ATTAC España https://www.attac.es Justicia económica global Wed, 16 Aug 2017 05:00:42 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.7.1 Un bufón comanda el imperio https://www.attac.es/2017/08/16/un-bufon-comanda-el-imperio/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=un-bufon-comanda-el-imperio https://www.attac.es/2017/08/16/un-bufon-comanda-el-imperio/#comments Wed, 16 Aug 2017 05:00:42 +0000 https://www.attac.es/?p=47522 Emir Sader – Página 12

Estados Unidos siempre tuvo el temor de no lograr mantener dos guerras a la vez. Con el entusiasmo del consenso logrado para invadir y destruir a Afganistán –chivo expiatorio de los atentados a las Torres Gemelas, para librar de responsabilidades a Arabia Saudita, su aliado carnal–, el gobierno norteamericano se lanzó, en ese momento sólo con el apoyo de Gran Bretaña, a invadir y a destruir el país de la civilización más antigua del mundo: Irak. Década y media después, todavía está por allá. No ha logrado salir de ninguno de los dos países, a pesar de haberlos destruido.

Ahora, con el intervalo de pocos días, Donald Trump, que dirige el imperio por Twitter, dio dos declaraciones bomba, bien a su estilo. Dijo que Corea del Norte será víctima del ataque más fenomenal que el mundo haya conocido y, no contento con ello, que evalúa la posibilidad de una solución militar con Venezuela.

La agencia Reuters dijo que hay una vía de comunicación directa y secreta entre Corea del Norte y EEUU., una especie de teléfono rojo o amarillo. The New York Times delineó las razones por las cuales Washington no se metería con Caracas: pérdida de ganancias de empresas norteamericanas del petróleo, costo caro de importar crudo de otros países más lejos, además de las reacciones, que suscitarían más apoyo al gobierno venezolano.

Pero Trump ya ha jugado con apretar el botón de guerra, bombardeando Siria y Afganistán, le gustó y tuvo apoyos dentro y fuera de EE.UU., después de realizar una operación en los medios sobre las crueldades que el gobierno de Assad habría cometido y que llevaron a Trump casi a las lágrimas. No fue necesario nada de ello para que tirara la bomba más potente ya disparada hasta hoy en contra de un país, en Afganistán.

Racionalmente nadie tomaría en serio a EE.UU., metido todavía en Afganistán y en Irak, además de Siria, lanzado a destruir Corea del Norte e invadiendo a Venezuela, a la vez. Pero el hecho de ser el presidente con menor apoyo en los primeros seis meses de gobierno, puede incitar a Trump a montar operaciones mediáticas –como la que él hizo sobre Siria, buscando conmover con la exhibición de escenas de crueldad atribuidas al gobierno de Assad– para justificar alguna operación que, él cree, pueda aumentar su apoyo interno y mostrar al mundo que él todavía está en el comando del mundo.

Después de tantas barbaridades que Trump ha hecho y ha dicho, ya hay gente que no duda que pueda meterse en alguna nueva aventura nuclear en contra de Corea del Norte. Y que pueda querer “dar una lección” a Venezuela, valiéndose del clima favorable en el continente, antes que pueda cambiar, por ejemplo, con un eventual retorno de un gobierno hostil en Brasil.

Lo cierto es que un bufón comanda el imperio y tiene el botón nuclear al alcance de su dedo y de su Twitter. Esa es la contribución de EE.UU. hoy al restablecimiento de la paz mundial. Solución que ya no resultó en Siria y tampoco ha logrado ser puesta en práctica en contra de Irán. Rusia salió fortalecida, como la gran adversaria del llamado Estado Islámico, y promotora de soluciones que superen la crisis de Siria. Todo ha resultado mal para EE.UU. allá. Además de la incomodidad y el desgaste de las relaciones estrechas con Arabia Saudita, por ser el país promotor de apoyo al Estado Islámico, el agente más importante del terrorismo en Medio Oriente y en otros lugares del mundo.

Las amenazas de la derecha de que Venezuela está en todos los países, como lo hace Macri frente a los reveses electorales, no tiene asidero en la realidad. Pero una locura de Trump en contra de Venezuela va a tener consecuencias, que se desparraman por todo el continente. Hasta la misma OEA se vio obligada a condenar las declaraciones de Trump, lo mismo hizo el ex presidente mexicano Vicente Fox.

Una locura de Trump en contra de Corea del Norte no podría sino tener efectos graves, con respuestas hacia Corea del Sur, además de que lo que quede de los países se volverá ingobernable. En Venezuela promovería un nuevo aislamiento grave de Washington en América latina. Y tampoco es seguro que los norteamericanos apoyen locuras de ese tipo, después de los fracasos y los desgastes en Afganistán, Irak y Siria.

Pero es bueno saber que un bufón comanda el imperio y todo lo malo que puede ocurrir a partir de esa situación. Incluso la crisis final de la hegemonía imperial norteamericana en el mundo.

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Trump: amenazas inaceptables https://www.attac.es/2017/08/15/trump-amenazas-inaceptables/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=trump-amenazas-inaceptables https://www.attac.es/2017/08/15/trump-amenazas-inaceptables/#comments Tue, 15 Aug 2017 05:00:34 +0000 https://www.attac.es/?p=47520 Editorial de La Jornada ( México )

Con la frivolidad y la carencia de cualquier noción diplomática que le son características, Donald Trump interrumpió brevemente sus vacaciones de verano para amenazar de nueva cuenta a Venezuela con la posibilidad de tomar acciones militares contra el gobierno de Nicolás Maduro. Desde su campo de golf de Nueva Jersey, el magnate afirmó que tiene muchas opciones para Venezuela y que su país tiene tropas en todo el mundo, en lugares que están muy muy lejos. Venezuela no está muy lejos.

Los amagos del mandatario republicano significan una rápida escalada de las agresiones contra la nación sudamericana, ya exacerbadas por una serie de sanciones políticas y económicas impuestas de manera unilateral por Estados Unidos después de que el Estado bolivariano culminara con éxito la instalación de su Asamblea Constituyente.

Ante el cinismo de las amenazas y la manifiesta voluntad de violentar la legalidad internacional para imponer un régimen a modo en uno de los últimos bastiones de la ola soberanista que durante la década pasada puso freno a los designios de Washington en la región, resulta insostenible la especie de que está en juego una preocupación por la crisis que atraviesa la población venezolana y, en cambio, queda al descubierto la pretensión de apoderarse de los ingentes recursos naturales de la nación sudamericana –que, no debe olvidarse, está asentada sobre las mayores reservas de petróleo del mundo.

Por otra parte, no puede perderse de vista que la bravata del ex presentador de televisión se produce en medio del cerco judicial en que se encuentra su administración debido a los cada vez más inocultables acercamientos entre sus colaboradores más cercanos –incluidos su yerno y su hijo mayor– con agentes rusos que buscaban influir en las elecciones de noviembre pasado que llevaron a Trump a la Casa Blanca. No puede pasarse por alto que los desplantes contra otros países han sido una táctica recurrente del mandatario para distraer a la opinión pública local de las investigaciones paralelas que el Departamento de Justicia y ambas cámaras del Congreso conducen por la posible colusión para alterar el curso de los comicios, así como por los intentos del gobierno para obstruir las propias pesquisas.

Pero se trate de un auténtico aviso de intervención por parte de Trump o de la enésima bravuconada para liberar las presiones que asfixian a su mandato, lo cierto es que debe ponerse fin a la normalización de las amenazas de Estados Unidos y sus aliados contra naciones soberanas y a la inaceptable tesis de que los cambios de gobierno pueden imponerse desde el exterior. El respeto a la autodeterminación del pueblo venezolano es el punto de partida irrenunciable a cualquier salida a la crisis económica y política que enfrenta el país petrolero.

