El liberalismo, o como cocer la rana democrática

1 julio 2010 | Categorías: Opinión | |

José Candela – ATTAC País Valencià

Tal y como decía Marx, toda revolución escoge la escenografía del pasado, podemos decir, por tanto, que, desgraciadamente, siempre representamos textos anticuados. De acuerdo con el paradigma schumpeteriano (Carlota Pérez, 2010), la crisis financiera sería una herramienta al servicio de la “destrucción creativa”, tal como ocurrió en el 29. Solo que la salida de la crisis se produjo cuando la II Guerra Mundial puso orden en las contradicciones.

En la crisis actual hay elementos creativos: la economía del conocimiento, o la irrupción de potencias emergentes, que debilitan la cohesión imperial. Sin embargo, esos mismos elementos, conspiran contra lo que más estimamos los europeos: la democracia y la protección social. La crisis nos obliga a una visión, y acción, a escala europea, o a sucumbir.

En los cursos de directivos, se suele preguntar a los alumnos ¿cómo se puede cocer una rana viva? La respuesta es: poniendo la rana en un cazo con agua fría, y calentarlo a fuego muy lento. La rana se adormece con el calor y acaba siendo cocida.

Después de la II Guerra mundial, la mayoría de los países de Europa se dotaron de lo que se llama el “Estado social de derecho” (Ritter, 1991): protección social y derechos de asociación, sindicación y huelga, y sufragio universal (Braudel, 1970).

El sueño europeo empezó a zozobrar en 1973-78, con la crisis del petróleo, que abrió el camino para un renacer del liberalismo en Reino Unido y los Estados Unidos. La resistencia y derrota del movimiento sindical británico, fue el detonante (Ritter, 1991), y la Guerra de las Malvinas, proporcionó la coartada nacionalista. En los años 80, Reagan y Márgareth Tatcher consolidaron un nuevo eje: El Consenso de Washington, estableció seis condiciones neoliberales que el FMI ha dictado, desde entonces, a todo país que pida ayuda financiera.

Las finanzas, independizadas del ahorro, canalizaron todo tipo de capitales desde sus lugares de origen: legales, no declarados o simplemente ilegales, hacia los centros financieros: Wall Street, Londres, Tokio, Singapur y Hong-Kong, y a pequeñas plazas financieras off-shore, donde se unen los bajos impuestos y la opacidad bancaria.

La expansión de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones dieron nacimiento a un nuevo paradigma de organización de la producción y los negocios, basado en la flexibilidad entre las diferentes actividades de la producción. Por ejemplo: El servicio de clientes de las firmas del automóvil hace llegar las especificaciones de sus vehículos, en tiempo real, a miles de distribuidores y clientes. Los gigantes farmacéuticos conectan en la Web a centenares de estudiosos, de PYMES químicas y laboratorios, comprometidos en el desarrollo de un específico (Brockbank y Ulrich, 2005).

Las corporaciones son las instituciones que coordinan la cadena de suministros de la fábrica global virtual: Un vehículo, diseñado para el mercado americano, consume un 17% de valor en elementos de tecnología avanzada de Japón, 7% de diseño alemán, 4% en componentes electrónicos de Singapur y Taiwán, 2,5% en publicidad diseñada en Reino Unido, 1% de proceso de datos realizado desde Irlanda o Barbados, 33% de montaje en Corea y el resto, 37% en USA, para Márketing, ventas, distribución y servicios al cliente (Brockbank y Ulrich, 2005).

Ambos factores: la organización y logística del trabajo, y la administración global de las finanzas, ponen de relieve la importancia del conocimiento experto en la nueva economía (Richta, 1968; y Bell, 1976).

De acuerdo con el nuevo paradigma, Drucker (1999) afirma que la productividad del trabajo está plenamente dominada (calidad, JIT, automatización), y que la productividad clave es la del tecnólogo, o experto. Los expertos realizan su carrera profesional en las Corporaciones, y éstas sirven de contenedor a la división del conocimiento en ramas de trabajo, proceso que acelera la obsolescencia de los conocimientos técnico-científicos.

