Hugo Chavez significa un antes y un despues

9 enero 2013 | Categorías: Latinoamérica, Opinión | |

Carlos Martínez -  ATTAC Andalucía

No hago un panegírico. El presidente Chávez no ha muerto. Le deseo larga vida por su bien, el de su pueblo y el de los pobres del mundo.

Hugo Chávez es un hombre tan odiado por la oligarquía venezolana, los poderosos del mundo, el Departamento de Estado de los EE.UU. y lo que este representa, el grupo empresarial PRISA -y “El País”, su diario de cabecera- como amado por millones de venezolanas y venezolanos humildes que le siguen, le votan -porque a Hugo Chávez le votan en las urnas- como por millones de personas transformadoras, progresistas y socialistas de este mundo.

Nunca ha sido fácil transformar la realidad. Menos fácil es construir el socialismo desde la democracia. Más difícil todavía transformar el capitalismo en reparto e igualdad contando con personas viciadas por la cultura vieja de la dominación y la competencia. Pero Chávez cuando muera, y lo hará igual que todas y todos nosotros, al menos lo habrá intentado. Encima tendrá datos, cifras y realidades visibles que avalarán tal empeño. Pero sobre todo, Chávez ha despertado una ilusión, la de que es posible.

Su trabajo es tan odiado porque demuestra que el tránsito hacía el socialismo es posible y realizable. Repartir los beneficios de las riquezas patrias, en lugar de hacerlo a los accionistas extranjeros de empresas foráneas no es una utopía, es realizable. Además ha dejado al descubierto a la socialdemocracia europea claudicante ante el neoliberalismo, ante la propia oligarquía de Venezuela, construyendo estado social y creando bienestar, cuando esta -la socialdemocracia liberal- comenzaba a defender un “estado del bienestar sostenible”.

Hugo Chávez es un fenómeno producto de la lucha de un pueblo y de su Revolución pacifica. No ha podido ser derribado a pesar de los millones ingentes de dólares y euros gastados en difamarlo, mentir sobre la realidad venezolana y tratar de convertir en un dictador a un mandatario democráticamente elegido.

Estas líneas no son imparciales. No. Pero tampoco lo es ni una línea de “El País”, ni un segundo de la SER, ni un minuto de TVE, ni una micra de los medios privados de propaganda e “información” venezolanos, que son nada más y nada menos que el 70% de toda la parrilla informativa de la República Bolivariana… y eso que no hay libertad.

Pero si yo admiro la obra de Chávez -y lo hago- los datos del PNUD, la ONU u otras agencias de evaluación económica y social son incuestionables. Por eso, como la mentira tiene las patas muy cortas, Hugo Chávez gana elecciones.

Pero lo que los neoliberales que desean su muerte y son felices con su enfermedad más temen es que Hugo Chávez ha demostrado que sí es posible y que sí les podemos vencer. Allí, en su patria y en todas partes.

A los progres europeos antichavistas, a los socialdemócratas ya socioliberales que apoyan el partido del corrupto prófugo Carlos Andrés Pérez, fallecido recientemente, y a los que siendo de izquierdas se creen las mentiras de PRISA, la propaganda de los EE.UU. o de los grupos empresariales informativos europeos, les digo que Chávez ha hecho mucho más por ellos y sus ideas de lo que se imaginan. Que el problema no es predicar, sino dar trigo y esa es la obra de Chávez, reiniciar el reparto de trigo.

No quiero perder el tiempo reconociendo errores, que los tiene, pues el odio a muerte que ahora se destila es tan nauseabundo como injustificado incluso para un liberal sensato, sino que denunciando a los cuatro vientos que dime de qué presumes y te diré de qué careces. El estado de Europa con un mayor desprecio por sus políticos, con cientos de casos de corrupción en el PP y el PSOE, con una ley de partidos vigente de muy poca calidad democrática, y una Constitución que se reforma mediante un golpe de palacio en quince días y sin consultar al pueblo, lo mejor que puede hacer es callar y respetar la obra de otros que al menos intentan lograr la justicia.

La grandeza de Hugo Chávez es la miseria y la mentira de sus detractores conscientes y que al menos esperan obtener nuevamente beneficios en Venezuela.

Pero esto -la enfermedad del comandante- no es nada que pueda asustarnos o preocuparnos. Lo siento por el hombre que sufre, pero no por un proceso revolucionario en marcha y con futuro. Mejorable, como todo. Cuando en el Reino de España seamos capaces de tener una República democrática y más justa, hablamos. Ahora lo que tenemos es mucho que hacer, y recordemos: los mismos que ahora están contra Chávez estarán contra la profundización de la democracia y la justicia en el estado español.

 

ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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