mayo y un tipo de cambio en torno a los 40$ por dólar. Son, al mismo tiempo, receptores y beneficiarios de las principales medidas económicas asumidas desde comienzo de la Gestión Macri.

No se trata solo de la construcción de un bloque social de dominación capitalista, sino de generar mutaciones en las relaciones capitalistas, especialmente en lo atinente a la reducción del costo laboral, base material de nuevas relaciones entre el capital y el trabajo.

De ahí la importancia en el debate por el “futuro del trabajo” que incluye el gobierno Macri en los debates del G20.
Por eso, aun cuando no pudieron modificar por vía parlamentaria la legislación laboral, acusada de rígida y obstáculo para las inversiones, lo hicieron de hecho por vía de la política económica (devaluación).

La corrida cambiaria convalida la reducción del salario en dólares para favorecer el ingreso de inversores externos con costo salarial y laboral disminuido en pesos.
Encima, la situación mundial con alza de la tasa de interés en EEUU y la disputa de hegemonía capitalista global, guerra comercial mediante, agrega incertidumbre a países como la Argentina, que no constituyen objetivo privilegiado de los inversores internacionales, mucho menos si se incorpora la tradición local de organización y lucha de los movimientos sindicales y populares.

Lo que se disputa es el poder y la capacidad de disciplinar a la sociedad, por eso no hay error ni fracaso, solo iniciativa política para reestructurar regresivamente el capitalismo local.

Buenos Aires, 7 de octubre de 2018

Publicado por Julio C. Gambina

]]>
https://www.attac.es/2018/10/08/macri-fracaso-de-la-politica-economica/feed/ 0