ATTAC España https://www.attac.es Justicia económica global Mon, 18 Jun 2018 05:00:49 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.7.1 FMI más aval del G7 para inducir la regresividad en Argentina y la región https://www.attac.es/2018/06/18/fmi-mas-aval-del-g7-para-inducir-la-regresividad-en-argentina-y-la-region/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=fmi-mas-aval-del-g7-para-inducir-la-regresividad-en-argentina-y-la-region https://www.attac.es/2018/06/18/fmi-mas-aval-del-g7-para-inducir-la-regresividad-en-argentina-y-la-region/#comments Mon, 18 Jun 2018 05:00:49 +0000 https://www.attac.es/?p=49399 Julio C. Gambina – Consejo Científico de ATTAC España

Mauricio Macri en Canadá recibió el aval del FMI y sus principales accionistas, los integrantes del G7: EEUU, Canadá, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Japón. Invitado en su calidad de coordinador del G20, el Presidente de la Argentina participó de la Cumbre de los países capitalistas desarrollados del sábado 9/6. Sin la decisión de estos países resulta impensable el acuerdo financiero entre el gobierno argentino y el organismo internacional.

El préstamo es muy superior a la relación por tenencias de Derechos Especiales de Giro (DEG) de la Argentina, lo que evidencia la voluntad política de la hegemonía capitalista mundial por sostener el rumbo del gobierno local y su papel en la región y en el mundo. El préstamo “stand by” asciende a 50.000 millones de dólares por tres años; a los que debe sumarse préstamos de otros organismos internacionales: a) del BID por 2.500 millones de dólares; b) del Banco Mundial por 1.750 millones de dólares y c) de la CAF por 1.400 millones de dólares.

Suman en total 55.650 millones de dólares de nuevo endeudamiento público de la Argentina.[1] Son montos que deben adicionarse a los 232.952 millones de dólares de deuda externa registrados a diciembre del 2017 y a los 320.953 millones de dólares de deuda pública, también a fines del 2017.

De este modo, la DEUDA EXTERNA asciende ahora con estos datos a 288.602 millones de dólares, con un crecimiento del 24%. Del monto total de Deuda Externa correspondían al sector gobierno unos 142.375 millones de dólares, que ahora ascienden a 198.025 millones de dólares, con un incremento de 39%. La DEUDA PÚBLICA registra ahora un total de 376.585 millones de dólares, que si hacia fines del 2017 representaba un 57,1% del PBI, ahora puede estimarse en un crecimiento en 10 puntos, algo así como el 67% del PBI.

Los datos en sí mismo expresan la gravedad de la hipoteca a que se compromete la Argentina, lo que representará una carga dolorosa sobre el conjunto de la sociedad, especialmente los sectores de menos ingresos

¿Por qué tamaño apoyo financiero y político del poder mundial?

Asistimos a un momento de reordenamiento del orden mundial y vale como anécdota el final de la Cumbre del G7 en Quebec, con un Donald Trump desairando el cónclave con críticas al anfitrión, el titular del gobierno de Canadá, con acusaciones de falsedad y rechazando la suscripción del documento final.

Tuiteó el Presidente de EEUU: “El primer ministro Justin Trudeau de Canadá ha actuado de forma mansa durante las reuniones del G-7 sólo para poder dar una rueda de prensa después de que yo me fuera, en la que poder decir que los aranceles de Estados Unidos son insultantes y que “no dejará que le manejen”. Deshonesto y débil. Nuestros aranceles son una respuesta a sus impuestos del 270% en los lácteos”[2]

No hay acuerdo mundial sobre cómo superar los problemas actuales del orden global y la potencia hegemónica gobernada por Trump desarma toda la racionalidad de la mundialización construida por cinco décadas. EEUU reclama volver a discutir el orden mundial y para eso retoma concepciones proteccionistas y reposicionarse como principal beneficiario del capitalismo en tiempos de la transnacionalización. Claro que Europa no acepta mansamente un papel subordinado, como tampoco el asignado al vecino Canadá. Ni hablar de China, que no integra el G7, pero que sus políticas intervienen en la nueva geopolítica del sistema mundial, más aún con sus renovadas y crecientes relaciones con Rusia y otros países, las que afectan la estrategia imperialista.

En ese marco se destaca el rumbo asumido por Nuestramérica durante los tres primeros lustros del Siglo XXI. El territorio que fuera el ensayo de las políticas neoliberales en los primeros años de la década del setenta del siglo pasado, se constituyó en el laboratorio de crítica e intentos de cambios de esa estrategia desde el inicio del presente siglo.

Solo a modo de ejemplo consignemos la perdida de funciones de la OEA, quien no hace mucho solicitaba el reingreso de Cuba luego de la expulsión de comienzos de los sesenta y que ahora, el organismo dependiente de la política exterior estadounidense promueve con variadas complicidades en la región la expulsión de Venezuela.

Fue un golpe para la estrategia de la transnacionalización de la economía, la liberalización y libre movimiento de capitales, mercancías y servicios, la nueva concepción de integración alternativa propuesta desde la región y que pretendía coronarse con la CELAC. El aislamiento de EEUU en la región no podía permitirse y mucho menos la disputa global a manos de China o de un poder compartido con los socios europeos, mucho menos si algunos empezaban a proclamar el objetivo socialista. La voz de mando apuntaba entonces a retrotraer la situación al auge de las políticas de apertura y subordinación sustentadas en los años 90, los del Consenso de Washington.

Ese es el marco para los golpes blandos en la región, sea Honduras, Paraguay o Brasil, como las “guarimbas” en Venezuela que pretenden instalarse contra cualquier intento de confrontar con la lógica capitalista dominante.

Por eso la importancia de la Argentina, que por primera vez en su historia constitucional un gobierno con programa explícito de derecha asume por el voto de su población. En el imaginario del poder mundial, sea el FMI o el G7 (aun con sus diferencias) Macri expresa la posibilidad de restaurar un rumbo amigable a las inversiones y las necesidades del gran capital, y no solo para la Argentina.

No es un dato menor que Buenos Aires haya sido sede de la 11° Ministerial de la OMC en noviembre del 2017 y reciba la cumbre del G20 en noviembre y diciembre próximos, en el marco de la coordinación del ámbito durante el 2018.

Hay discusión sobre el orden mundial y Nuestramérica ofreció una perspectiva de cambio social que motivó a otras experiencias similares en otras latitudes, en Europa o el Norte de África.

Ese proceso de cambio político se mantiene abierto no solo en expresiones gubernamentales, sino en la memoria viva de los movimientos populares en la región. Es una realidad que convoca a las clases dominantes a desplegar una enorme iniciativa y con fondos suficientes para revertir ese clima de época crítico al neoliberalismo y/o al capitalismo para recuperar la ofensiva capitalista cuestionada.

No exageramos si decimos que el papel de la OEA y del FMI, organizaciones deslegitimadas y con pérdida de funciones en los últimos tiempos, renuevan su papel para subordinar a Nuestramérica en la lógica de acumulación capitalista, aún en tiempos de turbulencias y desorden en la disputa por la hegemonía.

El gobierno argentino incorpora lo propio en este programa, que suena muy bien en las expectativas de los capitales dominantes, caso de las reformas estructurales en materia laboral y previsional.

La ganancia gran empresaria exige bajar costos de producción y entre ellos el gasto social que suponen las jubilaciones y pensiones en momentos de crecimiento de la posibilidad de vida. El envejecimiento de la sociedad es un problema para los inversores capitalistas, ya que la longevidad compite con la apropiación del excedente económico. Ni hablar de los derechos laborales que resienten las mejoras de ganancias, móvil esencial del régimen del capital.

La letra chica del “stand by”

La información ofrecida es sobre metas globales y aún falta conocer el impacto concreto del ajuste comprometido a cambio del préstamo a desembolsar, que por ahora serán solo 15.000 millones de dólares. El resto se desembolsará en la medida que sea necesario, dice el Ministro de Finanzas”[3] y que se cumplan los acuerdos para bajar el déficit fiscal y la inflación, según sostiene el acuerdo firmado con el FMI.

Por lo pronto, en las metas se establece un recorte del déficit fiscal por 20.000 millones de dólares entre 2018 y 2021. Podemos imaginar que el achique afectará al gasto social, sea en presupuesto asignada a salarios y empleos en el Estado, tal como se deduce de las medidas en curso, sean el congelamiento de la planta de personal o la política de “retiros voluntarios”. No debería sorprender que educación o salud sufran reducciones o congelamientos, tal como sugiere la política presupuestaria hacia las universidades públicas o al sistema educativo en general. En el mismo sentido puede pensarse en restricciones a la salud pública.

El Ministro de Finanzas anticipa que este respaldo servirá para resolver las necesidades de financiamiento más allá de la gestión y en efecto, en 18 meses termina el gobierno Macri y el acuerdo es por 36 meses, comprometiendo a la futura gestión, que podrá ser o no del mismo signo y sesgo político.

Se pretende utilizar unos 20.000 millones de dólares para cancelar parte del stock de LEBAC que registra en su cuenta el BCRA. Si el stock es de unos 46.000 millones de dólares, el gobierno pretende morigerar el efecto de esa bomba reduciéndola a un poco menos de la mitad. Para eso, ofrecerá nuevos instrumentos y activos financieros para inducir un canje de tenencias de deuda en pesos a corto plazo por vencimientos más largos en títulos que serán muy atractivos para esos inversores especulativos.

Resulta grave la consideración de todos los temas, ya que la hipoteca en dólares hace imprevisible nuestro futuro cercano y de mediano plazo. El dólar cerró la semana en 26 pesos por unidad de dólar y nadie puede prever su evolución, con impacto en el conjunto de los precios de la economía. La inflación continuará siendo una incógnita y un modo de redistribución regresiva del ingreso en la Argentina.

Las metas de inflación del 2018 saltaron por el aire. Ya no son del 10% o del 15% tal como se corrigieron y el anuncio remite a 17% en el 2019. Ver para creer podríamos decir, ya que no existen fundamentos que avalen la seriedad de los nuevos pronósticos, mientras el dólar sube, como los combustibles o las tarifas, los alimentos y todo aquello que hace a la calidad de vida de la población.

Contentos y amargados como el tango “Cambalache”

El poder está conforme y avala, los grandes empresarios también y se explica con subas en la Bolsa y mayores valorizaciones de las empresas cotizantes en las Bolsas. Los especuladores reciben noticias de nuevos y renovados instrumentos para apostar con sus colocaciones. Los acreedores cobran e incluso diversifican sus carteras. Los que pueden trasladan a precios y suman ganancias en sus balances, con posibilidad de remitir utilidades al exterior si fuera ello necesario, o incluso fugar capitales ahora que las reservas internacionales serán reconstituidas y acrecentadas con préstamo de organismos internacionales.

En lo ideológico programático, los principales comunicadores y operadores afines al sistema y al gobierno, o a la oposición que disputa el gobierno de una política similar, explican que no había otro camino y menos mal que se actuó con rapidez. Al mismo tiempo, desestiman la crítica porque no imaginan la viabilidad de una política alternativa.

Los perjudicados son la mayoría de la población, sea por el AJUSTE fiscal que como señalamos afectará al gasto social, como por las REFORMAS ESTRUCTURALES que se anuncian, especialmente las reformas laborales y previsionales.

En la estrategia oficial se incluye la contención o represión del conflicto social y para eso, al mismo tiempo que anunciaba el acuerdo con el FMI convocaba a la CGT para sacarla del paro general. La CGT hablaba de convocar a Paro y que solo restaba definir la fecha, sobre todo luego del veto a la legislación que establecía límites al tarifazo. Con las negociaciones entre gobierno y la cúpula sindical de la CGT la medida de fuerza fue postergada.

