La decepcionante lista de paraísos fiscales elaborada por la UE

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

Mientras haya paraísos fiscales impunes, habrá desigualdad y pobreza.

 

Debate en el Parlamento Europeo sobre los llamados 'papeles del paraíso'. (Imagen: Flickr PE)

Debate en el Parlamento Europeo sobre los llamados ‘papeles del paraíso’. (Imagen: Flickr PE)

Como era de temer, la lista oficial de paraísos fiscales de la Unión Europea, publicada el 5 de diciembre, ha decepcionado. Recordemos que paraíso fiscal es un territorio soberano donde la oscuridad y opacidad económica y financiera es dogma de obligado cumplimiento y donde especuladores financieros, corporaciones, grandes fortunas y titulares de innumerables transacciones financieras no pagan impuestos o éstos son muy reducidos.

En la lista negra de paraísos fiscales según la Unión Europea solo están Samoa Americana, Bahrein, Barbados, Granada, Guam, Corea del Sur, Macao, Islas Marshall, Mongolia, Namibia, Palau, Panamá, Santa Lucía, Samoa, Trinidad y Tobago, Túnez y los Emiratos Árabes Unidos. Todo muy exótico. Por contra, el sindicato de Técnicos de Hacienda (GESTHA), que se caracteriza por el rigor de sus informes y estudios, ha elaborado su propia lista de paraísos fiscales que incluye 130 territorios offshore. Una lista negra de 30 países y otra gris de 100 paraísos que favorecen la  elusión de impuestos.

GESTHA considera que la lista europea de paraísos es muy incompleta y no sirve para luchar de modo eficaz contra la evasión de impuestos y aún menos contra la elusión, aunque la Unión Europea también haya elaborado su lista gris. Son 47 territorios sospechosos fiscalmente, que no son de fiar. La ingenua idea de la UE es que los paraísos de la lista gris hagan reformas para pasar al blanco impoluto. Pero, la cruda realidad es que en los últimos años no han descendido los paraísos fiscales o guaridas financieras sino todo lo contrario.

En esa lista gris están Andorra, Armenia, Liechtenstein, San Marino, Turquía, Isla de Man, Serbia, Bosnia-Herzegovina, Vietnam, Tailandia, Hong Kong, Suazilandia, Botsuana, Perú, Uruguay, Jamaica, Bermudas, Islas Caimán y Nueva Caledonia. Aparte de que cuesta aceptar que algunos de esos territorios no estén en una lista negra o muy negra, sorprende que no estén Luxemburgo ni Holanda ni Irlanda ni Malta o Austria. Según la UE, si los Estados de la lista “gris” no modifican sus leyes fiscales pasan a formar parte de la lista negra. ¡Imaginen el miedo que les da!

Pero todo esto suena a chiste malo si la Unión Europea no sanciona a los paraísos fiscales, sean del color que sean. Sanciones por mantener leoninos acuerdos de libre comercio o por promover convenios contra doble imposición que no son más que malabarismos normativos para que las multinacionales paguen muchos menos impuestos.

¿Qué sanciones? Pues negar financiación europea a las guaridas financieras sean del color que sean. O prohibir a las instituciones de la UE abrir cuentas en esos territorios e impedir contratar a empresas que operen en paraísos fiscales.

Por cierto, ¿hay listas negras y grises de narcotraficantes? ¿De mafias? ¿De grupos terroristas que operen en guaridas financieras? Dicho de otro modo, ¿por qué la UE tiene tantas contemplaciones de escasas listas negras y listas grises con países que facilitan la elusión fiscal y la evasión de impuestos? ¿No se evalúan los delitos y sus penas por el bien jurídico que agreden? ¿Les parece poca agresión la de los países en desarrollo (empobrecidos) que, en el cálculo más conservador, pierden 85.000 millones de euros de recursos fiscales por elusión de impuestos de grandes empresas a través de paraísos y territorios offshore? Pues no olviden que el bien jurídico agredido en esos países, según informe de Oxfam, son 6 millones de vidas que se pierden al año por no disponer el Estado de la necesaria asistencia sanitaria pública. Y no dispone de esa asistencia porque no puede financiarla. Y no puede financiarla porque se han eludido y evadido impuestos.

La UE debe sancionar a los paraísos fiscales, se llamen como se llamen, que no cooperen de verdad. Y no cooperan los países grandes o pequeños que no cambian sus leyes fiscales y mantienen leoninos acuerdos de libre comercio y convenios contra doble imposición que en realidad son malabarismos normativos para que las multinacionales paguen muchos menos impuestos. Y no cooperan los países, jurisdicciones o como quieran llamarlos que no facilitan toda la información fiscal y financiera necesaria para pillar a los delincuentes que no pagan los impuestos que debieran. Por cierto, las sanciones deben asustar a los infractores fiscales y sus cómplices o no sirven para nada.

Esas sanciones deben ampliarse también a asesorías, bancos, gabinetes de abogados, contables y asesores fiscales que participen o hayan participado en actividades o acuerdos fiscales en territorios offshore o guaridas financieras ilegales, ilícitos o perjudiciales para la ciudadanía.

Pero ¿saben?, nada de eso ocurrirá. Porque más allá de la verborrea política, la mayor parte de la clase política dirigente europea está al servicio de quien está: la minoría económico-financiera que acumula y controla la mayor parte de riqueza.

Lo máximo que han sido capaces de hacer la UE y la OCDE contra la elusión fiscal ha sido ese invento llamado BEPS (por sus siglas en inglés) contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios para que las multinacionales paguen muchos menos impuestos. Esas medidas BEPS no resolverán nada porque son voluntarias y no amenazan con sanción alguna.

¿Acaso creen que el racista régimen de apartheid de Sudáfrica, por ejemplo, hubiera cedido un tanto así si las medidas contra ese régimen que impuso la comunidad internacional hubieran sido de voluntaria aplicación?

En tanto haya paraísos fiscales, jurisdicciones offshore o como demonios quieran llamarlo y no haya medidas duras contra los elusores y evasores de impuestos y sus cómplices necesarios, habrá fraude fiscal a gran escala. Una verdadera industria. Y crecerán sin cesar la desigualdad y la pobreza. Con lo que finalmente cabe concluir que no se solucionan fraude fiscal y elusión hasta que la ciudadanía lo coja en sus manos. No es nada fácil ni se resuelve mañana, pero se puede.


Miembro Plataforma por la Justicia Fiscal

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