Las corporaciones necesitan un ámbito global para desarrollar su actividad (Richta, 1968), organizan las transacciones económicas del planeta, y eluden la supervisión entre fronteras. Consciente de su poder, organizan la administración consorciada de la economía mundial, a la manera de los Consejos de Administración.

Al mismo tiempo, nuevos actores emergen: En los años 70 y 80 del pasado siglo, Tailandia, Corea, Taiwán e Indonesia. Desde los años 80 dos gigantes: China y La Unión India. Sus economías superarán la de USA en menos de medio siglo, tanto en cantidad como en calidad. USA y China integran sus economías con formas que no se ha visto antes en la historia, ya que las vías de integración son las corporaciones, en mayor medida que el comercio.

Los países emergentes se están incorporando rápidamente a la economía del conocimiento, lo que inevitablemente provocará cambios dramáticos en las ofertas de empleo de Europa y USA (Brockbank y Ulrich, 2005). Por ejemplo, los empleados de finanzas e informática de los bancos en Estados Unidos ganaban en 2002 100$/hora, mientras sus compañeros hindúes, del mismo banco, estaban en 20$/hora, sin diferencias de calidad o eficiencia en su desempeño.

Estamos asistiendo a la migración de personas, pero, de igual manera asistimos a la migración del trabajo. Se estima que entre 2002 y 2005, 600.000 empleos han sido transferidos desde USA a países fuera de sus fronteras (Brockbank y Ulrich, 2005).

El nuevo capital intangible, o de conocimiento acumulado, plantea el problema de su medición. Tobin opinaba que la capitalización bursátil permitiría medir el capital intangible de las empresas. Sin embargo, el ejemplo de Enrón Co y la actual crisis indican que: La ambigüedad de la valoración de los intangibles, y el desconocimiento de su manejo, sirve de base a movimientos especulativos, que colocan la gestión en manos de financieros, encargados de elevar el valor a corto plazo para los accionistas.

Estos factores, por si solos, revelan que, por lo menos, el marco estatal-nacional, que configura el Estado del Bienestar, no es el adecuado. El ataque al mismo por los propietarios del dinero, ha provocado una bajada generalizada de los impuestos en los países europeos, y la presión por la obtención de nuevas rebajas continúa.

  1. La crisis financiera pone en quiebra las formas nación-estado, ligadas a la democracia y el estado del bienestar.
  2. Las Corporaciones multinacionales buscan la administración consorciada de la economía mundial, a través de foros y organismos, concebidos a la manera de Consejos de Administración.
  3. Las Corporaciones organizan las transacciones económicas del planeta y no están sometidas a supervisión cuando trascienden las fronteras.
  4. La integración de las economías de USA y China, por la vía de las corporaciones, mas que por el comercio, confiere una nueva dimensión a los conflictos comerciales, trascendiendo la visión política-militar del orden económico internacional (G-2).
  5. Los países emergentes se están incorporando rápidamente a la economía del conocimiento. Esta dinámica lleva a la confluencia del mercado global laboral, en un plazo que vendrá pautado por dos factores: La competencia global, y la resistencia sindical en los países europeos.
  6. Estamos asistiendo a una nueva edición de la cuestión social en Europa. El paro y un nuevo pauperismo, ajustan los mercados europeos de habilidades humanas al mercado global.

No es misión del escribiente hacer de profeta, pero la falta de respuesta conjunta de los gobiernos, incluida la propia Unión Europea, resulta inquietante.

Bibliografía:

Bell, Daniel (1976): El Advenimiento de la Sociedad Post-industrial; Alianza Universidad, Madrid

Braudel, F (1970): “LAS CIVILIZACIONES ACTUALES, estudio de historia económica y social”. Edit. Tecnos, Madrid

Brockbank, W and Ulrich, D (2005): “Higher Knowledge for Higher Aspirations”. Human Resources Management, vol 44 (4) pp. 489-504

Carlota Pérez – Un análisis diferente

Drucker Peter (1999): Knowledge-worker productivity: The bigest challenge; California Management Review, 41, 79/94, Berkeley, Winter 1999

Richta, Radovan (1971): “La civilización en la encrucijada”; Siglo XXI Editores, México.

Ritter, G.A. (1991): El Estado Social, su origen y desarrollo en una comparación internacional. Edit. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid.

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