La realidad de protesta social y el descontento está más allá de lo que expresa la dirección del sindicalismo tradicional y por eso desde las CTAs emergió la convocatoria al Paro General para el jueves 14/06, con movilización. Es una medida convergente con las suscitadas por otras organizaciones sindicales, entre ellos el Sindicato de Camioneros o la Corriente Federal que lideran los bancarios.

Están echadas las cartas y las iniciativas políticas confrontan. Por un lado la coherencia, aun con contradicciones y matices del poder local y mundial, “los beneficiarios”; y por otro, en el campo de “los perjudicados”, con mucha fragmentación, la dinámica de descontento y protesta que busca canales de articulación para constituirse en opción y disputar poder.

Claro que hace falta mucha argumentación para la socialización de caminos alternativos a los del poder. No se trata de recuperar programas que imaginan reformas en el marco capitalista, que es como es y no como algunos imaginan que podría ser.

El imaginario por el anticapitalismo se nutre de la subjetividad consciente, pero también de experiencias que en el presente anticipan el futuro de organización de la sociedad más allá de la búsqueda de la ganancia y en una perspectiva de satisfacción de necesidades sociales.

Buenos Aires, 10 de junio de 2018

[1] Información obtenida del Ministerio de Finanzas de la República Argentina. En: https://www.argentina.gob.ar/finanzas (consultado el 10/06/2018

[2] Trump rompe el ‘acuerdo de mínimos’ del G7 e insulta a Trudeau. Redacción ElHuffPost del 10/06/2018. En: https://www.huffingtonpost.es/2018/06/10/trump-rompe-el-acuerdo-de-minimos-del-g7-e-insulta-a-trudeau_a_23455206/ (consultado el 10/06/2018)

[3] Finanzas explicó el acuerdo con el FMI al mercado local e internacional. En: https://www.argentina.gob.ar/noticias/finanzas-explico-el-acuerdo-con-el-fmi-al-mercado-local-e-internacional-0 (publicado el 8/6 y consultado el 10/6/2018)

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Lula rechaza canje de su libertad por la renuncia a la candidatura https://www.attac.es/2018/06/17/lula-rechaza-canje-de-su-libertad-por-la-renuncia-a-la-candidatura/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=lula-rechaza-canje-de-su-libertad-por-la-renuncia-a-la-candidatura https://www.attac.es/2018/06/17/lula-rechaza-canje-de-su-libertad-por-la-renuncia-a-la-candidatura/#comments Sun, 17 Jun 2018 05:00:40 +0000 https://www.attac.es/?p=49382 Emir Sader - alai AMÉRICA LATINA en movimiento

lula.jpg

Lula cuenta siempre que tenía unas ganas enormes de comer una de esas manzanas argentinas que nos llegaban desde Mendoza, con un lindo envoltorio azul. Que sus amigos comían, que no le costaría nada agarrar una y salir corriendo, porque no tenía plata para comprar. Pero que no lo hacía por el miedo de que su mamá pase vergüenza por haber robado algo. El suele decir que lo mejor que ha heredado de su mamá, Dueña Lindu, analfabeta de por vida, fue su carácter, lo que no se compra en los shopping centers, sino que se hereda de la formación original. Muy pobre, recién llegado luego de un viaje de 13 días de “pau-de-arara”(1) desde el nordeste, con sus 8 hermanos y su mamá, vistiendo la misma ropa, porque no tenían otra, Lula cuenta que solo tomó, por primera vez, café con leche a los 7 años, para dar una idea del nivel de pobreza en que vivían. Trabajó como lustra botas, como office-boy, entre otras actividades, antes de ser escogido por la familia para formarse e intentar sacarlos de esa extrema miseria. Fue a partir de ahí que se dio su formación como tornero mecánico.Menciono esto porque de nuevo el carácter de Lula vuelve a mostrarse con toda su fuerza. Preso político, con condena sin pruebas ni crimen cometido, Lula manifiesta a todos quienes lo visitan su absoluta indignación por la situación que enfrenta, ya hace más de 2 meses. La semana pasada una escena surrealista pudo ser vista por los brasileños. Convocado a prestar declaración en un proceso de un gobernador, Lula apareció luciendo un traje y su corbata de Presidente de Brasil, con los colores verde y amarillo, como él siempre ha utilizado. Habló, con toda su fuerza y su humor: cuando el juez dijo que ya había hecho campaña por él, Lula lo invitó a participar de sus próximos comicios en su campaña a la presidencia de Brasil. Todos pudieron volver a ver su imagen, en el momento mismo en que las nuevas encuestas reiteran su favoritismo para triunfar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y que, en caso de que no pueda ser candidato, el 48% de las personas seguirían la indicación del nombre que él apunte.

Su candidatura fue lanzada, mediante un gran acto en Contagem, zona obrera cercana a Belo Horizonte, provincia de Buenos Aires, con la lectura de una Carta al Pueblo Brasileño que Lula ha enviado, reiterando su inocencia y su compromiso de candidatearse a la Presidencia de Brasil.

En ese momento, surge una propuesta indecente de un juez del Supremo Tribunal Federal, según la cual Lula podría obtener su libertad si renuncia a ser candidato. Una propuesta que confirma que se trata de un preso político, cuya libertad podría ser lograda si renuncia al favoritismo para ser elegido presidente de Brasil, razón de su prisión.

Lula, exhibiendo de nuevo su carácter, rechazó indignado la propuesta, diciendo que renunciaría a su candidatura si se presentara una sola prueba de que es culpable de algo. Como no lo han hecho, reiteró su disposición a ser candidato a la presidencia de Brasil.

Así, el 15 de agosto el PT presentará a Lula como su candidato a la Presidencia de Brasil. El Superior Tribunal Electoral tiene 30 días para juzgar la petición. En caso de se lo rechace, el mismo Lula, valiéndose de la extraordinaria influencia sobre el pueblo brasileño, que ninguna condena o prisión le quita, indicará un otro dirigente del PT para ser su candidato a la presidencia de Brasil, a ser elegido a comienzos de octubre. O si se confirma su candidatura, Lula triunfará en primera vuelta y volverá a ser Presidente de Brasil el primero de enero del 2019.

(1)  método de tortura

- Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).


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Carta de ATTAC al nuevo Gobierno de España https://www.attac.es/2018/06/15/carta-de-attac-al-nuevo-gobierno-de-espana/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=carta-de-attac-al-nuevo-gobierno-de-espana https://www.attac.es/2018/06/15/carta-de-attac-al-nuevo-gobierno-de-espana/#comments Fri, 15 Jun 2018 10:17:45 +0000 https://www.attac.es/?p=49369 ATTAC España

Las masivas movilizaciones de mujeres, pensionistas y de la ciudadanía en defensa de los derechos democráticos y de una vida mejor, han conseguido desalojar del Gobierno de España a un partido corrupto, que ha traído precariedad, miseria, tristeza e incertidumbre. Ahora España tiene un  nuevo Gobierno, que ha abierto un sentimiento de esperanza en que las cosas pueden cambiar.

Y esto ha ocurrido precisamente cuando han transcurrido 10 años desde el estallido de la crisis mundial, que ha tenido tan dramáticas consecuencias para la mayoría de la población, y cuando desde ATTAC observamos nuevos y alarmantes signos de que la especulación financiera y la falta de regulación de los mercados puede originar otra nueva crisis mundial.

En estos momentos de ilusión ATTAC le pide al nuevo Gobierno de España un compromiso firme para que  escuche la voz de la ciudadanía e incluya en sus medidas de Gobierno las propuestas centradas en mejorar las condiciones de vida de la mayoría social. También  que establezca políticas que acaben con el descontrol y la falta de regulación de la actividad de los grandes poderes financieros, que solo benefician a una minoría en detrimento de la ciudadanía en general.

En concreto ATTAC entiende que para superar la actual situación y para que la ciudadanía sea el centro de la acción política es fundamental que las prioridades en los distintos ámbitos de la acción de gobierno se centren, al menos, en:

1.- Presionar para frenar el descontrol y la desregulación de los movimientos financieros mediante:

  • Apoyar la implantación de una Tasa a las Transacciones Financieras ( ITF ) en España, en la UE y en el mundo.
  • Impulsar la lucha contra los Paraísos Fiscales de cara a su total erradicación.
  • Una Reforma Fiscal que revierta la tendencia hacia la desigualdad y que fije unos Impuestos claramente progresivos a nivel estatal.
  • Una decidida lucha contra el fraude fiscal, a través de mecanismos estatales, como el refuerzo de la inspección y la penalización a empresas que operen en centros offshore (paraísos fiscales) y de mecanismos internacionales para la erradicación de éstos. Pedimos también el compromiso de hacer pública la lista de los beneficiarios de la amnistía fiscal decretada por el PP del año 2012.

2, Una decidida defensa de lo público así como su puesta al servicio de las personas y la eliminación de los privilegios mediante:

  • Incrementar, en los PGE, el porcentaje del gasto (inversión) social para garantizar unos servicios públicos dignos: sanidad, educación, vivienda, prestaciones sociales, actividades recreativas comunitarias, etcétera, de tod@s y para tod@s. Blindaje constitucional de las pensiones y eliminación de la precariedad laboral, dando los pasos necesarios para la derogación de la Ley de Reforma Laboral.
  • Derogación del actual redactado del Artículo 135 de la Constitución Española, que concede mayor importancia al interés económico privado de una minoría que al interés general, condenando a la exclusión a gran parte de la ciudadanía.
  • Búsqueda de una estructura financiera beneficiosa para la sociedad en la que la banca pública juegue un papel esencial. No autorizar la privatización de Bankia.

3.-Políticas sociales que garanticen la existencia y pongan fin a la pobreza y la exclusión social así como mecanismos que generen escenarios de oportunidades y seguridad para las personas mediante:

  • Pacto de Estado contra la violencia Machista, y desarrollo de políticas que garanticen la Igualdad de trato y oportunidades.
  • Recuperación de derechos y libertades democráticas: Supresión de la Ley Mordaza..
  • Protección social, servicios públicos.
  • Garantía de ingresos básicos universales.
  • Constitucionalización de los derechos básicos a la educación y vivienda.

4.- Rechazo de los acuerdos internacionales que amenazan los derechos de las personas, la democracia y la sostenibilidad el planeta.

  • No a los tratados de comercio e inversión que solo benefician a las empresas transnacionales en perjuicio de la pymes y la ciudadanía en general:  TTIP, CETA, TiSA, JEFTA, Mercosur, etc.
  • No a las políticas de la UE sobre refugiados y migrantes.
  • Sí a impulsar la transición ecológica y especialmente a la eliminación del llamado Impuesto al Sol.

Entendemos que para superar la actual situación es necesario apostar desde las instituciones por una profundización democrática, que atienda al principio de“mandar obedeciendo” a la ciudadanía. Las actuales formas de entender la democracia, limitadas al principio de representatividad, han de ser complementadas con fórmulas participativas y directas de toma de decisión ciudadana sobre todo aquello que nos afecte.

ATTAC confía en que el nuevo Gobierno no sea indiferente a estas reivindicaciones de la calle,  de la misma forma que se compromete a colaborar en la aplicación de políticas que signifiquen un avance para la ciudadanía. ATTAC estará atenta y denunciará las promesas incumplidas.

