¿Por qué el Gobierno de Mohammad Ghannouchi debe caer?

25 enero 2011 | Categorías: Internacional | |

Fathi Chamkhi – ATTAC Túnez

La formula de gobierno propuesta justo después de la destitución de Ben Ali en Túnez el 14 de enero, y llevada a cabo por Mohammad Ghannouchi, no es un gobierno de la revolución victoriosa, y por supuesto no refleja su esencia ni adopta sus reivindicaciones. Es la expresión política de la burguesía local y de su amo, la burguesía mundial, en un intento de preservar las bases de un sistema social capitalista liberal. Este sistema se desarrolló bajo la protección de una dictadura apoyada, especialmente, por el aparato del ministerio del Interior y del Partido Constitucional Democrático.

En forma más precisa, pedimos la dimisión del gobierno del Sr Ghannouchi por las razones siguientes:

— ¿Quien es Mohammad Ghannouchi ? Designado en 1975 por Bourguiba como director general del Plan, apareció el 27 de octubre 1987 por primera vez como ministro delegado con el primer ministro Ben Ali. Después del golpe de estado del 7 de noviembre, fue nombrado en julio 1988 por Ben Ali como ministro del Plan, a continuación desempeñó varias responsabilidades ministeriales participando en la elaboración y en la aplicación de las políticas capitalistas liberales. Además del Plan, fue encargado de finanzas y de economía.

En 1992, Ben Ali le nombra ministro de la cooperación internacional y de inversiones exteriores, dirigió entonces las negociaciones con las instituciones financieras internacionales (el Banco Mundial y el FMI) con respecto al tema de la política económica y social del régimen de Ben Ali, luego supervisaría su aplicación como primer ministro desde 1999, que realizó con devoción, olvidando el interés de la mayoría, favoreciendo que los círculos capitalistas internacionales considerasen al régimen de Ben Ali como “buen alumno”.

Fue nombrado primer ministro en noviembre de 1999, y desempeñó su cargo hasta la destitución de Ben Ali por la revolución y su huida de Túnez. Ghannouchi entonces se quedó, encargado de calmar la marea del pueblo revolucionario e intentando que no tocaran las bases del sistema.

Por otra parte, Mohammad Ghannouchi es, desde su juventud, miembro del Reagrupamiento Constitucional, y después, de su nueva fórmula : el Reagrupamiento Democrático Constitucional (RCD) en el poder. En 2002 devino miembro del buró político, o sea, el cuartel general de la dictadura. Después fue nombrado vicepresidente del Reagrupamiento al lado de Hamed Al Karaoui, luego fue también vicepresidente (con Ben Ali como presidente) desde el 5 de diciembre de 2008 hasta la caída del tirano.

Mohammad Ghannouchi, es por lo tanto un servidor dócil del capital, como clase, y eso explica los elogios de los que ha sido objeto desde la caída de Ben Ali. Como el amo se fue, el servidor se ha quedado solo, y después de haber estado acostumbrado a recibir órdenes y a obedecer, no sorprende que le continúe telefoneando, mientras espera la llegada de un nuevo amo …

Por consiguiente, Ghannouchi concentra todo lo que representa el sistema en el plano económico, social y político: la explotación capitalista salvaje sobre los obreros locales, la injusticia social, el desmantelamiento de los servicios sociales, la opresión policial, la represión y la humillación del pueblo tunecino.

1- La cuestión democrática :

Mohamed Ghannouchi no tiene nada que ver con la revolución. Él es vicepresidente de la RCD y miembro de su buró político, el partido que ha dominado el país, oprimiendo, torturando, desplazando y aterrorizando todos los que tuvieron el coraje de hacer frente a su despotismo. Este partido ha fomentado la corrupción en la sociedad y en toda la maquinaria del gobierno, los daños causados por el RCD han afectado a todos los componentes del Estado, que fueron cayendo en su red. Dado que el partido no puede ser reformado, no es lógico que consintamos a enajenar, a favor de los símbolos del derrocado régimen, el futuro de la revolución y las aspiraciones de los trabajadores, de la juventud y del pueblo tunecino en general a liberarse del yugo de la persecución, sobre todo cuando se trata de uno de los generales más ilustres del tirano Ben Alí, a quien siempre sirvió y obedeció.