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Contra la dominación https://www.attac.es/2017/08/14/contra-la-dominacion/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=contra-la-dominacion https://www.attac.es/2017/08/14/contra-la-dominacion/#comments Mon, 14 Aug 2017 05:00:51 +0000 https://www.attac.es/?p=47515 Boaventura de Sousa Santos – Público.es

La dominación social, política y cultural siempre es el resultado de una distribución desigual del poder en cuyos términos quien no tiene poder o tiene menos poder ve sus expectativas de vida limitadas o destruidas por quien tiene más poder. Esta limitación o destrucción se manifiesta de diferentes maneras: desde la discriminación hasta la exclusión, desde la marginación hasta la liquidación física, psíquica o cultural, desde la demonización hasta la invisibilización. Todas estas formas pueden reducirse a una sola: la opresión. Cuanto más desigual es la distribución del poder, mayor es la opresión. Las sociedades con formas duraderas de poder desigual son sociedades divididas entre opresores y oprimidos. La contradicción entre estas dos categorías no es lógica, sino más bien dialéctica, ya que ambas forman parte de la misma unidad contradictoria.

Los factores que están en la base de la dominación varían de época a época. En la época moderna, digamos, desde el siglo XVI, los tres factores principales han sido: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado. El primero es originario de la modernidad occidental, mientras que los otros dos existían antes pero fueron reconfigurados por el capitalismo. La dominación capitalista se basa en la explotación del trabajo asalariado por medio de relaciones entre seres humanos formalmente iguales. La dominación colonial se basa en la relación jerárquica entre grupos humanos por una razón supuestamente natural, ya sea la raza, la casta, la religión o la etnia. La dominación patriarcal implica otro tipo de relación de poder pero igualmente basada en la inferioridad natural de un sexo o de una orientación sexual.

Las relaciones entre los tres modos de dominación han variado a lo largo del tiempo y del espacio, pero el hecho de que la dominación moderna se asiente en los tres es una constante. Al contrario de lo que vulgarmente se piensa, la independencia política de las antiguas colonias europeas no significó el fin del colonialismo, significó la sustitución de un tipo de colonialismo (el colonialismo de ocupación territorial efectiva por una potencia extranjera) por otros tipos (colonialismo interno, neocolonialismo, imperialismo, racismo, xenofobia, etc.).

Vivimos en sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales. Para tener éxito, la resistencia contra la dominación moderna tiene que basarse en luchas simultáneamente anticapitalistas, anticoloniales y antipatriarcales. Todas las luchas tienen que tener como objetivo los tres factores de dominación, y no solo uno, aunque las coyunturas puedan aconsejar que incidan más en un factor que en otro.

El siglo XX fue de los siglos más violentos de la historia, pero también se caracterizó por muchas conquistas positivas: desde los derechos sociales y económicos de los trabajadores hasta la liberación e independencia de las colonias, desde los movimientos de los derechos colectivos de las poblaciones afrodescendientes en las Américas y de los pueblos indígenas hasta las luchas de las mujeres contra la discriminación sexual. Sin embargo, a pesar de los éxitos, los resultados no son brillantes. En las primeras décadas del siglo XXI atravesamos incluso un período de reflujo generalizado de muchas de las conquistas de esas luchas. El capitalismo concentra la riqueza más que nunca y agrava la desigualdad entre países y dentro de ellos; el racismo, el neocolonialismo y las guerras imperiales asumen formas particularmente excluyentes y violentas; el sexismo, a pesar de todos los éxitos de los movimientos feministas, sigue ejerciendo violencia contra las mujeres con una persistencia inquebrantable.

Un diagnóstico correcto es condición necesaria para salir de esta aparente estasis histórica. Sugiero varios componentes principales del diagnóstico. El primero reside en que, mientras que la dominación moderna articula siempre capitalismo con colonialismo y patriarcado, las organizaciones y movimientos que vienen luchando contra ella siempre han estado divididas, cada una privilegiando uno de los modos de dominación y descuidando, o incluso ignorando, el resto, y cada una defendiendo que su lucha y su forma de lucha es más importante. No sorprende, así, que muchos partidos socialistas y comunistas, que lucharon (cuando lucharon) contra la dominación capitalista, hayan sido durante mucho tiempo colonialistas, racistas y sexistas. Del mismo modo, no sorprende que movimientos nacionalistas, anticoloniales y antirracistas hayan sido capitalistas, procapitalistas y sexistas, y que movimientos feministas hayan sido conniventes con el racismo, el colonialismo y el capitalismo. De este hecho histórico resulta claro que los avances serán escasos si la dominación continúa unida y la oposición desunida.

El segundo componente tiene que ver con el modo en que se organizaron las resistencias anticapitalistas, anticolonialistas y antipatriarcales. Trabajadores, campesinos, mujeres, personas esclavizadas, pueblos colonizados, pueblos indígenas, pueblos afrodescendientes, poblaciones discriminadas por la discapacidad o por la condición u orientación sexual recurrieron a muchas formas de lucha, unas violentas, otras pacíficas, unas institucionales, otras extrainstitucionales. A lo largo del siglo pasado, esas múltiples formas se fueron condensando en partidos políticos, movimientos de liberación y movimientos sociales, y, salvo algunas excepciones, fueron dando preferencia a la lucha institucional y no violenta. El régimen político que se impuso como la mejor respuesta a estas opciones fue la democracia de origen liberal, la democracia actualmente existente. Ocurre que la potencialidad de este tipo de democracia para responder a las aspiraciones de las poblaciones oprimidas siempre fue muy limitada y las limitaciones se fueron agravando en tiempos más recientes. El modelo que más desarrolló esa potencialidad fue la socialdemocracia europea, y su mejor momento (conseguido, en buena medida, a costa del colonialismo y el neocolonialismo, o sea, de las relaciones económicas desiguales con las colonias y las excolonias), está hoy bajo ataque, no solo en Europa, sino también en todos los países que buscaron imitar su espíritu moderadamente redistributivo para reducir las enormes desigualdades sociales (Argentina, Brasil, Venezuela).

En todas partes, la democracia de baja intensidad está siendo cercada por fuerzas antidemocráticas y, en algunos países, va transitando hacia dictaduras atípicas, muchas veces basadas en la destrucción de la separación de poderes (desde Brasil a Polonia y Turquía) o en la manipulación de los sistemas mayoritarios (fraude electoral sistemático, como en México, sistemas electorales que no garantizan la victoria del candidato más votado, como Hillary Clinton en Estados Unidos). Sabíamos que la democracia se defiende mal de los antidemócratas pues, de otro modo, Hitler no habría ascendido al poder por vía de las elecciones. Y nótese que, si bien de modo fraudulento, su partido ostentaba la palabra “socialismo” en su nombre. Hoy, la democracia está siendo secuestrada por fuerzas económicas poderosas (bancos centrales, Fondo Monetario Internacional, agencias de calificación de crédito) no sujetas a ninguna deliberación democrática. Y las imposiciones pueden ser legales (¿y legítimas?): intereses de deuda pública, imposición de tratados de libre comercio, políticas de austeridad, rules of engagement de las multinacionales, control corporativo de los grandes medios de comunicación; e ilegales: corrupción, tráfico de influencias, abuso de poder, infiltración en las organizaciones democráticas, incitación a la violencia.

La democracia es hoy servidora de los intereses imperiales, cuando no directamente uno de sus instrumentos. Para imponerla se destruyen países enteros, sean ellos Irak, Libia, Siria o Yemen. Está bien documentada la intervención imperialista para desestabilizar procesos democráticos dotados de algún ánimo redistributivo y animados por algún posicionamiento nacionalista para protegerse del mercado internacional depredador de recursos estratégicos, sean ellos petróleo, minerales o, de modo creciente, tierra o agua. Esta desestabilización se nutre siempre de los errores, a veces graves, de los gobiernos nacionales (algunos considerados progresistas) y cuenta con la activa complicidad de las oligarquías que dominaron estos países. La descaracterización de la democracia es tal que ya se habla hoy de posdemocracia, un nuevo régimen político basado en la conversión de los conflictos políticos en conflictos mediáticos minuciosamente gestionados por técnicos de publicidad y comunicación, y últimamente apoyados por la posverdad mediática de las  fake news.

