¿Y además de la tasa Tobin 2.0?

1 julio 2011 | Categorías: Mercados Financieros | |

José Antonio García Saez – ATTAC País Valencià.

Poco hay que objetar a la parte de análisis de la Tribuna que Susana Ruiz publicaba el pasado 21 de octubre en El País, pero sí quisiera apuntar algunas cosas en el campo propositivo, ahora que tenemos un motivo común de alegría por los últimos avances que está experimentando la idea de una fiscalidad internacional. A estas alturas, nadie duda que los mercados financieros —o, mejor dicho, la poquísima gente que se lucra con eso que llamamos mercados financieros— son los grandes beneficiados de la crisis.

Igualmente, a nadie se le escapa que la ciudadanía en su conjunto ha sido la gran perjudicada. Particularmente las clases más humildes, pero también los pequeños y medianos empresarios y quienes trabajan por cuenta propia han cargado en sus espaldas con las consecuencias de la crisis, a falta de una regulación financiera adecuada. Así lo ha mostrado, por ejemplo, el movimiento 15-M, entre cuyas principales reivindicaciones ha figurado la imposición de una tasación a las transacciones financieras desde el principio.

Que la Unión Europea haya decidido defender ante el próximo G-20 un impuesto a las finanzas —hoy libres de cualquier control— es, sin duda, un paso adelante. Un paso en la dirección de hacer pagar la crisis a quienes la han causado. Un paso que, si se ve complementado con otras medidas de transparencia y control democrático, podría evitar que se produjeran nuevas crisis financieras de la magnitud de la que todavía nos está afectando, que ha acabado siendo también una crisis social.

Sin la constante perseverancia de algunas organizaciones de la sociedad civil seguramente las instituciones hoy todavía no estarían empezando a caminar en este sentido. Desde Attac, por ejemplo, llevamos más de 12 años denunciando la tiranía de los mercados, explicando cómo afecta a la ciudadanía la financiarización de la economía y pensando en alternativas serias y viables. Por eso, discúlpenme, esta tasa Tobin 2.0 me sabe a poco y me suscita varios interrogantes.

El primero de ellos tiene que ver con el foro en el que la Unión Europea previsiblemente la propondrá: el G-20. ¿Acaso la Asamblea General de Naciones Unidas ha dejado de ser ya el foro democrático donde todos los Estados miembros de la ONU —es decir, prácticamente todos los Estados de la tierra— están representados? Es cierto que en el G-20 se ven representados aproximadamente el 90% de la población y el 80% del comercio mundial, ¿pero por qué renunciar a que sea el 100% de la población del mundo la que pueda decidir a través de sus gobiernos una medida global como ésta?

El segundo de los interrogantes tiene que ver precisamente con el ámbito de aplicación del impuesto. La pretensión es que sea aplicado a nivel global, sin embargo —a diferencia de otros Estados que no están representados en el G-20— las economías de países como China, India o Rusia parecen estar beneficiándose de la falta de control global de los mercados financieros, aun cuando ellos sí someten a controles a los movimientos de capital realizados dentro de sus fronteras. Obama también ha demostrado en varias ocasiones que no está por la labor de implantar una medida que haría sublevarse a Wall Street y al partido republicano. Así pues, ¿qué haremos si en el G-20 se frustran las buenas intenciones de Bruselas? ¿Adelgazaremos aún más los ya escuálidos presupuestos públicos? No, debemos decir con claridad que si la Unión Europea apoya de verdad esta medida es perfectamente posible empezar a aplicarla ya en toda la zona Euro. Es verdad que lo ideal es su aplicación a nivel global, pero también es técnicamente viable su aplicación regional e incluso nacional. Un ejemplo de ello es Brasil, que tasa sus transacciones financieras en un 2% sin que su economía haya perdido competitividad —su PIB ha crecido el 7,5% en 2010—.

