Criminales paraísos fiscales

JORNADA GLOBAL CONTRA LOS PARAÍSOS FISCALES

Los paraísos fiscales se definen por un implacable secreto bancario a prueba de bombas y por la garantía de oscuridad administrativa y contable totales.

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

El movimiento social global ATTAC, cuyo objetivo es la justicia fiscal, define los paraísos fiscales como “lugares, países, islas o enclaves geográficos con regímenes jurídicos oscuros y reglas fiscales muy laxas que ofrecen al capital financiero y a la actividad financiera en general exenciones y beneficios en el pago de impuestos. Esos lucros se ofrecen a extranjeros no residentes y a las sociedades y empresas domiciliadas legalmente en el lugar, aunque muy a menudo solo sean una dirección postal sin actividad económica que merezca tal nombre”.

Los paraísos fiscales o guaridas financieras (como ese prefiera) no ponen de hecho impuestos a movimientos y operaciones financieras ni beneficios, mantienen en la oscuridad esas transacciones, aseguran el anonimato de sus titulares y beneficiarios y no facilitan información financiera y fiscal aunque la pida una legión de jueces. Formalmente, el intercambio de información financiera y fiscal ha mejorado en algunos paraísos fiscales que simulan no serlo (Suiza, por ejemplo), pero el resultado final es que las agencias tributarias y los jueces que se ocupan del fraude fiscal no tienen fácil ni rápido acceso a esa información. Eso supone que millones de delincuentes fiscales no pagan lo que deberían y no son sancionados por ello.

Paraísos fiscales y deuda pública

La justicia fiscal es la adecuada y correcta redistribución de la riqueza para disminuir la desigualdad por medio de la fiscalidad, los impuestos. El sistema fiscal debe ser justo y progresivo (se pagan impuestos según se ingresa y se tiene). Y suficiente para recaudar lo necesario y atender un gasto público justo. Nada más lejos de la realidad en el Reino de España donde la fiscalidad no es ni justa ni progresiva ni suficiente. Ahí está para demostrarlo ese billón de euros de deuda pública que no hay manera de reducir y cuyo pago anual de intereses oscila de 25.000 a 30.000 millones de euros.

Las políticas fiscales pueden reducir las desigualdades, pero tienen enfrente a los paraísos fiscales.

Los paraísos fiscales que se definen por un implacable secreto bancario a prueba de bomba y la garantía de oscuridad administrativa y contable totales. Esas características convierten esas guaridas financieras que son los paraísos fiscales en colaboradores y cómplices necesarios para evadir y blanquear enormes cantidades de dinero ilícito, tanto de impuestos evadidos como de beneficios del crimen organizado o el que manejan los grupos terroristas para disponer de vías seguras de blanqueo y financiar sus letales crímenes. Pero, junto a la reducida o nula fiscalidad de los paraísos fiscales (no se pagan impuestos o son muy bajos), lo destacable de la actuación de los paraísos fiscales es que contribuyen a reducir la recaudación de ingresos de los estados, lo que empobrece a los países en vías de desarrollo y a las clases trabajadores de los países desarrollados.

Miles de millones de euros españoles van a los paraísos

En el Reino de España, según el informe de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales del Ministerio de Economía, los envíos de dinero a paraísos fiscales aumentaron un 34% en los últimos años. En 2016, último año con datos de esa comisión, hubo más de 414.000 transferencias superiores a 30.000 euros de España a paraísos fiscales. Ésas operaciones con esas cantidades son comunicadas de modo automático por bancos, notarios, abogados, registradores de la propiedad, asesores fiscales y promotores inmobiliarios, entre otros. Qué ocurre con ese dinero en el paraíso fiscal se desconoce por la opacidad propia de los paraísos.

Partiendo de datos oficiales, se deduce que ese dinero enviado desde España a unos treinta paraísos fiscales es superior a los 12.500 millones de euros. Mucho dinero. Y, si los paraísos fiscales se caracterizan por esconder patrimonios, depósitos, cuentas corrientes y movimientos financieros, asegurando el anonimato de sus titulares, ¿qué buscan quienes envían miles de millones a paraísos fiscales? Por supuesto, pagar menos impuestos o no pagarlos.

Según Gestha, sindicato de Técnicos de Hacienda, de todo el fraude fiscal en España, más del 70% lo perpetran grandes empresas y grandes fortunas. Y, cuando se reduce la recaudación por fraude fiscal, cuando los estados ven como sus ingresos por impuestos se reducen, cargan la mano en impuestos al consumo (IVA por ejemplo), que encarecen precios, y se apoyan más en los impuestos sobre la renta de los asalariados.

De la evasión de impuestos al terrorismo

Es una ecuación diáfana. Menos impuestos, menor recaudación, recurrir a préstamos y déficit  público. Y como la Unión Europea pierde el tino ante el déficit, entonces se reduce el gasto, lo que significa recortes sociales y de satisfacción de derechos que aumentan la desigualdad y el consiguiente riesgo de exclusión social.

El resultado final del papel de los indeseables paraísos fiscales afecta a la gente común, que no solo es la que paga impuestos (IVA, IRPF), que  no paga la minoría rica sino que paga también con la pérdida de derechos por los recortes en sanidad, educación y protección  social entre otros servicios públicos.

Además, los paraísos fiscales son ideales para esconder comisiones ilegales de políticos corruptos y empresarios corruptores. Por activa o por pasiva, los paraísos fiscales hacen posible el impune pago de comisiones por adjudicación de obra pública y otros beneficios ilícitos de empresas y partidos gobernantes. La corrupción sería menos factible de no haber paraísos fiscales. Pero están ahí y alimentan un mundo de corrupción que, según la Comisión del Mercado de Valores y la Competencia, supone la pérdida anual de 90.000 millones de euros.

Y, ya puestos, recordemos que los paraísos fiscales o guaridas financieras (como gusten) esconden otras actividades ilícitas. Narcotráfico, tráfico de armas, trata de seres humanos, delincuencia organizada y todo tipo de actividades delictivas, encuentran en los paraísos fiscales lugares seguros para su dinero. Incluso las organizaciones terroristas mueven su dinero con tranquilidad gracias a los paraísos fiscales.

Por todo eso cabe insistir en que es muy adecuado tachar de criminales a los paraísos fiscales o guaridas financieras.

Publicado en nuevatribuna.es

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