El tercer componente del diagnóstico tiene que ver precisamente con los errores de los gobiernos nacionales. ¿Por qué se equivocan con tanta frecuencia, sobre todo cuando son considerados gobiernos progresistas? Son muchos los factores: no hay alternativas anticapitalistas creíbles y las conquistas contra el colonialismo, el racismo o el sexismo parecen depender de que no interfieran con la dominación capitalista; una vez obtenido el poder de gobierno, las fuerzas progresistas se comportan como si tuviesen, además de aquel, el poder económico, social y cultural que se reproduce en la sociedad en general, y con eso deja de reconocerse la gravedad o incluso la existencia de antagonismo de clases, razas y sexos; las luchas contra el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado son siempre concebidas como si se buscara eliminar los “excesos” de estos modos de dominación, y no su fuente. De tal “autocontención”, voluntaria o impuesta, devienen dos consecuencias fatales.

La primera es tolerar o incluso promover un sistema de educación que fomenta los valores y las subjetividades que sustentan el capitalismo y las relaciones coloniales, racistas y sexistas. La segunda es negarse a imaginar (o ignorar cuando ocurren) formas alternativas de organizar la economía, concebir la democracia, organizar el Estado, practicar la dignidad humana, dignificar la naturaleza, promover formas de sentir y de ser solidarias, sustituir cantidades y gustos infinitos por la proporcionalidad, dejar de lado euforias desarrollistas en beneficio de límites justos y fruiciones comedidas, promover la diferencia y la diversidad con la misma intensidad con la que se promueve la horizontalidad. Al presentarse como fatales, estas dos consecuencias son inhumanas. Por la simple razón de que ser humano es no ser plenamente humano. Es no tener que ser para siempre lo que se es en un determinado contexto, tiempo o lugar.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez 

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La prohibición total de las armas nucleares https://www.attac.es/2017/08/13/la-prohibicion-total-de-las-armas-nucleares/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-prohibicion-total-de-las-armas-nucleares https://www.attac.es/2017/08/13/la-prohibicion-total-de-las-armas-nucleares/#comments Sun, 13 Aug 2017 05:00:27 +0000 https://www.attac.es/?p=47512 Alberto Piris – Comité de Apoyo de ATTAC España

En la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado día 7 de julio, 122 países votaron a favor y adoptaron un Tratado de Prohibición de armas nucleares. En el acto de clausura de la sesión, una superviviente japonesa de la bomba atómica que en 1945 se abatió sobre Hiroshima declaró emocionadamente: “Esto es el principio del fin de las armas nucleares”.

No parece fácil que vaya a acertar en su predicción ni que llegue a ver el verdadero “fin del fin” de dichas armas. Para alcanzar el acuerdo que ha conducido a la elaboración del citado tratado hubo que celebrar tres conferencias internacionales sobre los efectos catastróficos de esas armas, preparar una “súplica humanitaria” suscrita por más de cien países y crear un grupo de trabajo en la ONU que iniciara el proceso. Ahora, para que el tratado aprobado entre en vigor y tenga fuerza internacional, deberá ser ratificado por 50 países.

Los escollos que tendrá que sortear este tratado, que una aplastante mayoría de la población mundial suscribiría en el acto, porque aspira a un mundo libre de armas nucleares, son enormes y parece muy difícil soslayarlos.

En la sesión que lo aprobó, solo intervino un socio de la Alianza Atlántica, Holanda, y lo hizo para votar en contra. Los otros lo boicotearon. La representante holandesa dijo que, aunque su delegación valoraba el “momento favorable para el desarme”, el tratado era “incompatible con el compromiso con la OTAN”. Holanda participó en la Asamblea porque el Parlamento así lo aprobó tras discutirlo, para tener en cuenta el sentir de gran parte de la población. En otros países miembros de la OTAN, como España, todo eso pasó bastante desapercibido y la “lealtad otánica” se impuso sobre cualquier escrúpulo democrático.

Es natural que la OTAN se opongo al tratado, porque éste incluye la prohibición de “desarrollar, producir, probar, utilizar o amenazar” con el uso de armas nucleares. Si como parte de la estrategia militar de la OTAN fuera preciso recurrir a ellas para defender a los socios no nucleares, los demás países firmantes del tratado -y la misma ONU- se verían obligados a considerar el hecho como una grave violación de la legalidad internacional. El tratado también prohíbe a los miembros no nucleares de la OTAN “estacionar, instalar o desplegar cualquier arma nuclear” dentro del territorio. Por tanto, mientras las armas nucleares sean básicas en la estrategia defensiva de la OTAN, ningún miembro de ésta podrá firmarlo.

La conflictiva naturaleza del Tratado de Prohibición se refleja en los votos de los países escandinavos, tan inclinados al desarme y atentos a las cuestiones humanitarias. Suecia participó en la elaboración del tratado y votó a favor; Noruega, Islandia y Dinamarca, miembros de la OTAN, se opusieron: incluso el representante danés ante la ONU participó, codo a codo con el estadounidense, en una protesta organizada ante el salón donde se negociaba el tratado.

Sea como sea, esta cuestión ya no podrá ser ignorada por los miembros de la OTAN. Las relaciones entre sus Gobiernos y sus pueblos, y entre los países firmantes del tratado y los que lo rechazan, se van a convertir en un problema importante que ningún Estado podrá soslayar. Aunque el viejo Tratado de No Proliferación Nuclear, aceptado por la inmensa mayoría de los Estados, tiene también como meta final el desarme nuclear, su tortuoso y lento avance no satisface a la opinión mundial, que apenas ve progresos dignos de mención por ese camino. De ahí que el Tratado de Prohibición haya retumbado como un aldabonazo en la conciencia universal de rechazo a las armas nucleares.

Los países no firmantes del Tratado de Prohibición se verán forzados a adoptar medidas que, al menos, satisfagan a la opinión pública en el sentido de avanzar, todo lo que esté a su alcance, por el camino del desarme nuclear. Y la OTAN tendrá que multiplicar los esfuerzos para hacer creíble su voluntad de resolver el dilema entre la seguridad de sus socios y el abandono del arma nuclear, que pide gran parte de la humanidad y que, por vez primera, pasa a formar parte de la legislación internacional.

Ya no basta con refugiarse en las imprecisiones del Tratado de No Proliferación, defendido hasta hoy con el argumento de que era “el único tratado que aspira al desarme nuclear”. Ya hoy otro, más directo y contundente, que a la larga acabará deslegitimando el uso de esas armas y que pone en manos de la sociedad civil un importante instrumento que permite soñar con el desarme nuclear total, aunque a él se opongan denodadamente los países dotados de armas nucleares y decididos a usarlas y los miembros de las alianzas donde el arma nuclear es solo un arma más.

Ya no será posible ignorar la existencia y la fuerza moral del nuevo Tratado de Prohibición de armas nucleares cuando entre en vigor. Habrá de pasar por muchas vicisitudes, sortear guerras y serios enfrentamientos, pero a la larga surtirá el efecto previsto, porque enlaza estrechamente un sentimiento mayoritario de la humanidad con la legislación internacional que ha de sostenerlo.

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La hipocresía del establishment político-mediático español que se define como profamiliar https://www.attac.es/2017/08/12/la-hipocresia-del-establishment-politico-mediatico-espanol-que-se-define-como-profamiliar/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-hipocresia-del-establishment-politico-mediatico-espanol-que-se-define-como-profamiliar https://www.attac.es/2017/08/12/la-hipocresia-del-establishment-politico-mediatico-espanol-que-se-define-como-profamiliar/#comments Sat, 12 Aug 2017 05:00:27 +0000 https://www.attac.es/?p=47502 Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

La cultura conservadora que continúa muy extendida a lo largo del territorio español sostiene toda una serie de posiciones que quedan fácilmente cuestionadas y negadas cuando miramos la evidencia existente en este continente: Europa. Por ejemplo, es ampliamente creído en círculos conservadores que es bueno que la mujer se centre en cuidar de la familia, manteniéndose en casa, atendiendo a los infantes, adolescentes y ancianos, sacrificando su carrera profesional a fin de garantizar la felicidad familiar. Este discurso considera que la característica de la cultura y de la sociedad española es la centralidad de la familia, considerada como el pilar de la sociedad, situación que, supuestamente, es envidiada por la mayoría de países a nivel mundial. Ni que decir tiene que por familia se entiende la familia tradicional. Esta es la visión conservadora de la situación actual.