ATTAC España, junio de 2018

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ATTAC Y CADTM: 20 años de lucha común https://www.attac.es/2018/06/14/attac-y-cadtm-20-anos-de-lucha-comun/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=attac-y-cadtm-20-anos-de-lucha-comun https://www.attac.es/2018/06/14/attac-y-cadtm-20-anos-de-lucha-comun/#comments Thu, 14 Jun 2018 05:00:17 +0000 https://www.attac.es/?p=49365 Eric Toussaint – Consejo Científico de ATTAC Francia

La creación del movimiento ATTAC se remonta al año 1998. Ahora es la ocasión para Éric Toussaint, que participó en ese acontecimiento, de destacar el problema de la deuda en la plataforma internacional de ATTAC, así como las relaciones entre el CADTM y ATTAC.

ATTAC Francia, nacido en junio de 1998, había convocado en diciembre del mismo año una reunión internacional donde estaban presentes delegados y delegadas de una docena de países, provenientes de Europa, África, América Latina y Asia. El deseo de todas y todos era redactar conjuntamente una plataforma que permitiera el desarrollo del movimiento a escala planetaria. También estaba presente el CADTM (Comité para la abolición de las deudas ilegítimas), fundado en Bélgica en 1990, que participó activamente en la redacción de la parte de la plataforma dedicada a la deuda, en colaboración con militantes brasileños que querían crear un grupo de ATTAC en su país.

La plataforma del movimiento internacional ATTAC, adoptada en París en la reunión internacional del 11 y 12 de diciembre de 1998, definió seis objetivos principales. El sexto, que concierne a la anulación de la deuda pública en los países dependientes, fue enunciado como sigue: «apoyar la reivindicación de la anulación general de la deuda pública de los países dependientes y la utilización de los recursos así liberados a favor de las poblaciones y del desarrollo sostenible, lo que muchos llaman el pago de la “deuda social y ecológica”.»

Una serie de acontecimientos y luchas estaban relacionadas directamente con la problemática de la deuda: la crisis de la deuda en el Tercer Mundo, que venía del comienzo de los años 1980, continuaba teniendo efectos letales mediante las políticas de ajuste estructural; un movimiento de solidaridad internacional llamando a la anulación de la deuda se había desarrollado, a partir de 1985, en América Latina con el llamamiento de Fidel Castro; en África, el joven presidente de Burkina Faso, Thomas Sankara, asesinado meses más tarde, llamaba en 1987 a los pueblos de África a hacer un frente común para el rechazo al pago de la deuda.

La campaña «ça suffat comme ci» (vemos el cartel), retomaba el mismo lema en 1989, con ocasión del bicentenario de la Revolución francesa. En 1995-1996, estallaba la crisis de la deuda en Asia del Este y, en 1998, Rusia decretaba una suspensión unilateral del pago de la deuda. Finalmente, un amplio movimiento mundial por la anulación de la deuda de los países pobres culminaría en junio de 1999, cuando se envía una petición con 17 millones de firmas a los jefes de Estado del G7 reunidos ese año en Colonia.

Durante cada reunión internacional convocada por ATTAC, a menudo en colaboración con el CADTM y otras asociaciones, la problemática de la deuda estuvo presente en talleres, reivindicaciones y acciones.

A partir de 2010, la crisis bancaria de 2007-2008, que comenzó en Estados Unidos en 2007-2008 y se extendió por Europa, desembocó en una explosión de deudas públicas, que generó un movimiento de protesta en contra de las deudas ilegítimas. Fue así como en agosto de 2011, ATTAC Francia contactó con el CADTM con el fin de promover, en forma conjunta, el lanzamiento de los «colectivos de auditoría ciudadana» — teniendo entre 20011 y 2013 un importante éxito de audiencia en Francia—. Pero la política de reducción de los tipos de interés y la expansión cuantitativa aplicadas por los bancos centrales europeos causó un descenso de la intensidad de la crisis de la deuda pública. Cuando se abandone esa política y/o estallen nuevas burbujas especulativas, se producirá una nueva crisis de la deuda, que recolocará en la agenda, como una prioridad, la problemática de la deuda pública.

Les Peuples entrent en Résistance, una coedición de ATTAC-CADTM-CETIM-Syllepse, publicado en el año 2000

Mientras tanto, emergió el problema de la deuda privada ilegítima, utilizada desde hace milenios como un mecanismo de desposesión de los campesinos de sus tierras y de los artesanos de sus herramientas. Frente a ese fenómeno de desposesión masiva de las clases populares debido al aumento del endeudamiento de las familias, tanto en el Norte como en el Sur, resurgen las luchas contra las deudas ilegítimas: luchas de campesinos por la anulación de sus deudas en India; luchas de las mujeres contra el microcrédito en los países del Sur: luchas de los estudiantes contra la carga de la deuda estudiantil en Estados Unidos, Chile, Canadá, Japón y el Reino Unido; luchas de las familias víctimas de los créditos hipotecarios abusivos y de los desahucios de sus viviendas en España, Estados Unidos, Grecia, Irlanda.

La acción del CADTM converge una vez más con la de ATTAC sobre esta problemática de la deuda privada ilegítima, particularmente, en países como Marruecos, Japón, Gabón y Togo, donde nuestras dos asociaciones están presentes.

Traducido por Griselda Piñero

Autor

Eric Toussaint es maître de conférence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015,, Procès d’un homme exemplaire, Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015. A pesar de ello, la comisión prosiguió sus trabajos y se constituyó legalmente como una asociación sin afán de lucro.

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La viabilidad de la renta básica en el Reino de España https://www.attac.es/2018/06/13/la-viabilidad-de-la-renta-basica-en-el-reino-de-espana/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-viabilidad-de-la-renta-basica-en-el-reino-de-espana https://www.attac.es/2018/06/13/la-viabilidad-de-la-renta-basica-en-el-reino-de-espana/#comments Wed, 13 Jun 2018 10:22:34 +0000 https://www.attac.es/?p=49361 David Casassas / Daniel Raventós sin permiso

El texto que a continuación reproducimos es el epílogo de la traducción castellana, a cargo de Julio Martínez-Cava, del libro de Guy Standing La Renta Básica. Un derecho para todos y para siempre (Editorial Pasado & Presente, 2018), que acaba de publicarse. El epílogo, que fue solicitado por parte de la editorial de común acuerdo con el autor, ha sido escrito por David Casassas y Daniel Raventós. SP

Vivir “sin permiso”

Una vida no debe ser suplicada. Nuestras vidas no deben ser suplicadas. Quien suplica pide algo con docilidad. La súplica, pues, supone sumisión. Este libro, como otros muchos libros de su autor y de otros defensores y defensoras de la renta básica, parte del convencimiento de que no podemos vivir instalados en la súplica ni en la sumisión, sino que debemos hacernos con herramientas político-institucionales para, individual y colectivamente, crear y habitar una vida. Una vida propia, libre, entre iguales.

Pero hoy por hoy no es así. Como bien señala Guy Standing en esta obra, así como en aquellas que dedica al estudio de las condiciones de vida y de trabajo del precariado, nuestras sociedades están repletas de “suplicantes”. De hecho, nuestras sociedades se asientan en la presencia de ingentes legiones de personas que suplican: que suplican un empleo; que suplican que el empleo obtenido, si es que se obtiene, vaya acompañado de unas condiciones mínimamente dignas; que suplican que, en caso de que se interrumpa la relación laboral, las instituciones políticas tengan a bien designarlas como legítimas destinatarias de las políticas públicas diseñadas para asistir a quienes cayeron en el abismo de la pobreza y de la exclusión; y, finalmente, que suplican que estas prestaciones condicionadas, sean monetarias o en especie, lleguen sin demasiados rigores, sin demasiados mecanismos coercitivos y disciplinantes.

La recepción de la obra de Guy Standing resulta especialmente fácil, y fértil, en entornos intelectuales y políticos como aquellos en los que participan los autores de estas líneas, entornos en los que se ha ido fraguando, con el paso de los años, la defensa republicana de la renta básica. La idea de fondo de buena parte de nuestro trabajo es bien simple: frente al mundo de la súplica, se precisa el gesto, abiertamente insumiso, de tratar de instituir dispositivos públicos que permitan reconstruir verdaderos conjuntos de recursos comunes que nos habiliten para vivir, para decirlo con Marx, “sin el permiso” y la tutela cotidiana de quienes controlan actualmente la riqueza y, con ella, las condiciones materiales de la existencia de la gran mayoría.

Como dejó dicho el pensador de Tréveris -y, de hecho, todos cuantos se revolvieron y se revuelven contra los procesos de acumulación por desposesión que prepararon y consolidaron la expansión capitalista hasta nuestros días-, el mundo moderno ha sido el resultado de vastos procesos de expropiación de las bases materiales y simbólicas para la existencia libre del grueso de las clases populares. Por ello, un mecanismo público-común como la renta básica no es, ni de lejos, suficiente para derrumbar las paredes del capitalismo, pero sí se muestra capaz de poner en circulación procesos relacionales-sociales necesarios para poder abrir fisuras en el gran entramado capitalista, fisuras a través de las cuales podamos, todos y todas, irnos reapropiando de parcelas de nuestras vidas. Como establece la tradición republicana, el goce de la libertad efectiva exige el goce también de posiciones de invulnerabilidad social materialmente fundamentadas que nos permitan negociar los términos y las condiciones de aquellas relaciones sociales en las que queramos participar -o que nos permitan escapar de aquellas en las que de ningún modo queramos permanecer-. Pues bien, la renta básica puede ser entendida como parte del paquete de medidas que ha de dotarnos de dicho poder de negociación. Así lo hemos visto quienes participamos en el proyecto político que se articula alrededor de la revista SinPermiso y, también, varios de los compañeros y compañeras con los que cotidianamente pensamos el sentido y las potencialidades de la renta básica en la asociación Red Renta Básica, filial de la Basic Income Earth Network en el Reino de España[1]. Si la riqueza es un producto esencialmente social que se hereda inter-generacionalmente, necesitamos instrumentos que eviten que ésta quede concentrada en unas pocas y confiscatorias manos, que nos permitan ir garantizando, incondicionalmente y al conjunto de la población, dosis básicas pero relevantes de dicha riqueza. Las posibilidades de la extensión social de la libertad efectiva dependen de ello de un modo crucial. De ahí la renta básica.

¿Constituye  la renta  básica una propuesta realmente emancipatoria?

Pero un momento. Es preciso introducir aquí algunas aclaraciones sobre el posible carácter emancipatorio de la renta básica. Lo dejamos dicho sin dilación alguna: si bien la renta básica no tiene dificultades de definición -se trata de una asignación monetaria incondicional a toda la población-, las formas y modalidades de concretarla son múltiples, y en ningún caso arrastran todas ellas las mismas potencialidades que hemos señalado. Veámoslo con algo de detalle.

En primer lugar, la renta básica puede financiarse de distintas maneras. No son pocas las propuestas de financiación que han ido apareciendo, en distintas latitudes, a lo largo de las últimas décadas. El carácter emancipatorio -o “de izquierdas”- de la propuesta tiene que ver, fundamentalmente, con la respuesta a la siguiente pregunta: ¿quién gana y quién pierde? En otros términos: ¿qué grupos sociales resultan monetariamente beneficiados por la renta básica? Sobra decir que el hecho de que la renta básica la reciba toda la ciudadanía, así como todos y cada uno de los residentes acreditados, no significa que todas estas personas sean beneficiarias netas en términos monetarios de su introducción: la renta básica se halla integrada al régimen fiscal, de modo que es preciso analizar en qué reforma del sistema impositivo en cuestión descansa para hacernos una idea de la orientación política de la transformación social que trae de la mano. En este sentido, una propuesta de izquierdas debe significar, de forma inequívoca, un gran proceso de redistribución de la renta de los más ricos al resto de la población. Más adelante detallaremos un estudio concreto cuya principal virtud radica, ante todo, en el hecho de que demuestra la viabilidad financiera de una renta básica ampliamente redistributiva en beneficio de la mayoría de la población no rica del Reino de España.