Otro de los interrogantes es el que se refiere a cuánto tasar las transacciones. Susana Ruíz hablaba de un porcentaje del 0,05%, defendido por Intermón Oxfam, pero ¿cómo saber en cuánto se deben tasar los movimientos de capital?, ¿por qué no un 0,01%, o un 2%, como en Brasil? La respuesta viene condicionada, además de por el indispensable equilibrio político, por el objetivo que se pretenda conseguir con la tributación. Cuando se establece un impuesto sobre alguna actividad, generalmente se hace con dos fines: por un lado para desincentivar esa conducta que se considera en cierta medida lesiva para el conjunto de la sociedad y, por otro lado, para obtener fondos con los que atender a los gastos públicos. De esta manera, con un tipo más alto se desincentivarían en mayor medida los movimientos de capital —lo cual, a priori sería deseable, dado que, como apuntaba Susana, solo un 2% de todos esos movimientos están relacionados con la actividad productiva—; mientras que con un tipo más moderado se recaudaría mucha más cantidad de dinero. Dinero que podría contribuir a mitigar las diferencias económicas y sociales, tanto entre norte y el sur, como dentro de los propios Estados del norte.

En mi opinión, la cuestión clave aquí es si, a costa de querer recaudar demasiado, vamos a dejar el sistema tal y como está. Es decir, si vamos a seguir permitiendo el cáncer la especulación financiera a cambio de que los bancos renuncien a una pequeñita parte de sus enormes beneficios. No se trata abolir los mercados financieros de un día para otro, pero sí de imponerles un impuesto que les haga daño de verdad y que, a su vez, sea políticamente factible. En ese sentido, la campaña que Attac está llevando a cabo junto con sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil apunta a un tipo del 0,1%, que podría incrementarse o moderarse en función de las circunstancias de los mercados. Tal campaña, además, exige la desaparición inmediata de los paraísos fiscales, en presencia de los cuales los esfuerzos por imponer un impuesto de este tipo pueden quedar en buena medida difuminados.

Sea como fuere, y pese a las múltiples perspectivas que las distintas organizaciones de la sociedad civil podamos tener, lo importante es que el impuesto a las transacciones financieras —o como se le quiera llamar— es, ante todo, una herramienta didáctica. Se apruebe o no por el G-20, se implante o no en la Unión Europea, lo realmente interesante es que la ciudadanía conozca las nefastas implicaciones que la dinámica de los mercados financieros tiene en nuestras vidas. Cada vez es más común oír hablar de SICAV, de fondos especulativos o de paraísos fiscales a nuestro alrededor. El último informe del Eurobarómetro indica que el 61% de los europeos ya está a favor de una fiscalidad internacional. Ese es, en definitiva, el objetivo. Solo habrá una voluntad política real de meter en cintura a las finanzas cuando haya la suficiente presión ciudadana. Y ese día está llegando.

ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.
Etiquetas: , .

Síguenos

Sigue nuestro feed Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter telegram

Economía para la ciudadanía

Libros recomendados:

A la calle sin miedo

 


 

Pensiones

Campañas


Blogosfera ATTAC

Consejo científico

Vicenç Navarro
Vicenç Navarro
  • No post
  • Juan Torres Lopez
    Ganas de EscribirJuan Torres Lopez
    Juan H. Vigueras
    La Europa Opaca de las FinanzasJuan H. Vigueras
    Alberto Garzon
    Pijus EconomicusAlberto Garzon
  • No post
  • Gustavo Duch
    PALABRE-ANDO. Porque contar es otra forma de caminarGustavo Duch
    Julio C. Gambina
    Notas y artículos de análisis sobre la actualidad político-económica.Julio C. Gambina
    Carmen Castro
    Constructora de otros dos mundosCarmen Castro

    Comité de apoyo

    Rosa Maria Artal
    El periscopioRosa Maria Artal
    Federico Mayor Zaragoza
    La fuerza de la palabraFederico Mayor Zaragoza

    Otros blogueros

    Antonio Fuertes
    Res pública globalAntonio Fuertes
    Jose Antonio Perez
    Carnet de ParoJose Antonio Perez
    Carlos Sanchez Mato
    Economía para críticos e indignados Carlos Sanchez Mato
    Carlos Martinez
    Portuario en ExcedenciaCarlos Martinez
  • No post
  • Chema Tante
    La casa de mi tíaChema Tante

    Aquí hablamos de...

    Archivo