Los testarudos datos, sin embargo, muestran que España es uno de los países en la Unión Europea donde las familias (desde las tradicionales hasta los nuevos tipos de familia) están más olvidadas y desatendidas. En un estudio reciente, que tiene gran interés (y que, como siempre, es desconocido o ignorado por los grandes medios de información españoles), publicado y resumido por sus autoras Maria Alessandra Antonelli y Valeria de Bonis en la revista Social Europe (“How Do European Welfare States Perform?”, 19.07.17) las autoras muestran cómo son precisamente los países mediterráneos (España, Portugal, Italia y Grecia) y los países del este de Europa que tienen más en olvido a sus familias, con un muy limitado desarrollo de las intervenciones del Estado (sean éstas centrales, regionales o municipales) en atención a las familias. En todos ellos el porcentaje de mujeres integradas en el mercado de trabajo es bajo, y en todos ellos (y parece sorprendente a primera vista) la tasa de fertilidad (el número de niños y niñas por mujer fértil) es baja. En estos países las medidas públicas para ayudar a que la mujer compatibilice sus responsabilidades familiares con sus proyectos personales son muy limitadas. Las escuelas de infancia abiertas y disponibles casi todo el día (accesibles como derecho social) y los servicios domiciliarios para ayudar a las familias a cuidar de personas con dependencia (entre otras medidas públicas) son muy limitados. Es también en estos países donde el hombre participa menos en sus responsabilidades familiares.

Es en los países nórdicos en Europa, por el contrario, donde tales servicios están más desarrollados, donde el porcentaje de mujeres en el mercado de trabajo es mayor, donde la fertilidad es mayor, y donde los hombres participan más en las tareas familiares.

El cuidado de los dos polos etarios, infantes y ancianos

Esta atención diferencial a las familias aparece también no solo en los servicios educativos (escuelas de infancia para niños y niñas) y domiciliarios (predominantemente para ancianos y personas dependientes), sino también en las transferencias públicas, como en las ayudas familiares y en las pensiones. En los países mediterráneos, donde las familias supuestamente representan el eje central de la sociedad, tales transferencias son bajas, de las más bajas de la Unión Europea. De especial interés es la baja cantidad de las pensiones en comparación con las pensiones de los países nórdicos y céntricos de Europa, dato que sorprenderá al lector, que habrá leído extensamente que las pensiones en España son muy elevadas por la tasa de reemplazo del salario que tienen dichas pensiones, que es muy elevado, ignorando en este argumento que el porcentaje de reemplazo del salario es alto, pero los salarios son muy bajos, con lo cual la cantidad recibida es muy baja. En 2016 la mitad del total de pensionistas estaban recibiendo pensiones que los mantenían por debajo del umbral de la pobreza, mientras que las pensiones no contributivas eran incluso más bajas (369 euros al mes, mucho más bajas que las contributivas). No así en los países nórdicos donde las transferencias públicas y las pensiones son más elevadas que en el sur de Europa.

¿A qué se debe este diferencial entre norte y sur de Europa?

La respuesta a esta buena pregunta es fácil de ver, aunque raramente la verá en los medios. Y tiene que ver con dos variables. Una es el poder de clase y la otra es el poder de género. Se preguntará el lector qué es el poder de clase. Tal poder es el poder que tienen las clases pudientes del país (que pagan muy pocos impuestos y odian que se apliquen políticas redistributivas y políticas fiscales progresistas que aumenten su contribución a las arcas del Estado). Como consecuencia de la pobreza del Estado (que tiene unos ingresos menores a los que España debería tener por su nivel de desarrollo económico), el gasto público, incluyendo el gasto público social, es muy bajo. De nuevo, los países mediterráneos (que han sido gobernados por dictaduras de ultraderecha durante muchas décadas, y más tarde, en el periodo postdictatorial, por partidos de tradición conservadora y neoliberal, y también por partidos socio-liberales que, aun cuando expandieron el gasto público social, no corrigieron el déficit de este gasto) tienen un gasto que continúa siendo muy bajo. El más bajo de la UE, después de los países del este de Europa.

En tales países las clases populares tienen poco poder. Sus izquierdas, próximas al mundo del trabajo, han estado divididas y han gobernado poco tiempo (esto es, por cierto, también la causa del gran retraso social en Catalunya, realidad ocultada por aquellos que intentan explicar tal subdesarrollo social por su pertenencia a España). En los países del norte, por el contrario, han gobernado durante la mayor parte del periodo posterior a la II Guerra Mundial partidos que han sido instrumentos del mundo del trabajo.

Además de poder de clase, hay que entender el poder de género como causa del subdesarrollo social de España (incluyendo Catalunya)

Pero dentro del Estado del Bienestar, los servicios menos financiados en España son los servicios y transferencias del Estado a las familias, y ello es debido predominantemente a la debilidad de la mujer en España. En este país, familia quiere decir mujer. Esta es la raíz del escaso desarrollo de los servicios de la llamada economía de los cuidados.

Y es este escaso desarrollo lo que explica también el escaso desarrollo de la economía española. Sé que esta afirmación creará un revuelo en este país. Pero los datos son muy claros. En España hay un enorme déficit de puestos de trabajo en este sector tan importante de la economía. Si España tuviera en lugar de un adulto de cada diez trabajando en los servicios del Estado del Bienestar (como servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sanitarios, prevención de la exclusión social y de la pobreza, integración de los inmigrantes, educación y formación profesional, formación de educación continuada, entre otras), uno de cada cinco como en Suecia, en España se crearían unos 3,5 millones de puestos de trabajo, eliminando gran parte del desempleo.

Ahora bien, la estructura del poder político y mediático en España está conformada por hombres de clase alta y media-alta que creen que es más importante construir AVEs que escuelas de infancia. Lo sé por experiencia, porque cuando yo he tenido la oportunidad de hablar con ministros de Economía y Hacienda españoles y consellers de Economía de Catalunya y aconsejarles que inviertan mucho más en lo que se llama el Cuarto Pilar del Bienestar que en el AVE, me miran como si no pudieran creer lo que les estoy sugiriendo (ver “El cuarto pilar del Estado del Bienestar”, Público, 15.10.09). Se requiere una revolución cultural en este país para que se perciba la economía de cuidados, o lo que las feministas llaman, con acierto, la economía reproductiva, como una actividad central del país, tanto por razones sociales como económicas. El conservadurismo que domina la derecha y amplios sectores de las izquierdas están obstaculizando que se resuelva uno de los mayores problemas que existen hoy en España, incluyendo Catalunya, que es su crisis social. Así de claro.

Publicado en Nueva Tribuna
vnavarro.org

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Los antisistema llegarán a ser mayoría https://www.attac.es/2017/08/11/los-antisistema-llegaran-a-ser-mayoria/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=los-antisistema-llegaran-a-ser-mayoria https://www.attac.es/2017/08/11/los-antisistema-llegaran-a-ser-mayoria/#comments Fri, 11 Aug 2017 05:00:08 +0000 https://www.attac.es/?p=47481 Alejandro Inurrieta - vozpópuli

Probablemente hayamos entrado en la fase más desigual que recordemos, siempre en términos relativos, pero lo más dramático es que la sociedad ya no tiene herramientas para luchar contra ello.

Los antisistema llegarán a ser mayoría.

Los antisistema llegarán a ser mayoría. Harri Kuokkanen

 

Los principales ejes económicos del sistema capitalista actual están cada vez más preocupados por el devenir social, a pesar de que las cifras macroeconómicas en las principales economías les sonrían. Sin embargo, el eslabón que se comunica con el activo más miedoso, el dinero, es decir, la banca, ya ha empezado a dibujar un panorama oscuro fruto del fracaso de la inserción de gran parte de la población expulsada tras la última debacle del sistema a partir de 2008. El Credit Suisse ha bautizado el estado de ánimo actual como el de las Sociedades Enfadadas, lo que indica que las señales de alarma ya se han encendido, sin que los gestores públicos y privados que manejan el cuadro de mandos mundial sepan las consecuencias que puede tener si este aparente enfado culminase con algo peor.

La gran banca ya ha avistado el problema social: Economías Enfadadas

Las condiciones objetivas para una revuelta social están dadas, aunque algunos mecanismos internos de solidaridad intergeneracional están retrasando el estallido. El intento por convencer a gran parte de la población que ya hemos salido de la crisis y que el crecimiento ha llegado para quedarse no ha cuajado, máxime si gran parte de esta población apenas ha visto mejorada su situación. El ejemplo español es palmario.

