Un fin de año agitado para el Banco Público Bankia

4 enero 2018 | Categorías: Estatal, Mercados Financieros, Opinión | |

Julio Rodríguez López - Consejo Científico de ATTAC España [1]

En diciembre de 2017 el banco público Bankia ha sido noticia por dos motivos. Primero, el Frob, instrumento controlado por el Tesoro, decidió privatizar el 11 de diciembre  el 7% de las acciones de Bankia, una parte del 67,65% que hasta ahora detentaba. En segundo lugar, en diciembre se ha dado un  paso  formal importante para  realizar la fusión de Bankia con el Banco Mare Nostrum (BMN), del que el Estado posee el 65% de las acciones. Se avanza en la privatización de la banca pública y se acentúa la ya elevada concentración existente en el sistema bancario español.

Como se ha indicado, el Frob decidió vender el 7% de las acciones de Bankia, y ello por un valor neto de 818,3 millones de euros, lo que implica un precio de 4,17 euros por acción. Esta es la segunda operación de venta parcial de acciones de Bankia. En febrero de 2014 el Frob vendió el 7,5% de las  acciones por un valor de 1.304 millones de euros, lo que en su  momento supuso un precio de 6 euros por acción.

A los precios del mercado por acción, el valor de Bankia equivale al 60% del importe que supuso el rescate de Bankia en 2012, 22.424 millones de euros. El Frob ha informado de unas minusvalías de 70 millones de euros en la operación, cifra que no queda claro como se ha obtenido  y que podría ser significativamente superior.

El Memorándum de Entendimiento de 2012 firmado entre el Estado español y la Comisión Europea obligaba a vender  a Bankia y BMN  pasados algunos años. Tanto el Banco Central Europeo  como el Fondo Monetario Internacional han puesto el máximo interés en que se realice dicha venta en un plazo que termina en diciembre de 2019. Esta circunstancia podría dar lugar a que la venta del resto de acciones de Bankia se efectuase con pérdidas respecto de si la misma se realizase sin ningún tipo de agobio temporal. Para dichos organismos internacionales la venta total de Bankia significaría el final de la reestructuración del sistema financiero español iniciada en 2012.

Existen en España plataformas de defensa de que la suma de Bankia más BMN permanezca bajo control del estado español. En Europa es frecuente la existencia de algún segmento público o equivalente dentro del sistema financiero. Esto es así sobre todo cuando este último adolece de un grado excesivo de concentración.

En la segunda semana de diciembre de 2017 la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) aprobó la fusión Bankia-BMN sin imponer ningún tipo de restricciones a la entidad resultante. La práctica absorción de BMN por parte de Bankia ha supuesto un aumento de dos puntos de cuota de mercado para Bankia, ahora el cuarto banco español, tras Santander, BBVA y Caixabank.

El también banco público BMN (entidad  resultante de la fusión de Caja Murcia, Caja Granada, Caixa del Penedés y de SA Nostra) adolecía de serios problemas de viabilidad, como lo revela el que no se publicaron los resultados de dicha entidad en 2016, que ya fueron bastante mediocres en los tres ejercicios precedentes.

Tras la absorción del Banco Popular por el Santander, los cinco mayores bancos de España suponen el 73% de los activos bancarios, muy por encima de la media de la Eurozona, el 48%. La fuerte dependencia del crédito bancario de la que se adolece en España, la posibilidad de que la concentración se acentúe por la compra de Bankia por alguno de los otras tres bancos mayores, la dificultad de captar recursos adicionales para mejorar la solvencia, la imagen poco positiva que la banca ha dejado tras la pasada crisis son factores que evidencian algunas de las consecuencias negativas que pueden derivarse de la venta de Bankia a otro de los grandes bancos privados españoles.

Bankia ha anunciado que no planea abrir nuevas oficinas. Pretende reducir en 2.510 una plantilla total  de 17.376 trabajadores, el 14,4%.  El  nuevo banco tendrá una importante cuota de mercado en Madrid, Baleares y Granada.  Ante la excesiva concentración bancaria de España, debe de dejarse más margen temporal para la venta de Bankia. No es, pues, un despropósito que dicho banco siguiese funcionando bajo control público, siempre que se le asigne la contribución al logro de  algunos objetivos de política económica española a dicho banco público y que la gestión del mismo sea lo más transparente posible.

Una versión de este artículo se publicó en la revista digital “El Siglo de Europa” el 22 de diciembre de 2017

[1] JRL es Vocal del Consejo Superior de Estadística y miembro de Economistas Frente a la Crisis

Publicado por Mercado y Política de Vivienda

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