El proverbio dice: «la naturaleza de los peces los hace vivir en el agua». El poder de Ben Ali sigue ahí, incluso después de la caída del tirano y su huida del país. La prueba: el ministerio del Interior, que siempre ha velado fielmente por la seguridad de Ben Ali y que ahora reprime manifestaciones pacíficas en una tentativa de arrebatar los logros por los que la gente ha sacrificado muchos de sus hijos. El 14 de enero, bajo la dirección de Ben Ali, las fuerzas policiales, supervisadas por el primer ministro y dirigida por el Ministro del Interior Frey’a, dispersaron brutalmente la protesta pacífica del pueblo. Luego, el 18 de enero, las mismas fuerzas dispersaron de la misma manera la manifestación pacífica contra el gobierno de Ghannouchi y de Frey’a, su ministro del Interior. El derecho a manifestarse en forma pacífica es uno de los derechos políticos más importantes; es un derecho que las masas populares nunca habían practicado durante el período dominado por Ben Ali y Mohamed Ghannouchi, salvo en casos excepcionales y muy reducidos.

En cuanto a los espacios de libertad que comienzan a surgir aquí y allá, al comienzo de la recuperación de la libertad de expresión y del derecho a la crítica, son logros que se han arrebatado a los tiranos sin su consentimiento. No tienen derecho aquellos que aún son los enemigos de la libertad y sus nuevos aliados a esconderse detrás de estos logros frágiles para justificar el gobierno ilegítimo de Ghannouchi. La legitimidad actual, después del estallido de la revolución, no es la que se apoya en la constitución o en las leyes injustas de Ben Ali, como lo siguen repitiendo los que aguantan las ruinas del régimen pasado, la legitimidad se basa ahora en la revolución, por lo tanto, en el pueblo. Sólo el pueblo da legitimidad a quien quiere o se la retira cuando se manifiesta en las calles, hasta que una nueva constitución y unas nuevas leyes sean formuladas. El nuevo Túnez social y democrático con el que sueña el pueblo será organizado en función de esto.

Ghannouchi siempre ha servido y obedecido al capitalismo global y veló por sus intereses en Túnez. Estos intereses son contrarios al interés nacional. Veló por facilitar la penetración del capitalismo en el sector público, puesto que el comité de privatización estaba trabajando bajo su mando directo. Fue él quien supervisó la venta de las fabricas de cemento a las empresas en Italia, Portugal y España … la lista es larga. El capitalismo global, y el europeo en particular, consiguió hacerse con dos tercios de lo que había sido privatizado, aunque esto representara un gran ataque contra la soberanía del pueblo y sobre sus bienes. Ghannouchi también abrió el país a los capitales mundiales, como primer ministro y sobre todo porque fue el mejor conocedor y el más respetuoso de los intereses extranjeros en Túnez. Su gobierno concluyó más de 60 acuerdos bilaterales para proteger las inversiones en Túnez, incluyendo el acuerdo bilateral con Francia en 1997. ¿De quién había que proteger esas inversiones? ¿de los desastres naturales? ¿o tal vez deberíamos protegerlas de Ben Ali y de la Unión Tunecina de Industria y Comercio? ¿o bien del pueblo tunecino? ¿Porqué las debíamos proteger del pueblo de Túnez, si estaban adecuadas a sus intereses? ¿Esta nación no sabe dónde residen sus intereses? Este es un ejemplo que muestra el impacto de la política del gobierno de Ben Ali / Ghannouchi sobre una cuestión muy importante: el derecho del pueblo de Túnez para determinar su destino libremente sin ninguna tutela, independientemente de su origen o naturaleza. Se trata de una cuestión democrática muy importante.