La propaganda de la salida de la crisis no ha calado, a pesar del descenso en la tasa de ahorro precaución.

España se vende en los foros internacionales como el gran milagro, tras encadenar 15 trimestres consecutivos de supuesto crecimiento del PIB, muchos sabemos el déficit estadístico que nadie quiere revertir, pero nunca enseñan la diapositiva en la que se muestran las miserias de los afectados por la gran recesión que nos asola. Pensionistas que ya no verán mejorar su poder adquisitivo de forma estructural, jóvenes que se mantendrán en el mercado laboral a base de contratos basura y con sueldos miserables, incapacidad de poder emanciparse, salvo compartiendo una habitación, mayores de 45 años que nunca más volverán a trabajar, en suma, toda una generación que, por primera vez en la reciente historia, vivirán mucho peor que sus padres. Cada vez hay más hogares que saben y sufren que el crecimiento ya no es sinónimo de prosperidad.

El supuesto milagro español esconde las miserias de pensionistas, jóvenes, mujeres y mayores de 45 años que se han quedado fuera

Los más audaces siguen apostando que esta situación es la lógica tras el enorme socavón que supuso la crisis de 2008 y que el mecanismo autorregulador del sistema equilibrará la situación, transfiriendo parte del excedente empresarial a los asalariados, casi por arte de magia.

Los incautos también celebran como algo muy positivo que la tasa de ahorro sobre renta disponible haya marcado un mínimo desde 2009, el 7%, lo que demostraría que las clases medias y bajas se habrían quitado el corsé del ahorro precaución, porque ahora ya les sonríe otra vez la tarjeta de crédito y el crédito al consumo. Eso sí, en un país donde el 60% de la población no puede ahorrar y cuyas familias se han desapalancado casi 20 p.p de PIB desde 2009.

La caída del ahorro precaución no puede ser la excusa para justificar el fin de la recesión

Los portales inmobiliarios han fechado el fin de la crisis inmobiliaria y la vuelta a la compra de viviendas, aunque la estrella ahora sea el alquiler, y dentro de éste, el compartido por obligación, que es lo que ahora ha bautizado el grupo Prisa como el boom de la economía colaborativa dentro del auge del emprendimiento. Las nuevas generaciones saben que trabajarán a tiempo parcial por imposición y consumirán todo compartido, también por imperativo de la nueva economía, mal llamada colaborativa.

El primer efecto de esta nueva realidad social es que, tras abominar de la compra de una vivienda, y para parecernos al resto de Europa, los españoles se lanzaron a alquilar viviendas, pero la pericia de los propietarios ha logrado que los precios crezcan de forma exponencial, y que zulos sin ascensor de 35 metros cuadrados se alquilen por más de 1.000€/mes en grandes ciudades como Madrid y Barcelona.

Por supuesto, los puristas del sistema argumentan que esto es solo un problema de oferta y demanda y que si se alquilan a ese precio es que hay renta suficiente, y que es una señal de la salida de la crisis. Este es el precio de no tener una política social de vivienda que incluya control de rentas, como en Alemania o Francia.

La burbuja del alquiler está generando exclusión social y la proliferación de alquileres compartidos y caros

Pero en todo este proceso de autobombo hay eslabones que no encajan. ¿Por qué si la renta ya es la misma que antes de 2008, no se ha recuperado todo el empleo y las horas trabajadas? Si en 2011 el sistema de la Seguridad Social estaba en equilibrio, ¿por qué ahora presenta un déficit estructural del 1,5% del PIB?. Si el empleo crece a tasas del 3,5%, ¿por qué los salarios netos de horas trabajadas e inflación caen casi un 6%? La pregunta tal vez más difícil de contestar es s,i tras la euforia desatada por el turismo, ¿cómo es posible que en la hostelería y la agricultura se sigan dando los casos de esclavitud, como el de  las camareras de piso o los temporeros? Y si todo esto es poco, ¿por qué las cifras de pobreza relativa de organismos como Cáritas siguen empeorando?

La gran pregunta surge al calor del crecimiento del empleo y la reducción de salarios netos de inflación y horas de trabajo

Todas estas dudas metafísicas son las que gobiernos y economistas lúcidos, que los hay, deberían ser capaces de contestar a la ciudadanía y así poder revertir el estado de ánimo que muestran las encuestas. Los más militantes aducen que la eclosión del turismo nacional, aunque más de un 60% de la población no puede coger una semana de vacaciones al año, es la mejor señal que la crisis ya ha pasado, y que los ciudadanos ya no tienen miedo a gastar, como lo prueba el barómetro de las cuentas financieras recientemente publicadas.

El gran problema sigue siendo el uso torticero y parcial de las estadísticas. Siempre hay datos o fuentes alternativas que demuestran lo contrario a la situación social actual, fruto de la maraña de series estadísticas, de dudosa calidad y fiabilidad, siendo los salarios y los precios de la vivienda los exponentes más claros. Por ello es tan urgente acometer una profunda remodelación del INE y ponerlo al mismo nivel que los institutos internacionales, como puede ser la BLS americana, cuyas cifras nadie discute. A falta de datos reales, objetivos, y sobre todo recientes y actualizados, la realidad social nos la tiene que contar sus protagonistas, casi de viva voz.

Probablemente hayamos entrado en la fase más desigual que recordemos, siempre en términos relativos, pero lo más dramático es que la sociedad ya no tiene herramientas para luchar contra ello. Las últimas reformas laborales, las de Zapatero y Rajoy, han logrado que la negociación colectiva prácticamente desaparezca de facto, que no de iure, lo que se ha logrado vender como revulsivo para poder crear empleo con bajas tasas de crecimiento. La vieja idea que España no crecía ni exportaba por la rigidez laboral y los elevados costes laborales ya es historia. Ahora nos queremos parecer a Alemania que exporta y apenas consume dentro, casi lo mismo que nosotros.

Sin un cambio drástico en el sistema estadístico, se seguirá engañando con datos contradictorios y no contrastados

Por todo ello, no parece sorprender que surjan movimientos extraparlamentarios que compensen la inacción del ejecutivo y el legislativo. La democracia parlamentaria es útil siempre que esté pegada al terreno y tenga los mecanismos suficientes para revertir externalidades negativas de la avaricia del capital, como es el caso que nos ocupa. Las mayorías silenciosas, porque muy combativas ya no son, pueden irse abriendo camino hasta reventar el maltrecho pacto social que la vieja socialdemocracia firmó a finales de la II Guerra Mundial. No se trata de revanchismo, sino de restablecer la regla de oro que nos ha perseguido desde que tenemos uso de razón: que nuestros hijos vivan mejor que nosotros. Si no es así, veremos a pensionistas trayendo nuestras pizzas de Deliveroo, nuestra habitación en casa paterna y materna alquilada para pagar la dentadura, los temporeros cogiendo lechugas a 2cts/euro y las camareras de piso limpiando nuestras habitaciones de Benidorm a 2euros.  Todo eso será parte del milagro de crecer quince trimestres consecutivos, ahora al 3,5%. Financiamos el crecimiento con desigualdad.

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Venezuela: sumisión, guerra y periodismo de encubrimiento https://www.attac.es/2017/08/10/venezuela-sumision-guerra-y-periodismo-de-encubrimiento/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=venezuela-sumision-guerra-y-periodismo-de-encubrimiento https://www.attac.es/2017/08/10/venezuela-sumision-guerra-y-periodismo-de-encubrimiento/#comments Thu, 10 Aug 2017 05:02:19 +0000 https://www.attac.es/?p=47484 Marcos Roitman Rosenmann – Consejo Científico de ATTAC España

Informar no es tarea fácil. El periodismo de guerra es, tal vez, el más complejo. Inmerso en una batalla sicológica, está destinado a crear una opinión pública sumisa, acorde con los objetivos militares. Hoy, se ha decidido que Venezuela es un objetivo militar estratégico para Occidente. Una guerra entre el bien y el mal. Democracia versus dictadura. En esta guerra todo vale. Hasta el Vaticano se ha decantado. La Iglesia se siente amenazada y decide apoyar a los responsables de la violencia callejera, pero comprometidos con Dios, la familia y la moral católica. El papa Francisco se quita la careta, se decanta por la oposición, que ha quemado, baleado a trabajadores, mujeres y niños. Lo mismo hizo la Iglesia en Chile con el gobierno de Salvador Allende, en 1973. Apoyó el golpe. Luego vendrían las lágrimas y los arrepentimientos. Era tarde. Miles de ciudadanos habían sido detenidos, torturados y asesinados. El argumento es siempre el mismo: la fe está en peligro y la amenaza a los católicos.