En segundo lugar, conviene señalar que la renta básica echa a perder su potencial emancipatorio y se convierte en un artefacto abiertamente “de derechas” cuando aparece como un ataque en toda regla a los regímenes de bienestar existentes -o a la posibilidad de que ciertos mecanismos de bienestar se vayan desplegando o redefiniendo-. El hecho de que Milton Friedman y otros economistas ultraliberales hayan defendido la renta básica o algo parecido a ello -como queda explicado en el libro de Guy Standing, lo que Friedman proponía era, en realidad, un impuesto negativo sobre la renta, que guarda grandes similitudes con la renta básica pero que presenta también notorias diferencias con respecto a la misma- ha servido para que algunos críticos de izquierdas hayan mostrado sus reservas ante el supuesto carácter desprotector y atomizador de la renta básica. Y lo cierto es que no le faltaría razón al analista de izquierdas que partiera del presupuesto de que la renta básica se introduciría a cambio de desmantelar los servicios sociales habidos o por haber -este era el objetivo de Friedman y de epígonos suyos como Charles Murray u otros expertos situados en think-tanks de derechas como el American Enterprise Institute-[2]. El problema sería el presupuesto en cuestión. En efecto, los defensores de la renta básica como medida de izquierdas tenemos buenas noticias que ofrecer: el grueso del movimiento por la renta básica, en el Reino de España y en el resto del mundo -y este libro es una buena muestra de ello-, es completamente ajeno a los planteamientos liberales citados. Sin ir más lejos, en julio de 2016, en la Asamblea que cerró su congreso mundial de Seúl, la Basic Income Earth Network, fundada en 1986 y con secciones oficiales en todos los continentes, enunció de forma clara y meridiana que la renta básica con la que se compromete es una que sea estable en tamaño y frecuencia y lo suficientemente alta como para ser combinada con otros servicios sociales, como parte de una estrategia política para eliminar la pobreza material y permitir la participación social y cultural de cada individuo. Nos oponemos al reemplazo de los servicios sociales o los derechos, si ese reemplazo empeora la situación de personas relativamente desfavorecidas, vulnerables o de bajos ingresos”[3]. La renta básica, pues, constituye una medida de política económica: en este sentido, dista mucho de constituir, per se, toda una política económica. Queremos insistir en ello porque, con mucha mayor frecuencia de lo que parecería razonable, surgen críticas de algunos obstinados adversarios de la renta básica situados en la izquierda que parecen no entender o no querer entender algo tan claro como esto: lo que diferencia las propuestas de renta básica de izquierdas de las de derechas es, además de la forma de financiarla, el contexto institucional y el paquete de prestaciones en especie en el que se halla inserta. Y que no quepa la menor duda: nosotros entendemos la renta básica como un dispositivo que no puede sino ir de la mano del paquete de medidas más robusto posible en sanidad, educación, cuidados, vivienda, agua y energía, etcétera

Incondicionalidad como libertad (o por qué los subsidios condicionados no bastan)

Como este libro demuestra de forma harto elocuente, los subsidios condicionados suponen altos costes administrativos -hay que instituir kafkianos mecanismos de control-, estigmatizan a sus perceptores, quienes son directa o indirectamente señalados como “incapaces”, y, lo que quizás sea más grave, cavan y perpetúan la conocida “trampa de la pobreza”: el desincentivo a realizar un trabajo (normalmente mal) remunerado por lo que ello supone en términos de pérdida del subsidio. En cambio, la renta básica, lejos de actuar como techo, constituye un suelo a partir del cual se pueden ir acumulando otros ingresos. En este sentido, la renta básica no sólo no desincentiva la búsqueda de un empleo, sino que permite la externalización de nuestros talentos y capacidades, los cuales quedan hoy sepultados por la necesidad de cazar al vuelo lo que podamos encontrar -nuevamente: lo que podamos “suplicar”, lo que podamos pedir sumisamente- en los depredadores mercados de trabajo capitalistas o ante la ventanilla de la burocracia.

De este modo, la diferencia fundamental entre la renta básica y los subsidios condicionados -también los de condicionalidad algo más relajada- se expresa en términos de libertad. La lógica de los subsidios condicionados no es otra que la ayuda ex-post a quienes han fracasado, a quienes han caído y pueden demostrarlo ante la burocracia estatal. Sea porque se han quedado en el paro; sea porque, pese a trabajar remuneradamente, no alcanzan el umbral de la pobreza -en el Reino de España, esta es la realidad del 15% de los trabajadores asalariados-; sea porque presentan algún tipo de diversidad funcional que los hace, precisamente, “disfuncionales” en los actuales mercados de trabajo, constituyen todas estas personas legítimas “merecedoras” de tutela ex-post. Y qué duda cabe que un mundo con tutela ex-post es más deseable que un mundo sin mecanismo de protección alguno. Pero la mera asistencia ex-post nos conduce irremediablemente a la pérdida de nuestra libertad efectiva. Cuando operamos ex-post, se nos obliga a acatar el statu quo, a tomar los mercados capitalistas, empezando por los de trabajo, como un hecho consumado, y, en caso de que nuestra ineluctable interacción con dicho statu quo nos deje mal parados, se nos ofrece una tabla de salvación. Pero nótese que, en ningún momento de este recorrido, hemos podido actuar como libres e iguales: en todo momento nos hemos visto obligados a hacerlo como sumisos suplicantes. En cambio, con la renta básica abrazamos la lógica incondicional de las medidas que entran en vigor ex-ante, como derechos de ciudadanía. Y garantizar la existencia material de entrada, “desde el principio”, por el mero hecho de ser moradores de un mundo cuya riqueza ha sido producida socialmente y conviene repartir sin exclusiones, equivale a dar voz y voto a todos y a todas para que todas y todas puedan alzarse y, “desde el principio”, negociar los términos de la interacción social de un modo tal, que permita que todos y todas vayamos desplegando vidas sentidas y vividas como propias. Insistamos en ello: incondicionalidad significa poder de negociación, y poder de negociación supone mayores niveles de libertad efectiva para el conjunto de la población.

Estas son las consideraciones que nos han de llevar a cuestionar el sentido de los subsidios condicionados que, también en el sur de Europa, se han mostrado tan limitados como medidas paliativas de la pobreza y de la exclusión y, todavía más, como mecanismos para el fomento de la libertad efectiva de individuos y grupos. Y estas son también las consideraciones que nos conducen a llamar la atención ante el candor de los partidarios de la renta básica que suponen que cualquier tipo de gradualismo forma parte del camino que nos conduce firmemente a la adopción de la renta básica. Seamos claros a este respecto: una prestación focalizada de condicionalidad algo más relajada no supone, por definición, el acceso “por la puerta trasera” a una renta básica plena que, supuestamente, debería llegar no se sabe muy bien cuándo. En efecto, una prestación focalizada de condicionalidad algo más relajada puede convertirse en un verdadero punto de llegada o fin de trayecto si no forma parte de un proceso de transformación de la lógica con la que se conciben las políticas de prestación de rentas. Ello no significa, por supuesto, que nos opongamos a cualquier tipo de gradualismo. Los caminos graduales hacia una renta básica plena, del mismo modo que la introducción inmediata de la misma, pueden sernos de gran utilidad en función de las múltiples contingencias sociales, económicas y políticas que acompañen la lucha por dicha medida. Ahora bien, lo que, dentro del gradualismo o fuera de él, resulta absolutamente irrenunciable es el cambio de lógica de funcionamiento que esta misma lucha conlleva: allí donde hoy encontramos la súplica y la dádiva verticalmente instituida para el socorro de los “incapaces” -la condicionalidad-, conviene situar ahora la incondicionalidad, esto es, el lenguaje de los derechos humanos y de ciudadanía, lenguaje que apunta a una solidaridad articulada horizontalmente y que ha de permitirnos ir tejiendo un mundo común. En este punto no pueden caber confusiones.

¿Es posible financiar  una renta  básica en el Reino de España?

Pero ¿es todo ello financieramente posible? Veamos ahora una propuesta de financiación para el Reino de España en la que, con mayor o menor intensidad, ambos hemos coparticipado[4]. Un resumen somero bastará para percatarnos de que sí es posible financiar una renta básica y de que, además, puede ser de lo más racional y justo.

El estudio está basado ​​en una muestra de casi dos millones de liquidaciones a perceptores de rentas del trabajo o a personas asimiladas no declarantes pero retenidas por el IRPF. Los datos de esta muestra fueron cedidos por el Instituto de Estudios Fiscales (IEF) y por la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT). La renta básica que se pretende financiar es una asignación monetaria incondicional a toda la población: ciudadanos y residentes acreditados. Todos ellos y ellas recibirían esa cantidad de manera incondicional. Los criterios que se quiere que la propuesta cumpla son los siguientes:

1) Que la implantación de la renta básica se autofinancie, es decir, que no genere un déficit neto estructural.
2) Que su impacto distributivo sea altamente progresivo.
3) Que más del 50% de la población con menos ingresos gane renta neta con respecto a la situación actual.
4) Que los tipos impositivos reales o efectivos tras la reforma del modelo -es decir, una vez considerados no sólo los nuevos tipos nominales del IRPF, sino también el efecto de la renta básica- no sean excesivamente elevados.

Asimismo, el modelo econométrico y el micro-simulador que se diseñó para analizar los resultados se sustenta en los siguientes criterios:

1) La cantidad de renta básica transferida es igual o superior al umbral del riesgo de pobreza. En este sentido, garantiza pobreza cero en términos estadísticos para toda la ciudadanía.
2) La renta básica transferida no está gravada por el IRPF.
3) La renta básica transferida sustituye toda prestación pública monetaria de cantidad inferior y hasta esa cantidad.
4) Cuando sea inferior a la prestación pública monetaria, la renta básica transferida deberá ser complementada.
5) La renta básica transferida -insistamos de nuevo en ello- no debe suponer la detracción de ningún otro ingreso público por la vía del IRPF. O dicho a la inversa: el modelo deberá financiar, además de la renta básica que se propone, lo que ya se financia actualmente -sanidad, educación y todas las otras partidas de gasto público en materia de bienestar.

Dados todos estos supuestos y estipulaciones, la cantidad de renta básica que se obtiene para los mayores de 18 años es de 7.471 euros anuales (622,5 euros mensuales), mientras que los menores de edad obtendrían el 20% de la cantidad anterior (124,5 euros mensuales). Estos 622,5 euros mensuales corresponden al umbral del riesgo de pobreza del Reino de España en el año 2010, pero conviene advertir que cálculos más recientes, concretamente para el año 2017, no hacen variar excesivamente dichas cifras.

Con estos resultados, y dada la estructura del sistema impositivo que resultaría de la propuesta, un porcentaje superior al 80% de la población total saldría ganando con la reforma. En cambio, el 20% más rico sería la parte de la población que saldría perdiendo[5]. Quien realmente ganaría más en términos proporcionales sería quien no tiene absolutamente nada: 7.471 euros anuales de renta básica que no quedarían sujetos al IRPF. Así, la reforma propuesta significa una gran redistribución de la renta de los sectores más ricos al resto de la población -nótese, pues, que la financiación de esta propuesta de renta básica no se concreta en la creación de masa monetaria o de deuda, sino en un amplio proceso de redistribución de la renta-. El efecto más visual de esta gran transferencia de renta del 20% más rico al resto de la población lo hallamos en el logro de una drástica reducción de la desigualdad de renta: el índice de Gini disminuye más de 11 puntos, situándose en el 0,25 -un nivel muy similar al de los países escandinavos-.