Por último, es el gobierno de Ben Ali, presidido por Ghannouchi, quien aplicó la política de normalización de relaciones con la entidad sionista, llevando al gobierno del Estado de Israel a lamentar profundamente el derrocamiento de Ben Ali. Esta política ha renegado de los sentimientos de la inmensa mayoría del pueblo tunecino, que rechaza la entidad sionista y apoya las reivindicaciones nacionales palestinas.¿Acaso tendrá Ghannouchi la legitimidad que le permita presidir el gobierno de la revolución? ¿No es hora de que Ghannouchi deje de perjudicar los intereses vitales de los tunecinos en general?

2 – La cuestión social:

No debemos confiar, como el gobierno de Ghannouchi y sus secuaces tratan de hacernos creer, que la cuestión social está disociada de la realidad de la cuestión democrática. Las dimensiones económicas y sociales son inseparables; representan las dos bases fundamentales del poder. Es en la política, y precisamente a través del aparato estatal, que se han concebido, defendido y patrocinado las políticas que sirven a los intereses económicos de la clase dominante de la sociedad. Así que esta no es una cuestión moral, como cuando se dice que «Ghannouchi es un hombre justo o desinteresado». De hecho, a pesar de la importancia de las cualidades personales de los que sirven al interés público, éstas no son determinantes en la selección del representante del pueblo, que merece la confianza para velar por sus intereses. Todos sabemos, y no tengo nada que añadir sobre este tema en particular, que es una cuestión de programa. Sí, una cuestión de programa. Cuando los defensores de Ghannouchi, teniendo en cuenta, verbalmente, los intereses del pueblo y maniobrando para justificar su parcialidad por los intereses de los enemigos de éste, citan la lista de sus cualidades personales, olvidan de mencionar lo principal que distingue a Ghannouchi de otros símbolos del régimen pasado, o sea, como la persona más capaz de aplicar las políticas liberal capitalista y la más fiel a esta política practicada desde 1987 por el régimen de Ben Ali, que afectó profundamente a las masas populares tunecinas, y en primer lugar a los trabajadores y a los jóvenes. Éstos han sufrido y esperado, pero la paciencia tiene un límite, y el pueblo se levantó como un volcán en contra de la explotación, la pobreza, la marginación y el hambre, y para reclamar su derecho vitales y en primer lugar, el derecho al trabajo. Precisamente, además de la dimensión democrática, es el sentido esencial de la gran revolución de las masas populares en Túnez.

¿El gobierno de Ghannouchi es capaz de servir estos intereses? ¿Acaso Ghannouchi habló de manera abierta o implícita sobre la necesidad de un cambio de política económica y social, que el pueblo sufrió y luego rechazó de manera formidable a través de la revolución? ¿Ghannouchi no ha dicho, por ejemplo, durante la entrevista con France24, que esa mala política había tenido mucho éxito? Ghannouchi y sus semejantes, símbolos del pasado régimen o de los que se unen a los conspiradores contra la revolución, no repiten acaso las declaraciones sobre los logros de aquellas políticas ? ¿Podéis creer por un momento que tienen la intención de derrocar el sistema socio-económicas injusto y establecer un sistema alternativo adaptado a los intereses y aspiraciones de las masas populares? ¿Acaso su única preocupación no es limitar el debilitamiento del poder de Ben Ali, con el fin de poder mantenerse para continuar «sirviendo los intereses del pueblo», como pretendía hacerlo, antes que ellos, el dictador derrocado?