El periodismo y los medios de información pertenecientes al establishment de los distintos países del bloque occidental han tomado una decisión: retrotraer a Venezuela a los tiempos del neoliberalismo, la economía de mercado y el pacto interoligárquico. Sin excepción, desde esta trinchera fundamentalista, alteran hechos, crean acontecimientos y fomentan el odio hacia el pueblo venezolano contrario a dichas posiciones y que sólo quiere vivir en paz. La última elección a la Asamblea Nacional Constituyente lo demuestra, pero la declaran ilegal y un fraude de ley. No aportan argumentos, salvo violencia, el sabotaje y la sedición golpista.

Mientras unos ejercen el derecho a voto y reclaman participar, otros queman urnas, ponen barricadas y lanzan cocteles Molotov contras las fuerzas armadas y la policía ¡Vaya dictadura más extraña! La oposición campa a sus anchas, desconoce el Poder Ejecutivo, amenaza a sus adversarios, los quema, impide ejercer derechos, usa la fuerza, manda a sus militantes a destruir edificios públicos, sabotear las elecciones y poner barricadas, vanagloriándose de este comportamiento. El mundo al revés. Tal vez por ese motivo sus representantes son admiradores de Francisco Franco, Augusto Pinochet y se sienten cómodos con el discurso neonazi y fascista. Para los incrédulos, sólo dos frases. Lilian Tintori, abanderada del antichavismo y compañera sentimental de Leopoldo López, declaró: “Los opositores venezolanos es normal que vitoreen a Francisco Franco. Si viviera, nos apoyaría, como Rajoy”. Y el ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, detenido por sedición y llamar al golpe de Estado, dijo sin complejo alguno: “Augusto Pinochet era una demócrata al servicio de su pueblo”.

El control es total. Cuando se declara la guerra contra el gobierno constitucional y legítimo de Venezuela se hostiga y patrocina la estrategia del miedo y el terror. Así, es posible usar adjetivos como “asesino”, “corrupto”, “dictatorial”, para referirse al gobierno. Todo, aderezado con declaraciones tendientes a desacreditar y negar la legitimidad del Estado, con el fin de declarar la “guerra a muerte al chavismo”. Podríamos seguir esta política que encubre o invisibiliza la ideología de los llamados “demócratas venezolanos”. La lista se haría interminable.

Pero sus aliados en el exterior no son mejores. Comparten tales afirmaciones desde el silencio cómplice y se suman a la guerra dando cobijo, financiando, desprestigiando a todo aquel que muestre su discrepancia. La ex diputada de Izquierda Unida Sol Sánchez, actual portavoz de IU en Madrid, ha sido amenazada, y el director de OKdiario.com., Eduardo Inda, tertuliano habitual en programas de radio y televisión, no tiene empacho en permitir artículos en los cuales la llaman defensora de asesinos, tiranos y terroristas. El ejemplo podría hacerlo en primera persona, pero desisto por pudor.

Los principales periódicos del Estado español secundan el golpismo en Venezuela, se unen a la guerra con editoriales incendiarios y mal intencionados. Los enviados especiales, un día sí y otro también, mienten, manipulan y desinforman. Me recuerdan el libro publicado y financiado por los servicios de inteligencia y el Grupo Prisa de los corresponsales de Le Monde y El País Bertrand de la Grange y Maite Rico: Marcos, la genial impostura. Una sarta de mentiras para desacreditar al EZLN. En ese mismo momento dejaron de ser periodistas para ser títeres del poder. Hoy sus homólogos renuncian a la profesión y se trasforman en soldados de una guerra. Antonio Caño, en El País; Francisco Maruhenda, en La Razón; Francisco Rosell, en El Mundo; Bieito Rubido, en ABC, y Marius Carol, en La Vanguardia, por citar los destacados, cumplen órdenes, aunque ello suponga abandonar los principios deontológicos para mentir. Se reconocen en el insulto, la descalificación y los exabruptos. No informan. Son parte de las radioemisoras, televisiones públicas, privadas y por cable que se dan a la tarea diaria de mentir, bajo el manto de una falsa objetividad. Es una guerra declarada contra el pueblo de Venezuela.

No es la primera vez que asistimos a un teatro de operaciones donde el control de la información conlleva manipular la realidad hasta hacerla irreconocible, forjando una mentira para subir la moral de los combatientes, aunque el resultado sea la derrota. Hitler no dejó de arengar a sus generales mintiendo y distorsionando los hechos. Estados Unidos, en la guerra de Vietman, hizo lo mismo, y hoy se repite en diferentes escenarios. Venezuela no es diferente. Sin embargo, esta guerra impuesta ha sido rechazada e impugnada en las urnas por el pueblo venezolano. Pero aún así la oposición dará un paso adelante, no reculará. Ha declarado una guerra y la llevará hasta sus últimas consecuencias. Occidente lo tiene claro: el proyecto bolivariano debe ser reducido a cenizas y sus militantes, aniquilados. Ese es el dilema. Esperemos que la derecha venezolana, hoy dividida, entre en razón, abandone el campo de batalla, la sedición y la violencia, acepte dialogar en beneficio de la paz. La mano está tendida. Sólo hace falta ser demócrata. ¿Lo será la oposición venezolana?

Publicado en La Jornada

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Nota de redacción: Sol Sánchez está asociada a ATTAC España

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Sin intervención económica estatal el bienestar es imposible https://www.attac.es/2017/08/09/sin-intervencion-economica-estatal-el-bienestar-es-imposible/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=sin-intervencion-economica-estatal-el-bienestar-es-imposible https://www.attac.es/2017/08/09/sin-intervencion-economica-estatal-el-bienestar-es-imposible/#comments Wed, 09 Aug 2017 10:35:27 +0000 https://www.attac.es/?p=47479 Carlos Martínez – Consejo Científico de ATTAC España

Uno de los objetivos fundamentales de la contrarrevolución conservadora iniciada en los 80 del siglo pasado y materializada tras la crisis de 2008 aprovechando el capitalismo la coyuntura, es decir haciendo de la crisis capitalista su oportunidad, es destruir el estado del bienestar y el sector público de la economía, privatizando bienes y servicios y avanzando de forma continua hacía la destrucción de la protección social y las pensiones públicas.

En el campo socialdemócrata y laborista la tercera vía supone la aceptación de las políticas neoliberales y la destrucción de las conquistas sindicales y socialistas en Europa Occidental desde 1945. González es en España un adelantado a Blair, totalmente influenciado por su maestro económico Miguel Boyer. La tercera vía pone a la socialdemocracia en el camino de la desaparición y traiciona sus luchas desde tiempos de la I Internacional y al movimiento obrero europeo en este caso.

El punto de partido de los programas laboristas y socialistas democráticos es sin duda el programa laborista de 1945 cuando por cierto todavía no había estallado la guerra fría y por tanto es un movimiento autónomo del socialismo Fabiano laborista que atiende a una población depauperada tras la II Guerra Mundial. Los laboristas nacionalizan sectores estratégicos, crean el sistema público de salud e intervienen en la economía.
Los laboristas británicos construyen viviendas sociales a cientos de miles, pero también se hacen con siderúrgicas, puertos y ferrocarriles. Es seguramente y en democracia el programa y la acción política más a la izquierda realizada en el mundo en democracia. Hoy debe ser un referente y fuente de inspiración para la reagrupación y reconstrucción del socialismo democrático, consecuente y de clase. 1945 es sin duda nuestra seña de identidad, para comenzar a caminar.