En suma, la renta básica se puede financiar. Bien mirado, se puede financiar de distintos modos. De hecho, el estudio del que hemos hecho mención tampoco sugiere que esta sea la mejor forma posible de financiar la renta básica de entre todas las imaginables. Hay muchos tipos impositivos a los que recurrir y, también, son muchas las reformas y combinaciones de reformas que con ellos se pueden realizar. A lo que el estudio citado aspira, y creemos que no es poco, es a demostrar -y con números, con los números del IRPF real, por grotescos que éstos sean con respecto a lo que realmente existe-, si se quiere desde un espíritu abiertamente pedagógico, que la renta básica es financieramente viable: como hemos visto, una reforma del IRPF como la presentada ya la haría posible.

Hacer realidad la renta  básica

Pero, sea cual sea el escenario -podría argüirse-, ¿no estamos hablando de mucho dinero? No cabe duda de que se trata de mucho dinero, pero tomemos nota de una pequeña curiosidad: el porcentaje del PIB español que se estima en paraísos fiscales es del 12%, lo que equivale a decir que, en 2017, unos 139.639.440.000 euros se hallaban fuera del control del fisco[6]. ¿Realmente nos hacemos una idea de lo que decimos cuando afirmamos que financiar la renta básica es algo “caro”? Asimismo, sería deseable que quienes aseguran que se trata de “mucho dinero” nos ayudaran a responder a la siguiente pregunta: la ausencia de la voluntad política que se precisa para hacer acopio de los recursos financieros necesarios para costear políticas como la renta básica -o como la sanidad y la educación públicas- ¿no es formidablemente cara?

Actualmente, los gobernantes del Reino de España y, por supuesto, los del conjunto de la Unión Europea, tienen otros objetivos. En efecto, las opciones políticas puestas en marcha a lo largo de las últimas décadas por parte de los responsables públicos han reconfigurado políticamente los mercados -particularmente, los llamados mercados “laboral” y “crediticio”- de forma muy lesiva para las condiciones materiales de existencia -y, por ende, de la libertad- de la población trabajadora y, en general, de los sectores sociales situados por debajo de la cúpula de los muy ricos. Así, las políticas económicas practicadas están en el extremo opuesto de lo que tanto Guy Standing en este libro como nosotros en su addendum sugerimos. Porque la renta básica sería un claro componente de una política económica amplia que, para seguir utilizando los mismos términos, garantizaría la existencia material de toda la población, con lo que favorecería, en consecuencia y por una vez, tanto el bienestar como, también, la libertad de la población no estrictamente rica.

Nos negamos a quedar reducidos a la categoría de meros suplicantes, de población sumisa. Como los replicantes de Blade Runner, los suplicantes de nuestro mundo puede que se muestren funcionales durante cierto periodo de tiempo, normalmente corto, pero carecen de la experiencia y del sentido de una vida humana desplegada con verdadera capacidad de agencia, con verdadero control sobre los modos de darle forma. Por ello, este libro no se limita a mostrar la deseabilidad de la renta básica -que lo hace-, sino que se obstina en la urgente tarea de explorar los caminos sociopolíticos e institucionales para, de una vez por todas, hacerla realidad.

Notas:


[2] En el Reino de España, en cambio, los seguidores de la escuela austríaca se han mostrado hostiles ante la propuesta de la renta básica.

[4] Véase Arcarons, J., Raventós, D. y Torrens, L. (2017): Renta básica incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa, Barcelona: Ediciones del Serbal.

[5] Nótese que el hecho de que el 20% más rico pueda llegar a ser el grupo que gana más de 25.000 euros anuales no constituye un problema de este estudio. Bien mirado, estamos hablando de algo mucho más grave: se trata de una enorme distorsión de la realidad económica y fiscal de los contribuyentes de este país. Pero se trata de una distorsión que descansa en los datos oficiales del IRPF realmente existente. Véase Arcarons, J., Raventós, D. y Torrens, L. (2018): “Realmente: quién gana y quién pierde con una renta básica incondicional”, SinPermiso, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/realmente-quien-gana-y-quien-pierde-con-una-renta-basica-incondicional.

[6] Véase Alstadsaeter, A., Johannesen, N. y Zucman, G. (2017): “Who Owns the Wealth in Tax Havens? Macro Evidence and Implications for Global Inequality”, The National Bureau of Economic Research, disponible en http://www.nber.org/papers/w23805.

 

David Casassas es profesor de teoría social en la Universidad de Barcelona. Miembro del Comité de Redacción de SinPermiso, es vicepresidente de la Red Renta Básica. Forma parte de la Junta Directiva del Observatorio de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC). Ha coordinado el libro Revertir el guión. Trabajos, derechos y libertad (Los Libros de la Catarata, 2016).
Daniel Raventós es editor de Sin Permiso, presidente de la Red Renta Básica y profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es miembro del comité científico de ATTAC. Sus últimos libros son, en colaboración con Jordi Arcarons y Lluís Torrens, “Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa” (Serbal, 2017) y, en colaboración con Julie Wark, “Against Charity” (Counterpunch, 2018).

 

Fuente: La Renta Básica. Un derecho para todos y para siempre (Editorial Pasado & Presente, 2018)

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Argentina se va al Fondo https://www.attac.es/2018/06/11/argentina-se-va-al-fondo/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=argentina-se-va-al-fondo https://www.attac.es/2018/06/11/argentina-se-va-al-fondo/#comments Mon, 11 Jun 2018 11:43:50 +0000 https://www.attac.es/?p=49356

El Gobierno Macri cierra el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional

Walter C. Medina - nueva tribuna

Mientras la tensión social crece en Argentina, el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, anunció ayer, a última hora de la tarde, el acuerdo “stand by” con el FMI por un monto de 50 mil millones de dólares.

Presentado como un gran logro, por el gobierno nacional, el crédito obtenido implica nuevamente el monitoreo del ente presidido por Christine Lagarde y el acatamiento de las recetas que se impondrán desde ese organismo.

Mientras el Primer Ministro de Jordania, Hani al-Mulk, se vio obligado a dimitir por las protestas en contra del FMI, Nicolás Dujovne pretendió ayer presentar este crédito millonario como una positiva noticia para la economía argentina. ”Esto refleja el apoyo de la comunidad internacional a la Argentina. Es una muy buena noticia, estamos muy contentos”, resaltó junto al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.

“Va a ser un gran acuerdo para los argentinos, para ayudar a la gente. Va a generar más oportunidades de desarrollo, ayudará a fortalecer el desarrollo y la creación de empleo”, afirmó este jueves Macri, durante la tradicional celebración del Día del Periodista en Casa de Gobierno. En ese mismo encuentro con prensa oficialista, Macri dejó abierta la posibilidad de mantener un encuentro en Canadá con la jefa del FMI, Christine Lagarde, en el marco de la cumbre del G7, aunque aclaró que “no hay reunión en agenda”.

Las razones que llevaron a que el Gobierno de Mauricio Macri pensara en solicitar la ayuda financiera del FMI fueron precisamente los desaciertos de su gestión. Macri basó su plan económico en el endeudamiento externo y la atracción de capitales extranjeros especulativos como medio para acceder a dólares; capitales e inversiones foráneas que nunca se materializaron.

La subida de las tasas de interés en marzo por la Reserva Federal de Estados Unidos llevó a que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunciara el alza de tasa de referencia de 27,25 por ciento  a 30,25 por ciento como medida para evitar la retirada de fondos por parte de los inversores extranjeros.

Los problemas estructurales provenientes de la política de la eliminación del control de capitales, de las retenciones a la soja, así como la apertura a la importación cuando no había condiciones globales para esta política, más el financiamiento a partir de la deuda externa, llevaron a la caída del peso frente al dólar.

La corrida del dólar puso en evidencia que las medidas del principal banco argentino para evitar el alza y fuga de capitales no dieron resultado. Ante el fracaso del BCRA el Gobierno se vio en la necesidad de recurrir al Fondo Monetario Internacional.

Ahora la economía Argentina vuelve a estar en manos del FMI. Las recetas -y las consecuencias que de ellas se desprenden- ya son de común conocimiento entre quienes aún no olvidan el desastre que esta entrega de la soberanía económica ya provocó en pasadas oportunidades.

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Diez años de crisis económica en cien años de crisis ecológica https://www.attac.es/2018/06/10/diez-anos-de-crisis-economica-en-cien-anos-de-crisis-ecologica/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=diez-anos-de-crisis-economica-en-cien-anos-de-crisis-ecologica https://www.attac.es/2018/06/10/diez-anos-de-crisis-economica-en-cien-anos-de-crisis-ecologica/#comments Sun, 10 Jun 2018 05:00:21 +0000 https://www.attac.es/?p=49351 Alberto Fraguas – Coordinador del Observatorio de Ecología Política de ATTAC Madrid

Warren Buffet, ese supramillonario estadounidense con cara de abuelito bueno y bolsillo de tiburón ballena, hace unos años en un ataque de cinismo autocomplaciente afirmó que “la lucha de clases sigue existiendo … y la está ganando la mía”. En un estilo muy de Estanislao Figueras (“estoy hasta los …. de todos nosotros”) asumía la crítica al modelo neoliberal, basado en los enormes desequilibrios en el pago de impuestos donde él, con enormes ingresos, abonaba al fisco menos del 17% de sus ingresos y sus empleados, una media del 38%. Obviamente esto es así porque sus ingresos provenían (y aún provienen) de rentas de capital invertido en finanzas que pagan mucho menos al fisco. Este hecho explica el enorme crecimiento de las desigualdades en un entorno global donde las grandes corporaciones empresariales mantienen unos beneficios que son reinvertidos en estos mercados financieros, creando una creciente brecha social y económica (se viene denominando “crisis”) que empieza a preocupar inluso a los responsables de generarla (Buffet es un buen ejemplo).

Nuestra organización ATTAC, que lucha contra este capitalismo financiero y sus perniciosos efectos, lanza en estos días una Campaña de común acuerdo con otras organizaciones sociales para recordar que estos diez años de crisis suponen una estafa a la ciudadanía (#10AñosdeCrisisEstafa y #

ControlemoslasFinanzas), y que tienen unas claras repercusiones en el ahondar las desigualdades sociales y también los desequilibrios ecológicos.

Pero, ¿que supone realmente esta ausencia de equilibrio ambiental en lo que llamamos crisis? La realidad es que estos desequilibrios se constatan no solo en la economía, sino en otro ámbito ligado a ella (retroalimentado diría) del que depende muy directamente y que muchas veces se olvida como es la ecología, el uso (desigual) de los recursos naturales.

Hay un dato que explicaría muchas cosas. Tan solo 90 empresas en el mundo son responsables del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), siendo así que grandes corporaciones como Chevron, Exxon Mobil, SaudiAramco, BP, GazProm, Shell, National Iranian Oil, Pemex, Conocoo Phillips y Coal India, solo esas 10, generan el 22% de GEI.

Estas grandes corporaciones empresariales que retroalimentaron también mercados financieros especulativos, tienen sus expectativas de crecimiento basadas en el uso permanente de recursos naturales (petróleos, agua, biodiversidad…); aunque esos recursos son bienes comunes y que por tanto su utilización debe estar basada en garantizar su permanencia, su sostenibilidad, dada su importancia global como factores de equidad social. Sin embargo, vemos que esto no es así ni el neoliberalismo plantea en su propia doctrina que lo sea, pues conoce perfectamente que su acción genera desigualdades sociales como crea desequilibrios ecológicos.

La crisis, por tanto, no se circunscribe solo a aspectos sociales y económicos sino en igual medida a los ambientales, siguiendo una rueda de perversa y permanente retroalimentación.