Esta claro que el gobierno Ghannouchi insiste en la continuación de la política socio-económica dictada por los círculos capitalistas mundiales a través de las instituciones financieras internacionales. Un ejemplo es el nombramiento realizado por Ghannouchi del nuevo director del banco central Mostafa Kamal Nabil, quien recientemente renunció a su trabajo en el Banco Mundial como jefe del equipo de economistas en el Medio Oriente y la región árabe. Esto aclara cual es la intención del gobierno y su grado de representación de la voluntad del pueblo. ¿Qué hará este gobierno para dar trabajo a cientos de miles de personas desempleadas, en particular a los universitarios? ¿No es la misma política que ha agravado el desempleo? ¿La lucha contra la corrupción financiera (si se hace en caso de que el gobierno de Ghannouchi continúe) y «mejorar el clima para la inversión», será suficiente para dar trabajo? ¿El aumento del ritmo de desarrollo económico (si se produce) es suficiente para mejorar el desempeño del mercado de trabajo? Por supuesto que no, mil veces no.

Todos los sectores políticos deben anunciar a las masas cuál es el programa socio-económico que consideran adecuado para satisfacer las múltiples reivindicaciones, y no sólo hablar de la vertiente democrática, por más importante que sea, porque ¿qué valor reviste la libertad para una persona desempleada o un enfermo que no puede costear su tratamiento?


(Traducido del árabe al francés por Randa y revisado por Ounsi) Traducido del francés por Mathieu y revisado por Griselda

Nb. Desde que escribí este artículo:

El gobierno Ghannouchi se ha debilitado aún más; el número total de ministros que han renunciado es de 5. Sin embargo, éste se mantiene, y se reúne desde hace varias horas.

-Mientras tanto, el movimiento revolucionario mantiene un fuerte compromiso y se centra en dos áreas, ambas relacionadas con el RCD (Partido de Ben Ali):

—- Todas las manifestaciones, en casi todas las ciudades de Túnez, convergen hacia los locales del RCD, lo mismo pasa en Túnez capital. Algunos, especialmente en Tataouine, fueron allanados y saqueados por los manifestantes.

—- Los empleados de las empresas públicas y de la administración central del Estado, especialmente en Túnez capital (sedes sociales …) organizan ocupaciones que piden la exclusión de los dirigentes, que son al mismo tiempo miembros notorios del RCD. Este fue el caso con el Instituto Nacional de la Seguridad Social (PDG y DGA, expulsados ayer), STAR-seguro-(PDG expulsado) BNA-banco (PDG expulsado) … .. Los empleados de la administración central de impuestos del gobierno, al mismo tiempo que piden la renuncia inmediata del director, quieren conservar los expedientes con el fin de investigar sobre la evasión fiscal. …

ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

Protege tu agua

Síguenos

Sigue nuestro feed Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter telegram

Economía para la ciudadanía

Libros recomendados:

A la calle sin miedo

 


 

Pensiones

Campañas

Blogosfera ATTAC

Consejo científico

Vicenç Navarro
Vicenç Navarro
  • No post
  • Juan Torres Lopez
    Ganas de EscribirJuan Torres Lopez
    Juan H. Vigueras
    La Europa Opaca de las FinanzasJuan H. Vigueras
    Alberto Garzon
    Pijus EconomicusAlberto Garzon
  • No post
  • Gustavo Duch
    PALABRE-ANDO. Porque contar es otra forma de caminarGustavo Duch
    Julio C. Gambina
    Notas y artículos de análisis sobre la actualidad político-económica.Julio C. Gambina
    Carmen Castro
    Constructora de otros dos mundosCarmen Castro
    Maria Pazos
    Feminismo IgualdadMaria Pazos

    Comité de apoyo

    Rosa Maria Artal
    El periscopioRosa Maria Artal

    Otros blogueros

    Antonio Fuertes
    Res pública globalAntonio Fuertes
    Carlos Sanchez Mato
    Economía para críticos e indignados Carlos Sanchez Mato
    Carlos Martinez
    Portuario en ExcedenciaCarlos Martinez
  • No post
  • Chema Tante
    La casa de mi tíaChema Tante

    Aquí hablamos de...

    Archivo