Pero hay más, cuando se inician los programas de bienestar en Europa y ya no tan solo en Europa, se crean y/o nacionalizan bancos, apareciendo una poderosa banca pública. Energía eléctrica pública, transportes públicos, minería pública, telecomunicaciones públicas, sectores industriales públicos, que por cierto todavía siguen. Pero el neoliberalismo que además de ser una ideología política lo es cultural, cambia las mentes y hace creer que lo público es ineficiente, cuando resulta que las grandes crisis capitalistas mundiales se deben a ineficiencias e ineficacias del sector privado y los sectores privatizados. Las grandes corporaciones privadas viven, insisto viven, a costa de grandes inyecciones de capital público y de jugosos y corruptos contratos con los estados. Es decir lo que el capital quiere no es privatizar todo sino apropiarse de lo público, pero seguir recibiendo aportaciones públicas o teniendo el apoyo gubernamental para realizar sus tropelías como es el caso de las eléctricas en el Reino de España que cada vez son más ineficientes y a su vez saquean los bolsillos de las clases populares para obtener beneficios, gracias a las puertas giratorias y a la complicidad gubernamental.

La palabra mágica del programa de 1945 que hunde sus raíces en los orígenes del socialismo, nacionalización es decir hacer de todas y todos bienes que sirven a las personas, se vuelve maldita y muchas y muchos llamados socialdemócratas se asustan cuando la escuchan. Eso solo tiene una explicación, que no son socialistas. Dicho esto también afirmo que la economía social es transito hacía el socialismo, que no es el reino de la estatización ni el capitalismo de estado salinista o chino, sino la propiedad pública y social, la democracia económica.

Pero para mantener el bienestar los gobiernos deben intervenir en la economía. Hace falta una banca pública puesto que la banca es un servicio público y no hay mayor defensa de los y las trabajadoras consumidoras que competencia mediante bancos no especulativos y populares cual es el origen de las cajas de ahorros. La sanidad y la educación no son negocios, son servicios y además deben ser democráticos y plurales. La electricidad, la luz, no puede estar en manos de compañías privadas que mienten, estafan y cobran de forma abusiva según unos parámetros que ellas mismas crean. La luz es un servicio público. En reinoespaña que somos más papistas que el papa, desconocemos que en ¡Alemania! hay empresas públicas eléctricas incluso municipales, que no solo distribuyen sino que generan, por cierto muchas de ellas mediante energías alternativas. Hay empresas eléctricas públicas en Francia, en Italia en… Menos en España, donde por cierto la ENI pública italiana propietaria mayoritaria de ENDESA viene a nuestro estado a hacer caja, dado el chollo que es en España tener una eléctrica.

Pero es que el sector público al generar empleos de más calidad que el privado provoca al tiempo más capacidad recaudatoria del propio estado, más consumo en el comercio y más necesidad de bienes y servicios que los y las empleadas públicas -no pensemos solo en funcionarios, sino en mineros, ferroviarias, mecánicos de mantenimiento o soldadores, informadoras, administrativas, conductoras…- demandan, a la vez que se promueve también la competencia que hoy por hoy en España no existe pues vivimos en una situación de monopolio perfecto del sector privado que organizado y sindicado se dedica a controlar nuestras vidas, vivir a costa de nuestro trabajo e impuestos y hacer política, dirigir la política. Ahora con el PP en el gobierno el expolio es total. Pero si quien sustituye al PP no tiene un programa valiente y decidido, nada de nada. Pero no solo programa, también ideas y valores.1945.

Veamos el mejor ejemplo posible en Europa: Jeremy Corbyn, por el que antes de las elecciones nadie daba un duro por él, ni siquiera su internacional socialista. Considerado un radical peligros y loco por PRISA y el gonzalismo, no digamos por los mercados y la City, no solo consigue una subida exponencial de su partido, sino que con un programa laborista socialista es ahora el primero en intención de voto y se ha convertido este veterano en el líder de la juventud y ha recuperado la clase obrera británica para el Labour. Pues bien Corbyn tiene un programa de re-nacionalizaciones, nacionalizaciones, subida de impuestos a los ricos y mejora a ultranza de la sanidad y educación públicas. Entre otras cosas. Claro, no citemos a Sanders que hablando de socialismo y ecología en los ¡EEUU! es la única persona que podía frenar a Trump en lugar de la pija corrupta de la señora Clinton.

Sin control, un estado anoréxico, vendido a las multinacionales que promueve un precariado criminal, lamina el movimiento obrero a pesar de esperanzadoras resistencias y hunde bajo mínimos la recaudación, no puede sostener los servicios y las pensiones y por tanto debe privatizar aunque sea de forma encubierta. Pero no pensemos que esto es por favorecer amiguetes y hacer favores a los ricos, que también, esto es una estrategia política que aplicó ya Margaret Thatcher y el PP sigue a pie juntillas que consiste en “vacía las arcas, reduce las pensiones y crea pánico sobre ellas, reduce plantillas en la sanidad y la educación. Ratas en los hospitales… Así la gente verá lo privado como su salvación y todas y todos a hacer negocio en principio a costa de la pringada e inútil clase media y después a costa de toda la clase trabajadora derrotada y vencida. Todos cautivos al final”

Por eso si queremos construir socialismo hay que acabar con esto. Pero si de inicio queremos defender el estado del bienestar e ir hacía el estado social hay que intervenir en economía, sabiendo eso sí, que la Unión Europea, el FMI, la Troika en su conjunto pondrán el grito en el cielo. Y ahora es también cuando nos enteraremos de porque triunfo el Brexit, que no es por la extrema derecha como miente PRISA sino por hartazgo de las privatizaciones y la austeridad. También hay otras razones claro, pero solo con esas, no hubiera tenido tanto voto obrero británico.
Hay muchas cosas que cambiar, comenzando por nuestras mentes. Por lo pronto, este sistema no funciona.

De Alternativa Socialista y politólogo

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Empleo y economía 4.0 (y II) https://www.attac.es/2017/08/08/empleo-y-economia-4-0-y-ii-2/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=empleo-y-economia-4-0-y-ii-2 https://www.attac.es/2017/08/08/empleo-y-economia-4-0-y-ii-2/#comments Tue, 08 Aug 2017 07:00:26 +0000 https://www.attac.es/?p=47458 Albino Prada – Comisión JUFFIGLO de ATTAC España

Podría imaginarse que llegaremos, tal como lo habría predicho ya Carlos Marx en el lejano año de 1847, a un capitalismo apenas de máquinas robotizadas y sin casi trabajadores; aunque ya él advirtiese que: “si la maquinaria destruyese íntegra la clase de los obreros asalariados, ¡que espantoso sería esto para el capital, que sin trabajo asalariado dejaría de ser capitalista¡”(Marx 1968: 60). Tendencia que apuntaría a un mega capitalismo sin trabajadores en todo aquello que pudiese ser digitalizado (librerías, hospitales, taxis, hoteles, tiendas, bancos, transportes, etc.); sólo con robots, drones y servidores de big data. Ciertamente sin olvidar que esos capitalistas pudiesen serlo sin encontrar consumidores.

Un buen ejemplo de estas tendencias lo tenemos en el portal global de ventas Amazon. En un inicio, un amplio equipo humano de editores y críticos escogían y reseñaban los títulos que aparecían en su web. Paulatinamente se experimentó con motores de búsqueda masiva que realizaban automáticamente recomendaciones asociadas a cada producto. Se llevó a cabo un test comparado de las ventas que conseguían los editores humanos tradicionales respecto a las generadas por el algoritmo y el equipo editorial se desmanteló (Mayer y Cukier, 2013).

A causa de este tipo de sustituciones a día de hoy mientras la rateo de empleo por millón facturado en ventas es de 3,1 para la distribución comercial en España (Mercadona alcanza un 3,7), Amazon genera 1,3 y Google 0,9.

Captura de pantalla 2017-08-06 a las 19.01.28

Fuente: elaboración propia con datos del INE y webs corporativas

Otro buen ejemplo: la utilidad Skype cuando contaba con el doble de clientes que la British Telecom empleaba a doscientas personas frente a las noventa mil que empleaba BT en el Reino Unido. De manera que, si acaso no se requiriesen recursos energéticos crecientes, sería imparable llegar a ver cómo «los labradores están siendo reemplazados por «tractores dron» y otros sistemas robóticos que, mediante sensores, señales por satélite y software plantan semillas, fertilizan y escardan campos, cosechan y empaquetan cultivos, ordeñan vacas y cuidan ganado» (Carr 2014: 252).

