Por un verdadero impuesto del tipo “Tasa Tobin”
23 Septiembre 2009 | Categorías: Comunicados, Justicia Fiscal Global |
Declaración de la Red Europea de ATTAC
La profundidad de la crisis que afecta al mundo desde hace dos años es tal que muchos devotos de la desregulación y de la financiarización de ayer hacen hoy ejercicios de imaginación para tapar las brechas que ellos mismos abrieron. El cambio de actitud de los gobiernos francés, alemán y británico, en muy poco tiempo, muestra el estancamiento en el que se encuentran las políticas neoliberales.
Así, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, propone una “contribución voluntaria sobre las transacciones financieras al servicio del desarrollo”.
¿Es esto serio? Por un lado, el carácter voluntario que tendría este “impuesto” recuerda sorprendentemente a la fe en la capacidad de los bancos y las instituciones financieras de autorregularse, la fe en los mecanismos espontáneos del mercado para producir estabilidad financiera y armonía social. Por otra parte, el tipo impositivo minúsculo que se aplicaría a las transacciones financieras (0,005%, o sea, cinco milésimas) está concebido para “tranquilizar a los financieros”, como dice el Sr. Kouchner.
En realidad, los países más poderosos de la UE quieren llegar a la cumbre del G-20 en Pittsburgh anunciando una propuesta que saben inaplicable: es conocido el obstruccionismo de los Estados Unidos a cualquier limitación de las transacciones y todas las instituciones europeas, en las que aquellos participan plenamente, se niegan a establecer un impuesto digno de tal nombre.
En estas condiciones, Attac, que reunió a muchos de sus representantes europeos este fin de semana en París, reafirma que:
- El control estricto de los movimientos de capitales es esencial para poner fin a la inestabilidad y a la especulación financiera;
- Un impuesto como la “Tasa Tobin” debe aplicarse a todas las transacciones financieras a un tipo impositivo suficiente (el propio Tobin sugirió del 0,5 al 1%), previendo la posibilidad de aumentarlo fuertemente para cortar de raíz cualquier movimiento especulativo naciente;
- Este impuesto sería más eficaz si se aplicara a escala mundial, pero desde ahora mismo sería perfectamente operativo en el ámbito de la Unión Europea, dado el grado de integración de las economías y el lugar que ocupa la UE en el mundo;
- Este impuesto debe ser parte de un conjunto de medidas coherentes para reducir la influencia de las finanzas en la empresa: supresión de los paraísos fiscales, limitación de ingresos financieros, eliminación de las primas (o bonuses), puesta en marcha de un centro de crédito público controlado democráticamente;
- Por último, querer ayudar a los países pobres para que se desarrollen está bien, pero sería mejor darles la oportunidad de que ellos mismos controlasen ese desarrollo: son condiciones absolutamente necesarias la soberanía alimentaria, la cancelación de la deuda pública, el freno inmediato de todos los planes de ajuste estructural, la redistribución de la riqueza, y la libre circulación de conocimientos y técnicas para salir de la crisis, principalmente la ecológica.
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