El discurso de esas grandes corporaciones y de los propios Estados es el de mantener el modelo económico con ligeras variaciones correctoras (depurar aire, agua, tratar residuos…) confundiendo compromisos voluntarios con exigencias legales, y asumiendo la monetarización del impacto ambiental; ese “quien contamina paga” tan dañino que no define bien cuándo, cuánto se paga y, sobre todo, si la restitución del entorno ambiental afectado es la adecuada.

Se plantea incluso la creación de “nuevas oportunidades de negocio”, en un bucle perfecto donde el lucro se da en la afección pero también en la corrección de los daños. Se intenta así lanzar un mensaje tranquilizador dirigido a una ciudadanía en demasiadas ocasiones ignorante de la realidad. Esa absoluta confianza en las tecnologías correctoras y hacia una “economía circular” hacen que la utopía esconda la distopía cual es que la realidad física, natural, termodinámica es bien distinta y muestra la falacia de sus planteamientos pues el carácter finito de los recursos naturales en los que se asienta el modelo posee una tasa de renovabilidad en sus materiales que no es lo suficientemente rápida para garantizar los beneficios económicos que requiere el ciclo capitalista. Así el “colapso” está servido y en términos ecológicos está en proceso, pues los cambios en estos ciclos naturales quizás sean más lentos que en los sociales pero son casi inmutables y de difícil y costosa marcha atrás en tiempo y dinero. Este hecho, el de la apropiación de los recursos por el capital para un uso privativo, incide obviamente en la ruptura de equilibrios de los ecosistemas muchos de los cuales son base de la cohesión y equidad sociales.

Asimismo en estos últimos años (coincidentes con la llamada crisis económica) se han creado y potenciado mercados de financiarización de los riesgos ambientales, transfiriendo el modelo especulativo a la propia naturaleza, al transformar estos riesgos en créditos o bonos con los que se especula en bolsas especiales (bonos “catástrofes”, mercados de CO2, “Bancos de biodiversidad”…). Por ejemplo, el mercado de “bonos verdes” o endeudamiento ligado directamente al desarrollo respetuoso con el medio ambiente (mercado de títulos de crédito emitidos para financiar proyectos que contribuyan a la lucha contra el cambio climático u otros proyectos “correctores” de impactos) supone inversiones a largo plazo donde el 70% de los bonos se comercializan a más de diez años, tiene emisores como entidades multilaterales, organismos de inversión internacional, empresas, entidades financieras o administraciones públicas. Ese mercado “bonos verdes” ha pasado de los 2.600 millones de dólares (2.363,6 millones de euros) en 2013 a los 81.000 millones de 2016 (73.636,88 millones de euros), con una previsión de crecimiento de hasta 150.000 millones de dólares (136.366,2 millones de euros) en 2017 y de 60 billones en 2020, según datos de la Iniciativa Bonos Climáticos (Climate Bonds Initiative en inglés). Este proceso de hegemonía del poder financiero ha provocado que se primen rentabilidades a corto plazo, obviando medidas preventivas y correctoras a nivel ambiental y priorizando la extracción de los materiales de los ciclos naturales muy por encima de su capacidad de regeneración. Esta realidad se ha ido conjugando con el acaparamiento de tierras por parte de estas élites financieras, como reservas energéticas o alimentarias.

Desde hace muchos años seguimos con cifras vergonzantes en materia hídrica con más de 1.000 millones de seres humanos sin abastecimiento y más de 2.000 sin saneamiento

Lo que llamamos crisis es, en definitiva, solo una contingencia más del modelo económico y su evolución. En términos ecológicos (y con cierto cinismo) podría considerarse estas acciones correctoras, monetarizadoras y financiadoras a priori como parte del juego, como “hipótesis de trabajo”… pero no lo son en absoluto porque la tozuda realidad no puede ser más nefasta en materia ambiental, catalizándose el deterioro en estos últimos años.

A pesar de todos los Acuerdos internacionales del Clima, los niveles de CO2 nunca han sido tan altos como ahora, en estos últimos años no ha dejado de crecer y con él los riesgos que conlleva. Desde hace muchos años seguimos con cifras vergonzantes en materia hídrica con más de 1.000 millones de seres humanos sin abastecimiento y más de 2.000 sin saneamiento. Pero hay más indicadores. El 13 de noviembre de 2017 se publicaba en la revista BioScience un artículo que actualizaba la “Alerta de los científicos del mundo a la humanidad”, un manifiesto firmado hace veinticinco años por 1.700 científicos incluyendo la mayoría de los premios nobel vivos. En esta ocasión la segunda advertencia lleva la firma de 15.364 científicos de 184 países.

La advertencia es preocupante, pues las tendencias puestas de manifiesto hace veinticinco años no se han detenido, ni siquiera frenado. El agua dulce disponible por habitante se ha reducido un 26,1%. La captura de peces se ha reducido un 6,4% (bastante más desde su máximo posterior a 1992) no por un esfuerzo de conservación, sino porque no hay disponibilidad del recurso. El número de “zonas muertas” en ecosistemas acuáticos ha aumentado un 75,3% con una superficie forestal que ha disminuido un 2,8%. La abundancia de vertebrados ha disminuido un 28,9%.

Hay instrumentos para cambiar estas tendencias pero todos pasan por no poner vendas paliativas sino transformar poco a poco, pausada pero firmemente, los principios del  sistema capitalista. El Medio Ambiente supone un indicador, una voz inmejorable para alertar de las desviaciones del modelo de los márgenes de equilibrio socioecológico. Paso a paso se debe vislumbrar el enorme futuro de un nuevo modelo de economía social y solidaria de mayor proximidad a la ciudadanía basado en principios de cooperativismo y autogestión que suponen menor impacto ecológico y energético. Un modelo nuevo en el que se mide el futuro con parámetros más realistas por integrales que un mero indicador contable como es el PIB. Lo que está claro es que la alternativa al capitalismo no es un capitalismo más verde, pues éste ya ha demostrado su fracaso.

En síntesis, estos últimos 40 ó 50 años de neoliberalismo (y los pasados 10 años en que uniformemente se ubica la crisis) están dejando ver las grietas del modelo que se niega a desaparecer. Pero los sistemas ecológicos han dicho basta. Ellos llevan en crisis más de un siglo. Llamémoslo Antropoceno, Colapso ambiental, Cuarta Revolución Industrial, Sexta extinción… da igual. La tendencia es clara. O se asumen cambios en los patrones y paradigmas económicos o no durará mucho porque el modelo está, estructuralmente, en crisis (que etimológicamente significa separo, elijo). Una crisis que no solo es económica, sino ecológica y por tanto global.

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Publicado en nuevatribuna

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“El mayor desincentivo al empleo es el propio empleo” https://www.attac.es/2018/06/09/el-mayor-desincentivo-al-empleo-es-el-propio-empleo/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=el-mayor-desincentivo-al-empleo-es-el-propio-empleo https://www.attac.es/2018/06/09/el-mayor-desincentivo-al-empleo-es-el-propio-empleo/#comments Sat, 09 Jun 2018 10:20:37 +0000 https://www.attac.es/?p=49338 ENTREVISTA | David Casassas (Universidad de Barcelona)

“Deberíamos construir paquetes de medidas que nos permitan negociar la vida que desearíamos tener. La renta básica forma parte de ese paquete, donde convive con la vivienda, la educación, la sanidad y los cuidados”, sostiene en la entrevista

“Con la renta básica no se aspira a tener una sociedad estrictamente igualitaria en términos de reparto de recursos, sino una sociedad en la que las personas puedan aspirar a tener proyectos de vida propios libremente escogidos”

“Hay un vínculo clarísimo entre renta básica y empoderamiento femenino ya que no deja de ser una herramienta que termina con muchas formas de dominación”

Mónica Martín
David Casassas en el CCCB

David Casassas en el CCCB

“La economía siempre ha estado arraigada en la política, no hay mercado que no sea el resultado de una decisión política sobre cómo intercambiar ciertos bienes o servicios”, indica David Casassas en su último libro Libertad Incondicional (Paidós), en el que también sienta los cimientos de una teoría sobre renta básica como revolución democrática y oportunidad para tomar el control de nuestros proyectos de vida.

“La democracia es el derecho a decidir en todas las esferas de la vida social y para ejercerla necesitamos recursos materiales e inmateriales incondicionalmente garantizados, sin ellos no hay democracia”, advierte el profesor de teoría social y política (Universidad de Barcelona), que responde a las preguntas de eldiario.es.

“Nos habéis quitado demasiado, ahora volvemos a quererlo todo”. En el libro sostiene que la renta básica es la solución para conseguir ese “todo”.

Esta frase de Marco Revelli resume por qué la gente trabajadora está indignada en un mundo en el que el giro neoliberal del capitalismo ha desmontado el pacto social de posguerra. En ese pacto, las clases trabajadoras logramos seguridad socioeconómica, y a cambio, las centrales sindicales y partidos de izquierdas renunciaron al objetivo central del movimiento obrero: el control de la producción y hoy, deberíamos añadirle el control de la reproducción.

Para poder controlar qué producimos, cómo, dónde, con quién, para qué y a qué ritmo, necesitamos recursos, de ahí la importancia de la renta básica junto con otras medidas como impulso en la producción y la reproducción.

La renta básica (RB) sería una parte de la solución para conseguir ese “todo”. El capitalismo ha funcionado a lo largo de la historia a base de quitarnos bienes comunes y cuando esto ocurre, nos vemos obligados a suplicar un trabajo o un subsidio. Por tanto, deberíamos construir paquetes de medidas que nos permitan negociar la vida que desearíamos tener. La renta básica forma parte de ese paquete, donde convive con la vivienda, la educación, la sanidad, los cuidados… todos ellos entendidos también en clave incondicional.

¿Cómo financia un Estado un paquete de medidas incondicional? ¿Hay dinero para todo?

Hay trabajos de expertos que demuestran que sí. Se trata de entender que la renta básica va integrada al sistema impositivo, de modo que, las prestaciones monetarias actualmente existentes inferiores a la renta básica quedarían suprimidas. Si hubiera prestaciones superiores a la renta básica se complementarían. Todo esto produciría un gran ahorro y no se tocaría ni un euro del Estado de Bienestar.

Por otro lado, hay que entender el proceso de transferencia de ingresos del conjunto de personas con más poder adquisitivo al resto (ellos incluidos). Habría que pensar qué figuras impositivas tocamos, la mayoría de trabajos apuntan a un sistema plural con unos tipos impositivos un poco más altos. Recordemos que en España estamos al 75% de la media de la presión fiscal europea, no estamos hablando de una política que exija una transformación molesta del sistema impositivo.

Pero la renta básica podría provocar un proceso inflacionista.

La inflación podría darse si hay un incremento de la masa monetaria y no es el caso. Por otro lado, podría haber inflación si hay presión de demanda sobre determinados bienes y servicios. Estamos en una economía de mercado, si suben el precio del pan aparecerán precios más asequibles. Si tenemos mercados monopólicos u oligopólicos y el metro cuadrado de la vivienda comienza a dispararse, la historia y el capitalismo nos ha mostrado que no hay ningún problema en regular los mercados. Los poderes públicos deberían poder establecer que el precio del metro cuadrado no supere cierta cantidad.

Por otro lado, si la presión de la demanda dispara los precios, los Estados nos han demostrado que para salvar bancos o grandes empresas son perfectamente capaces de diseñar las condiciones de los mercados. La derecha regula los mercados a favor de los intereses de unos pocos.

¿La renta básica sería la solución a la precariedad laboral?