Como ya sucede, por citar otro de entre muchos potenciales ejemplos, en el caso de la multiplicación de pasajeros en un tráfico aéreo mundial cada vez más low costy automatizado (desde la compra del pasaje al propio vuelo).

Y es así que frente a la eventual promesa de un mayor tiempo de ocio gracias a la automatización o a la digitalización de los servicios, lo que encontramos es un desempleo creciente así como empleos no dignos(temporales, a tiempo parcial, sin horarios) acompañados de un aplazamiento de la edad de jubilación. En toda actividad que pueda ser digitalizada el empleo, sobre todo el digno y no precario, está amenazado (Martin 2015).

Solo una casta menguante, de analistas lógicos, estaría blindada en el corazón de una empresa que lo externaliza casi todo. Porque casi todos los demás que conservan su empleo, mutan en subempleados, precarios, temporales o desempleados en potencia, trabajadores periféricos, subcontratados, externalizados, falsos autónomos.

Es el caso de las plataformas digitales (Uber, Airbnb, etc.) que transforman trabajos a tiempo completo en destajos o a tiempo parcial, y que lejos de ser formas de economía colaborativa (pro-común como Couchsurfing) son auténticas plataformas rentistas.

Lo mismo que sucede, más en general, en las diversas plataformas digitales de externalización a escala global: limpieza (Handy), aparcar vehículos (Luxe), entrega comestibles a domicilio (Instacart), reparto bebidas (Drizly), cuidadores de perros, realizar tareas domésticas, localizar profesionales, etc. Plataformas casi siempre capitalizadas por fondos de inversión, empresas de capital riesgo, fondos de cobertura y fondos soberanos.

Los números son abrumadores. Desde Alemania Clickwolker presume de 700.000 clic-trabajadores en 136 países, la japonesa Lancers de 420.000 trabajadores registrados, siendo éste un país en el que se esperaba llegar en 2018 a los diez millones, AMT cuenta con 500.000 realizadores de tareas, Upwork tiene registrados en su portal 9.000.000 de personas disponibles, sin olvidar Amazon Mechanical Turk, PeoplePerHour o CrowdFlower. Todas ellas emplean a nuevos sirvientes, realizadores de tareas, socios o falsos autónomos que tienen una jornada laboral difusa (con plena disponibilidad), realizan en parte labores no remuneradas, siempre a tiempo parcial, su remuneración nunca es salarial, asumen microtareas externalizadas, y no son despedidos sino desactivados.

Proyecciones más globales, para Estados Unidos o el Reino Unido, evalúan que casi la mitad de los actuales empleos estarían amenazados por este tipo de cambio tecnológico (Standing 2017: 32; Frey y Osborne (2013); Elliott (2015)). Y en la propia China, donde uno podría imaginar que los costes laborales desincentivan dicha digitalización y robotización, el gigante Foxconn ya habría reducido a la mitad el empleo humano en su planta de Kunshan (de 110.000 a 50.000 personas (ver aquí)).

No estamos, ni cuantitativa ni –menos aún- cualitativamente, ante unas previsiones de empleo esperanzadoras que acompañen a lo que dimos en llamar economía 4.0, aunque otros aspectos podrían ser no menos preocupantes. ¿Hay razones para temer riesgos e incertidumbres derivados de las mutaciones que la digitalización masiva provocará en esas actividades?.

(Hasta aquí un fragmento de un DOCUMENTO publicado por la Fundación 1 de Mayo)

Descargar aquí el documento completo: http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Estudio101.pdf

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Empleo y economía 3.0 en España (I) https://www.attac.es/2017/08/08/empleo-y-economia-3-0-en-espana-i/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=empleo-y-economia-3-0-en-espana-i https://www.attac.es/2017/08/08/empleo-y-economia-3-0-en-espana-i/#comments Tue, 08 Aug 2017 05:00:26 +0000 https://www.attac.es/?p=47445 Albino Prada – Comisión JUFFIGLO de ATTAC España

Según numerosos analistas la progresiva digitalización y automatización de las actividades económicas (en las finanzas, el comercio o las manufacturas) estaría provocando que el crecimiento económico en los países desarrollados se estuviese distanciando de un mayor empleo (por ejemplo para el Nobel en Economía de 2013 M. Spence) y que, a causa de ello “estemos ingresando en un período en el que serán necesarias adaptaciones importantes en los modelos de empleo, la semana laboral, el empleo por contrato, los salarios mínimos y la provisión de servicios públicos esenciales para mantener la cohesión social y conservar los valores centrales de la equidad y la movilidad intergeneracional”. Debido a que «la principal razón por la que invierten en automatización, después de todo, es reducir costes laborales» (Carr 2014: 203).

Siendo así que muchas actividades, primero se des localizarían hacia Asia, para sólo relocalizarse en los países ricos después de su feroz digitalización y automatización, después de generar ingresos por ventas sin incurrir en costes salariales y generando el menor empleo de calidad posible.

Recientemente R. Skidelsky (2013)  también se ha referido a un crecimiento sin apenas empleo, bien es cierto que lo hace quince años más tarde de un A. Gorz (1998: 15) que ya nos dejó escrito: “esos capitales lograron producir volúmenes crecientes de riquezas consumiendo cada vez menos trabajo, distribuyendo cada vez menos salarios y pagando cada vez menos impuestos”.

Para el caso de la economía española nuestro sector industrial, en los últimos doce años de paulatina adaptación a este nuevo paradigma productivo, acusaría con meridiana claridad este desacoplamiento entre la evolución de lo producido y el trabajo humano directo necesario para obtenerlo.

Es suficiente para ello el anotar en el gráfico que insertamos el hecho de que en el año 2015 se generaría la misma producción industrial en términos reales (descontada la inflación) que en el año 2002 (índices 97,9 y 97,0 respectivamente) pero con un 34% de horas de trabajo menos que en aquel año (el índice se desploma desde el valor 118,5 al 87,3). Nada menos que un ahorro de casi dos millones de horas de trabajo para obtener idéntica producción industrial.

Captura de pantalla 2017-08-06 a las 18.56.49

Fuente: elaboración propia con datos del INE

Tal desacoplamiento puede visualizarse de forma aún más sencilla con un indicador relativo al trabajo humano directo requerido en nuestro sector industrial por cada unidad monetaria producida. En este caso para un período aún más prolongado: las dos décadas que van desde 1995-2014. Ahora la caída es de un veinticinco por cien.

Complementariamente a este declive del trabajo humano directo necesario para conseguir la misma riqueza, no es menos cierto que la jornada laboral (en cómputo anual) no estaría acusando reducciones de semejante intensidad. Pues en el conjunto de la OCDE la reducción media habría sido de apenas el 7%. Para el caso de España en casi treinta años (1987-2015) la reducción de la jornada anual apenas habría sido del 5% frente a aquella reducción del trabajo necesario en más de un 25%.

Es ésta una muy limitada reducción de las horas anuales medias trabajadas por los ocupados por cuenta ajena, que podría coexistir, además, con tasas de desempleo crecientes, con la prolongación de la vida laboral para unos trabajadores y con la conversión de empleos a tiempo completo por a tiempo parcial para otros.

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Fuente: elaboración propia con datos del INE

A la vista de estos datos no es extraño que un catedrático español en ciencias de la computación concuerde con la hipótesis de M. Spence: “La pérdida de empleos provocada por la digitalización no encuentra contrapartida con la creación de otros que equilibrarían la balanza … cuando Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, ante miles de emprendedores afirmaba hace unas semanas en la plaza de Las Ventas en Madrid que las start up generaban empleo no decía la verdad … a lo lejos se vislumbra la alternativa siempre polémica de repartir el trabajo. Una posibilidad que supera a la tecnología y que abre un arduo debate político” (Martín, 2015).

(Fragmento de un DOCUMENTO publicado por la Fundación 1 de Mayo)

Descargar aquí el documento completo: http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Estudio101.pdf

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