La RB otorga poder a la hora de elegir un trabajo remunerado o no remunerado. En relación al primero, nos ayudaría, en cierto modo, a hacer efectivos ciertos derechos. ¿Vas a firmar un contrato dispuesto a aceptar cualquier condición porque necesitas ese trabajo o hay unas condiciones de partida que te permiten decidir si firmas o no? Tanto Aristóteles como Marx afirmaron en momentos distintos que esto equivale a una esclavitud salarial y actualmente acudimos a firmas de contratos desposeídos de todo poder. El trabajo asalariado no es por definición perjudicial para la dignidad humana, siempre y cuando podamos levantar la mirada y co-decidir.

Pero la renta básica puede generar un desincentivo al empleo generalizado

El mayor desincentivo al empleo es el propio empleo. En general, las condiciones laborales son un desastre, incluso terroríficas, a veces tenemos que estar en dos o tres empleos a la vez. De lo que se trata es de articular puertas de salida que a su vez generen puertas de entrada al mundo del trabajo. Tenemos que empoderarnos con herramientas para poder realizar otros tipos de empleos, con otros horarios o procedimientos, pero sobre todo co-determinando qué se hace y cómo. Y a partir de ahí tendríamos que volvernos a preguntar por los incentivos hacia el empleo.

Hay estudios que explican el comportamiento de la gente en relación al trabajo cuando disponen de recursos incondicionales. La tendencia es salir del mercado para formarse, dedicar tiempo a los cuidados y después regresar con mayor cualificación para emprender algún proyecto propio o de manera cooperativa. Con la RB hay quien dice “la gente se va a tirar a la bartola”, de entrada igual sí, pero a largo plazo lo que la gente quiere es trabajar en algo que le aporte sentido. Se trata de sentar las condiciones del trabajo con sentido y consentido.

Hay economistas que apuntan a que la renta básica aumentaría la desigualdad entre ricos y pobres

No habría desigualdades porque en términos fiscales se daría un gran proceso de redistribución de la renta y en términos de poder social se lo estaríamos otorgando a aquellos que aun no lo tienen. Esto da lugar a un mundo diverso pero no desigual. Con la RB no se aspira a tener una sociedad estrictamente igualitaria en términos de reparto de recursos, sino una sociedad en la que las personas puedan aspirar a tener proyectos de vida propios libremente escogidos. La cuestión es que todos tengamos la misma oportunidad de llevar a cabo estos proyectos.

¿Afectaría a la mecanización del trabajo?

Nos encontramos ante un proceso ingente de automatización de empleos, en parte este proceso nos ayuda a ahorrarnos trabajos de baja cualificación. Deberíamos aprovechar el gran caudal de liberación de trabajos sin sentido, y a partir de aquí dedicar este tiempo al ocio, cuidados u otro trabajo remunerado. La renta básica nos ayudaría mucho en este contexto. Además, tenemos que pensar que el capitalismo es un sistema ineficiente, nos obliga a aceptar trabajos que no tienen nada que ver con nosotros y no nos deja cultivar nuestro talento. En cambio, en un mundo con RB y otros recursos, podemos administrar noes y síes para montar nuestra historia productiva, reproductiva y remunerada, pero siempre escogida por nosotros.

Aborda la idea de “libertad incondicional para todos” incidiendo en la idea de libertad como control total sobre el recurso de renta básica, ¿cree que la población llegaría a tener el control absoluto sobre una renta básica?

La libertad no es posible si no controlamos los recursos materiales e inmateriales que nos pueden hacer libres. La RB es uno de ellos. Vivimos en regímenes de libertad condicionada: suplicamos empleo, subsidio, las mujeres tenéis que acudir al mercado laboral escapando de relaciones no deseadas en la esfera doméstica y suplicando que tampoco os maltraten en el puesto de trabajo… La libertad incondicional exige condiciones: que los recursos sean incondicionales. Tener el control absoluto sobre esto es complicado, del mismo modo que es complicado asegurar que no se va a recortar en sanidad o educación. Además, es importante tener en cuenta que la RB tiene que ir ligada al control del potencial liberticida de las grandes concentraciones de poder económico-privado.

¿Cree que la RB contribuye a acabar con la sociedad patriarcal?

La renta básica concede poder de negociación a todo el mundo, pero de momento no va a acabar con la sociedad patriarcal. Carole Pateman, teórica feminista, ve la RB como un “contrapoder doméstico” y por otro lado, hay un sector feminista que afirma que esta medida no visibiliza el trabajo de cuidados no remunerado. Yo diría que aunque seas mujer u hombre, estés en el hogar o en el trabajo remunerado, en cualquiera de los casos la RB otorga ese poder para convertir tu trabajo en algo digno.

En cualquier caso hay un vínculo clarísimo entre RB y empoderamiento femenino ya que no deja de ser una herramienta que termina con muchas formas de dominación. En el caso de las víctimas de violencia de género, puede ayudarlas a reiniciar su proyecto personal. En definitiva, la RB constituye un reset para vidas no elegidas.

¿Qué postura deberían asumir los movimientos sociales y políticos?

Las fuerzas políticas del cambio están retrocediendo en lo que concierne a su horizonte programático. La gente sabe que se les ha quitado demasiado y ya no se conforman con migajas, quieren la panadería y también quieren decidir qué es lo que se fabrica.

En el 15M dijimos que las vidas no están en venta y además, necesitamos recursos que nos permitan construirlas, por tanto, las políticas públicas deberían ir enfocadas a instaurar mecanismos que nos garanticen bienes público-comunes para que todo el mundo pueda escoger una vida.

También deberíamos plantearnos convertir el emprendimiento en un derecho universal, es una buena herramienta para iniciar caminos productivos y reproductivos propios y a día de hoy es un privilegio al que solo acceden unos pocos.

¿La democracia está en peligro sin renta básica?

La democracia y la ciudadanía no son posibles sin una existencia material garantizada. El famoso derecho a decidir, que está tan de moda aquí en Catalunya, es exactamente igual. La democracia es el derecho a decidirlo todo libremente en todas las esferas de la vida social, y para ejercerla, necesitamos recursos materiales e inmateriales incondicionalmente garantizados, sin ellos no hay democracia. Tenemos sobradas razones para afirmar que la RB puede jugar un papel muy importante en ese paquete de recursos.

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Devaluación salarial https://www.attac.es/2018/06/05/devaluacion-salarial/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=devaluacion-salarial https://www.attac.es/2018/06/05/devaluacion-salarial/#comments Tue, 05 Jun 2018 05:00:50 +0000 https://www.attac.es/?p=49332 Cuaderno postcrisis: 8

Albert Recio Andreu – Consejo Científico de ATTAC España

El ajuste salarial es una de las recetas estrella de las políticas neoliberales anti-crisis. Las “reforman laborales” forman parte de los paquetes de “reformas estructurales” que se imponen a los países con problemas. Y uno de los efectos de estas reformas, aunque no el único, es el de provocar la reducción salarial (aunque sus objetivos son más ambiciosos, pues incluyen medidas para incrementar el sometimiento social de la clase obrera y cercenar la lucha sindical). Este fue claramente el objetivo de las reformas laborales de 2010 y 2012 en nuestro país.

El argumento intelectual que se utiliza para justificar la necesidad del ajuste salarial es el de la competitividad. Se supone que las economías que tienen problemas es porque su producción se debe a que sus costes les hacen perder capacidad de competir en el mercado mundial. El ajuste salarial, al reducir costes, permite rebajar el precio de los productos y mejorar la balanza comercial. El argumento es sencillo pero falaz por diversas razones. En primer lugar, no está claro que la competencia entre empresas y países sea esencialmente en términos de precios. Una buena parte de los intercambios internacionales se realizan entre productos de una elevada especialización. Y, en algunos casos, los precios no son tan importantes como otras cuestiones. Esto es lo que explica el éxito exportador alemán, no que sus productos sean más baratos sino que en bastantes casos no tienen competidores eficientes. En segundo lugar, no es evidente que una mera reducción de costes laborales vaya a tener un efecto importante sobre los precios finales de los bienes. En los productos industriales el peso de los costes salariales no suele superar el 30% del coste total. En este caso, una reducción sustancial del 10% de los salarios, de trasladarse a los precios representaría una reducción del precio de venta del 3%. Para tener efectos contundentes, la reducción de salarios debería ser de enormes proporciones (lo que puede tener efectos colaterales contraproducentes en aspectos como la productividad y la demanda interna). En tercer lugar, y este es un elemento crucial, no es evidente que las reducciones salariales se trasladen automáticamente a los precios (de la misma forma que no suele ocurrir que las reducciones del coste de materias primas como el petróleo se trasladen automáticamente al precio de los carburantes, o que la reducción del interés que pagan los bancos se traslade a los intereses que cobran por los créditos.). Cuando no hay traslado, la caída de costes salariales lo que hace es engordar los beneficios empresariales sin que necesariamente aumente su competitividad en términos de precios. Por ejemplo, no existe evidencia de que la caída sustancial de los salarios en la hostelería se haya traducido en un abaratamiento sustancial de hoteles y restaurantes. Y, en cuarto lugar, si los problemas son de precios el factor más importante no son los costes salariales, sino el tipo de cambio que se establece entre la moneda local y las demás. Si, por ejemplo, el Euro se revaloriza un 10% respecto al dólar, ello quiere decir que todos los productos del área euro se encarecen un 10% para los clientes externos y, al mismo tiempo, los productos provenientes del exterior de la zona euro se abaratan en la misma proporción. Es evidente que el tipo de cambio no influye en el comercio exterior con los países de la zona euro, pero sí con el resto. Y dentro de la zona euro, gran parte de los intercambios obedecen al tipo de especialización productiva de cada área y a las políticas de localización de las multinacionales. Si los salarios fueran tan decisivos, países como Grecia, Rumania o Bulgaria deberían estar atrayendo inversiones industriales masivas y ganando cuota de mercado.

El argumento de la competitividad es por tanto dudoso. Lo que es indudable es que el ajuste salarial lo que provoca es un aumento de los beneficios, un cambio en la distribución de la renta a favor del capital. Y, como han mostrado numerosos economistas críticos, empezando por Marx, este cambio en la distribución de la renta forma parte de la lógica de la acumulación de capital. Algo muy distinto al interés colectivo con el que el discurso económico dominante nos trata de confundir.

II

Promulgar una devaluación salarial no es lo mismo que llevarla a cabo. A menos que se practique un recorte salarial por decreto (como lo que hizo Rodríguez Zapatero con los sueldos públicos), lo que no es el caso en nuestro marco institucional, el proceso de ajuste requiere un cierto tiempo. La medida más contundente para aplicar un ajuste salarial ha sido sin duda la Reforma Laboral de 2012, especialmente en todo lo que destruye del modelo de negociación colectiva. Pero no podía esperarse que obrara de inmediato. Por eso es ahora cuando empezamos a tener evidencias más sólidas de la profundidad del ajuste. De hecho, hay dos procesos coincidentes que propician el ajuste salarial. De una parte, está el propio hecho del paro masivo, una realidad que siempre debilita a la gente corriente y la hace más proclive a aceptar condiciones laborales deterioradas. De otro, está el recorte de derechos laborales y las dificultades que generan a los sindicatos y la negociación colectiva que aportó la reforma. Ejército de reserva y cambio institucional han conspirado al alimón para promover el ajuste salarial.

Antes de analizar sus efectos conviene tomar conciencia de una cuestión técnica en la medición de los salarios, en especial al partir de datos estadísticos que se ofrecen como medias. Se trata de los conocidos efectos composición. Lo explicaré con un ejemplo simplista: si sólo existiera una categoría salarial y todo el mundo recibiera el mismo salario, es obvio que las variaciones del salario medio reflejarían adecuadamente las variaciones salariales. Pero esto nunca es lo que caracteriza a la estructura laboral.

Supongamos para simplificar que existen dos categorías laborales, una de altos salarios que representa un 30% de la población asalariada (pongamos que obtiene un salario anual de 50.000 €) y otra, el 70%, de salarios bajos (20.000€ anuales). El salario medio se obtiene por la fórmula 50.000 x 30% + 20.000 x 70%, que da un salario medio de 29000€ (que no cobra nadie). Si al año siguiente se produce una crisis y se despide sólo a gente de bajos salarios (pongamos que al final el total de población asalariada se compone de 40% de altos salarios y 60% de bajos) aunque los salarios no varíen, el salario medio subirá (aplicando la misma fórmula 50.000 x 40% + 20.000x 60% = 32.000). Si por el contrario hay un aumento del empleo de bajos salarios y la composición final es de un 20% de altos salarios y un 80% de bajos, el salario medio se situaría en 26000€, sin que a nadie le hubieran bajado el sueldo. En la práctica, existen muchas categorías laborales, su peso en el conjunto cambia y asimismo varían los salarios por lo que las medias pueden enredar nuestra visión del tiempo. Por ejemplo, en la primera fase de la crisis se produjo una destrucción masiva de empleos de bajos salarios, lo que creo la falsa sensación de un crecimiento de los salarios. Siempre hay que ser cautos con los datos agregados, aunque ahora la evidencia de una devaluación salarial es cada vez más consistente.

III

La forma más directa de reconocerla es ver qué ha ocurrido en el reparto de la renta nacional, la parte de la renta que va a salarios (aunque también aquí hay que poner en duda la bondad de la contabilidad nacional para medir adecuadamente la actividad económica). Y el resultado es demoledor: el peso de las rentas salariales en la Renta Nacional Bruta ha caído 4,32 puntos (desde el 51,60 al 47,28%) entre 2008 y 2017. Y ello a pesar de que el peso de los asalariados en la población ocupada no sólo no ha decrecido, sino que ha aumentado ligeramente, pasando de representar un 82,36% al 83,47% (la repetida afirmación del crecimiento de los autónomos sigue sin dejar rastro estadístico). O sea que un 1% más de población se reparte un 4% por ciento menos de producto. No hace falta ser muy sutil para entender que se trata de un resultado estadístico que refleja la evolución de la lucha de clases. Y vamos perdiendo por goleada. Y también es una muestra que el ajuste salarial, más que permitir una caída de precios (que hubieran dejado inalterada la distribución de la renta) lo que ha favorecido es un cambio distributivo en favor del capital.

Pero, que en su conjunto los salarios se hayan deprimido, no significa que todos lo hayan hecho al mismo ritmo. En este sentido, la Encuesta Anual de Estructura Laboral ofrece información útil para entender la naturaleza de los cambios. Para explicarlo de forma sintética:

  • En primer lugar se aprecia un aumento general de las desigualdades; por ejemplo, el índice de Gini ha pasado entre 2008 y 2016 32,2 a 34,3, un crecimiento de más de 2 puntos que muestra un crecimiento de las desigualdades salariales. La población asalariada se reparte una proporción menor del producto y se lo reparte de forma más desigual.
  • El salario medio real, entre 2008 y 2016, ha caído un 3,7%. Sólo los empleados de tres sectores de actividad han conseguido una pequeña mejora en el salario real ―minería, suministro de agua y saneamiento e industria manufacturera―. Contando que los dos primeros ocupan a poca gente, lo curioso es que sea el sector industrial, el teóricamente más afectado por la competitividad exterior, el único gran sector que no ha experimentado una devaluación salarial en términos absolutos.
  • La mayor pérdida de ingresos reales se ha producido en los sectores que estaban ya a la cola de la distribución salarial: Hostelería -8,2%, Actividades Auxiliares y Administrativas -7,4%, Otros servicios -7,1%. Sólo el sector financiero, que ha experimentado un ajuste drástico entre los de altos salarios, ha vivido un recorte parecido del 6,9%.
  • Las desigualdades de salarios medios son enormes incluso si se consideran los aspectos sectoriales: los salarios en el sector energético son de media 3,6 veces los de la hostelería, y los salarios medios de directivos y gerentes son 3,1 mayores de media que los del personal no cualificado de los servicios. Seguramente, con datos menos agregados, estas desigualdades se ensanchan.
  • El salario medio recoge mal la realidad. Éste se situaba, en 2016, en 23156€ anuales, pero el salario mediano (el que cobra el trabajador situado en el 50% de la distribución) es un 14,1% inferior (19432€) y el salario más frecuente un 18,8% menor (16497€).
  • Las condiciones de empleo aumentan las desigualdades. Tanto el empleo a tiempo parcial (que copa el 9% que no alcanzan a ganar el salario mínimo legal en términos anuales) como el empleo temporal (en su conjunto el salario medio de los temporales es un 25% que el de los fijos, pero esto recoge no sólo su situación de temporalidad, sino que estos empleos se sitúan siempre en las categorías laborales más bajas). El empleo a tiempo parcial ha crecido, y el empleo temporal ha vuelto a aumentar a partir de 2014, y se sitúa a niveles parecidos a los anteriores a la crisis.

IV

Una última cuestión el de la brecha salarial. En términos agregados, ésta no muestra una evolución clara. En el período 2008-2016 varía año en año, y oscila entre un 22 y un 24 por ciento. Los últimos años muestran un moderado perfil descendente (de un 24% en 2013 a un 22,4% en 2016), pero posiblemente en ello importan más los efectos composición (los cambios en el empleo) que un verdadero cambio en las pautas salariales. Y, en todo caso, una desigualdad entre hombres y mujeres superior al 20% por ciento es de por sí escandalosa ―y, como cabe esperar, no es homogénea―. Las diferencias son notorias: la brecha salarial de género es de un 8,7% en educación, un 10,4% en la Administración Pública y, en el otro extremo, supera el 30% en Otros Servicios (32,3%), Empleos Administrativos y Auxiliares (32,4%), Actividades técnicas y profesionales (31,4%) y se acerca en Sanidad y Servicios Sociales (29,9%) e Inmobiliarias (29,6%). Sin duda, en los sectores donde existe más desigualdad operan tanto los mecanismos de suelo pegajoso (en los servicios, incluido el sector sanitario, donde se encuentran las trabajadoras de servicios a la dependencia) como los de “techo de cristal”, en actividades profesionales. Cuando del análisis sectorial pasamos al ocupacional, las mayores desigualdades se encuentran entre los empleos industriales ―trabajadores cualificados de la industria 29,3%, operadores de máquinas 28,6% (explicable por la segregación sectorial de hombres y mujeres), y trabajadores no cualificados de los servicios 28,2% (donde tiene especial relevancia la proliferación de empleo femenino a tiempo parcial). Las menores desigualdades, por su parte, se encuentran entre el personal de seguridad (14,4%) y profesionales de Sanidad y Educación (15,2%), sectores ambos en los que interviene el sector público de forma sustancial.

Pero la brecha salarial de género no es la única “brecha” sistémica que puede detectarse. La de clase social es igualmente relevante, aunque ahora se camufla bajo la capa de la cualificación educativa. Con excepción de los operadores de máquinas (1% por encima) ninguna actividad manual se sitúa por debajo del salario medio, siendo los empleados y empleadas no cualificados de los servicios (55%) y los de comercio y restauración (63%) los que ocupan el lugar inferior. En el otro extremo el salario medio de los directivos es 2,18 veces superior a la media y todas las actividades profesionales están por encima del 1,2.

La peor, con todas, es la brecha que tiene que ver con la nacionalidad. Los salarios de las personas de otras nacionalidades son inferiores en un 20% para los súbditos de la Unión Europea (donde se mezclan situaciones muy diferentes) y en 38,1% para los latinoamericanos y el 40,9% de los procedentes del resto del mundo. Una brecha que ha crecido con la crisis.

Y es que, en nuestras sociedades, las desigualdades que afectan a las personas tienen que ver con su género, su condición social y su nacionalidad (o grupo étnico). Son un reflejo de las tres estructuras profundas que modelan nuestra sociedad: el capitalismo, el patriarcado y el imperialismo. Y por eso, la lucha contra las desigualdades exige enfrentarse tanto a las políticas que empobrecen a la mayoría en beneficio de unos pocos como a la superación de estos elementos estructurantes que diferencian a los que tendríamos que ser iguales, que generan más competencia que cooperación. No hay caminos intermedios la lucha por la igualdad, exige contemplar los tres elementos a la vez.

Nota final. Aquí solo abordo el tema de las desigualdades salariales. Soy consciente que no entro en la cuestión ecológica. Tras un interesante debate con Miguel Muñiz tengo pendiente volver sobre el tema.

mientras tanto

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¿Se está gestando una ciclogénesis económica? https://www.attac.es/2018/06/03/se-esta-gestando-una-ciclogenesis-economica/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=se-esta-gestando-una-ciclogenesis-economica https://www.attac.es/2018/06/03/se-esta-gestando-una-ciclogenesis-economica/#comments Sun, 03 Jun 2018 12:50:29 +0000 https://www.attac.es/?p=49258 Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

La conjunción de una nueva crisis del petróleo que podría elevar los precios hasta los 100 $ el barril para finales del 2018 con la excesiva fortaleza del Dólar podría provocar una ciclogénesis económica.

La tormenta perfecta: Petróleo y Dólar

Los principales países desarrollados cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para garantizar el consumo interno durante un par de meses, inventarios que habrían sufrido una caída por debajo de la media de los últimos cinco años. Ello, aunado con un aumento de la demanda energética mundial cercana a 1,5 millones de barriles al año, el recorte de producción pactado entre Rusia y la OPEP y una peligrosa caída de la producción en países como Venezuela (600 mil barriles menos al día), Angola (300 mil barriles menos al día), posibles disrupciones en el bombeo de países inestables como Nigeria y Libia y el incremento de sanciones de EEUU a Irán podría desembocar en un recorte de 1,5 millones barriles, lo que conllevará un peligroso incremento de los precios del crudo hasta niveles de los 100 $ barril para finales del 2018, lo que podría desembocar en el escenario más peligroso para la economía: la estanflación.

¿Qué es la estanflación?

Históricamente, la estanflación ha estado ligada al precio de las materias primas, de lo que sería paradigma la Crisis del Petróleo de 1.973 (Primera Crisis del Petróleo). Dicha Crisis fue provocada por la estrategia de castigo de la OPEP a las economías occidentales por apoyar a Israel en la Guerra de Yom Kippur y cuadruplicó los precios del crudo lo que provocó un fuerte efecto inflacionista de bienes y servicios. Paralelamente, se produjo un súbito aumento de los costes de producción de las empresas que ante la imposibilidad de revertir dichos costes en el precio final de sus productos, optaron por redimensionar sus plantillas, provocando un aumento desbocado de las tasas de desempleo y la consecuente constricción del consumo interno, entrando así en una espiral negativa que derivó finalmente en una drástica reducción de la actividad económica de los países afectados.

Por estanflación se entiende la suma de una inflación desbocada y un escenario de recesión económica (una economía entra en recesión técnica después de dos trimestres de caídas consecutivas del PIB nacional según el FMI) y es un término acuñado en 1965 por el entonces ministro de Finanzas británico, Ian McLeod que utilizó la palabra “stagflation” en un discurso ante el parlamento Británico. Se trata de una de las más peligrosas combinaciones para la economía ya que ambos elementos distorsionan el mercado y la terapia de choque para combatir el estancamiento económico tiene como efecto secundario el incremento de la inflación. Así, para incentivar el consumo y salir de la recesión se requieren terapias basadas en la expansión fiscal y monetaria, medidas que a su vez generan más inflación lo que al final deviene en un círculo explosivo de resultados inciertos (Estancamiento Secular).

Analista internacional

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